Día Mundial de la Alimentación: ¿Qué cenamos hoy?

Post de Blanca Carazo, responsable de Cooperación y Emergencias de UNICEF Comité Español.

 
¿Ensalada de tomate y filetes de pollo? ¿O puré de calabacín y tortilla de queso? 
 
A veces decidir “qué cenamos hoy” me cuesta. Una preocupación trivial y afortunada que, en realidad, no es tal. Yo puedo elegir. Millones de madres y padres en todo el mundo no tienen tanta suerte, y millones de niños y niñas en el mundono reciben la alimentación que necesitan.
 
En este Día Mundial de la Alimentación, queremos contar que hay muchas razones para que esto cambie, y ninguna excusa válida para privar a un niño de sus posibilidades de crecer y desarrollarse plenamente. Y que cada vez más voces y más voluntades se unen para proclamar que el mundo que queremos será un mundo en el que todos los seres humanos, y en particular todos los niños, vivan libres de privaciones y disfruten del derecho a una vida libre del hambre y la desnutrición
 
Una nutrición inadecuada durante los 1.000 primeros días de la vida de un niño y niña (desde el embarazo hasta los 2 años) puede acarrear daños permanentes. Actuar en ese periodo es urgente, a la vez que muy efectivo, para prevenir elretraso en el crecimiento asociado a ladesnutrición crónica, que afecta a 162 millones de niños menores de cinco años en el mundo.
 
Se trata de una emergencia silenciosa que frena de forma irreversible su desarrollo físico e intelectual. Son 162 millones de niños y niñas en riesgo de ser menos fuertes, sanos e inteligentes de lo que podrían llegar a ser y, por tanto, más vulnerables a las enfermedades y las crisis y con menos oportunidades de labrarse un futuro mejor. La mayoría de ellos (el 75%) se encuentra en África subsahariana y Asia, en las zonas rurales y en los hogares más pobres, afectando aproximadamente a la mitad de los niños en países como Timor-Leste, Burundi, Niger o Guatemala. Tremendamente injusto, ¿no?
 
Si Amir, Alphonse, Amina o Antonio padecen desnutrición crónica, serán más propensos a ponerseenfermos, crecerán menos y les costará más aprender y completar su educación. Cuando crezcan y busquen empleo, estarán menos preparados y tendrán menos opciones para conseguir ingresos, lo que mermará sus posibilidades de salir de la pobreza, con lo que tampoco podrán contribuir en todo su potencial al desarrollo de su comunidad y su país. Aún más grave, tendrán una probabilidad mayor de morir antes de cumplir los cinco años, ya que el45% de la mortalidad infantil está relacionada con las distintas formas de desnutrición.
 
Amir, Alphonse, Amina, Antonio y el resto de los 162 millones de niños con desnutrición crónica merecen toda nuestra determinación y esfuerzo para cambiar esta situación. Para lograrlo, UNICEF, los gobiernos, las familias, las comunidades y muchas organizaciones y entidades se implican para lograr para todas las familias: 
  • El acceso seguro y asequible a unaalimentación variada, suficiente y apropiada para cada edad
  • La promoción de hábitos nutricionales protectores como lalactancia materna exclusiva hasta los 6 meses
  • Asistencia médica universal, que incluya controles prenatales durante el embarazo, asistencia al parto, control del niño sano, inmunización…
  • Provisión de servicios adecuados de agua y saneamiento, y hábitos de higiene que prevengan episodios de diarreas que ponen en riesgo el estado nutricional de los niños
  • Educación de las madres y las niñas, ya que se ha comprobado que los hijos de madres con mayor nivel educativo presentan menores tasas de desnutrición. 
  • Redes comunitarias de agentes de salud que detecten casos de riesgo, orienten a las familias y fomenten habilidades para el mejor cuidado de sus hijos.

OBJETIVO: REDUCIR LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA

Todos estos aspectos conforman un plan que funciona para reducir la desnutrición crónica. Un plan que funciona, de hecho, para luchar contra la pobreza. Por eso en UNICEF defendemos que, en la Agenda Post-2015, que marcará las prioridades en la lucha contra la pobreza y por el desarrollo, uno de los objetivos concretos y medibles sea la reducción de la desnutrición crónica de menores de cinco años en el mundo. Porque la desnutrición crónica perpetúa la pobreza, impidiendo a millones de niños acceder a una vida digna y erradicarla implica dar un paso de gigante hacia ese mundo que queremos.
 
Sabemos cómo hacerlo y lo estamos haciendo: desde 1990 hasta 2012 la cifra de niños con retraso en el crecimiento, aunque siempre escandalosa, ha bajado de 257 a 162 millones de niños. Países como Etiopia, Haití, Nepal, Perú o Ruanda lideran el avance e iniciativas como SUN (Scale Up Nutrition) o elReto Hambre Cero aúnan esfuerzos de gobiernos, organizaciones y personas hacia un mundo donde la cena de todos los niños esté garantizada y todas las madres y padres puedan “preocuparse” de elegir entre varias opciones.
 
Por cierto, ya he decidido. Esta noche puré de calabacín y filetes de pollo.