Dadaab: la magia de una pulsera de registro

Por Lorena Cobas, Responsable de Cooperación y Emergencias de UNICEF España

La arena del camino deja Dadaab atrás. La tienda de campaña en la que dormimos (que acumula tanto calor que a veces es imposible dormir), los cortes de agua y de luz, el sol abrasador que parece no perdonar a nadie, pero, sobre todo, a las personas, a los más de 430.000 refugiados y a todo el personal humanitario.

Ellos trabajan duro para dar el mejor recibimiento a las personas que huyen de Somalia y para garantizarlessus derechos más básicos: laprotección, la supervivencia, laeducación

Cuando caminas 5 minutos por la arena bajo el sol, y compruebas lo difícil y agotador que es, entiendes la desesperación que sienten las familias que tienen que caminar durante más de 20 días en busca de la salvación.  

UNICEF y otras organizaciones trabajan en tres momentos clave para apoyar a esta población. En Somalia, intentando evitar que huyan. Durante el trayecto de Somalia a Dadaab para darles los servicios básicos que necesitan. Ya en Kenia, en Dadaab, que es eldestino final de miles de estas familias: proporcionando todos los servicios básicos y haciendo que las familias se sientan atendidas y acogidas.  

Nada más llegar a Dadaab, se realiza un registro inicial de las familias, en el cual se hace un control de salud y se les proporciona una ración de comida y tratamiento médico, en el caso de que sea necesario. Según este control de salud, el78% de los refugiados que llegan al campo sufre desnutrición. Al día siguiente, cuando las familias ya han descansado, se termina el proceso de admisión.

Fui testigo de la llegada de algunos grupos y de todo el proceso que conlleva. Los niños lucían orgullosos sus pulseras de registro, que para ellos era una pulsera de salvación, y de esperanza. El viaje había terminado, ya habían comido y descansado e iban a empezar una nueva vida.