De refugiada a vacunadora: la historia de Feria

Post de Alexandre Brecher, de UNICEF en Irak.

Es temprano en el campo de refugiados de Gawilan, en la región del Kurdistániraquí. Feria, de 31 años, se prepara para su día de trabajo. Ella es solo uno de los muchos refugiados que huyeron de la violencia en Siria para encontrar refugio en el vecino Kurdistán.

Abandonó Damasco hace 18 meses junto a su marido y sus dos hijos, de siete y nueve años, cuando los niveles de violencia comenzaron a ser inaguantables. En Siria era trabajadora social y ayudaba a las personas más pobres de su barrio.

“Cuando llegué a este campo, las ONG y las agencias de laONU cuidaron de mis hijos y de mí”, dice. “Recibí comida, refugio y apoyo. No era el confort al que yo estaba acostumbrada en Damasco, pero fue suficiente para sobrevivir al frío invierno. Sin embargo, al ver a estos trabajadores sociales ayudando a gente como nosotros, quise ser uno de ellos”.

Feria se reunió con algunos miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y les habló sobre su experiencia laboral para convencerlos de que podía hacer algo por la comunidad.

En ese momento, en respuesta al brote en Siria, la OMS y UNICEF, junto con el Gobierno Regional de Kurdistán,estaba lanzando una serie de campañas de vacunación contra la polio - todos los meses, en lugar de dos veces al año - para asegurar que todos los niños refugiados fueran suficientemente inmunizados contra esta terrible enfermedad.

“Las campañas contra la polio son muyimportantes para los niños menores de cinco años”, explica Feria. “La vacuna oral es la única manera de asegurarse de que no se infectarán y evitar la propagación de lapolio en los campamentos".

Crisis de Siria: hacer del exilio algo significativo

De tienda en tienda, Feria y su colega Ahmad dan a los niños dos gotas de vacuna antipoliomielítica. Es el quinto día de campaña y en los últimos días Feria ha vacunado a cientos de niños.

Si alguna vez se pasa una tienda de campaña, porque la familia no está allí, ella vuelve - ni un solo niño se debe olvidar, de lo contrario el virus puede propagarse.

"Después de lo que estos niños han pasado, no se deben sacrificar", dice Feria. "Un día, van a ir de nuevo a Siria. Un día, iremos todos de nuevo a Siria”.

Cuando menciona su país de origen, Feria comienza a mirar al vacío, tal vez para ocultar una lágrima que no puede controlar.

"Echo de menos mi infancia, el lugar donde crecí, el lugar donde me casé, todos esos momentos felices. Los recuerdo como si fuera ayer. Mi esposo y yo acabábamos de comprar una casa, en Siria teníamos estabilidad... "

En un abrir y cerrar de ojos, 31 años de felicidad se desvanecieron cuando las bombas empezaron a caer sobre su barrio, y cuando la electricidad y el agua corriente fueron cortadas.

“No se cuánta gente murió allí ¿Cientos? ¿Miles? Perdimos comunicación con nuestros seres queridos cuando emprendimos el largo camino hacia Irak".

Trabajar como vacunadora en los campamentos, es la manera que Feria tiene de no olvidar de dónde viene, y una manera de hacer del exilio algo significativo.

Cuando acabe el conflicto va a volver a Siria, donde tendrá la oportunidad de reconstruir su país, junto con otros millones de los sirios que huyeron de la guerra.

"Innumerables desafíos nos esperan allí. No quiero que la poliomielitis haga aún más difícil el esfuerzo de reconstrucción. Aquí en Irak, hemos comenzado la lucha por hacer de Siria un lugar libre de polio".