Crisis en Siria: un macabro parchís sin casilla de seguro

“¡No me puedes comer, estoy en la casilla de seguro! ¿Es que no lo ves?”. Cuando de pequeño jugaba al parchís con mis hermanos, sobre la cálida alfombra de nuestra habitación, me encantaba gritar esa frase.
 
Sentirse seguro y jugar, y disfrutar haciéndolo, no es solo un lujo para los niños del mal llamado mundo desarrollado; es una necesidad para el correcto desarrollo de todos los niños en todo el mundo y es también un derecho que les pertenece. Y lo es en cualquier contexto, pero especialmente en medio de una guerra, cuando todo a tu alrededor se reduce a la violencia más irracional, el miedo y la incertidumbre extremas.
 
Siempre que se declara una emergencia a consecuencia de un conflicto o unacatástrofe natural,  desde UNICEF -en colaboración con otras muchas organizaciones- desplegamosespacios amigos de la infancia en las zonas más afectadas. Porque en una crisis humanitaria, también y sobre todo en una crisis humanitaria, los niños necesitan sentirse seguros y jugar, para alejarse, aunque solo sea durante un rato, del caos más absoluto e ir recuperando poco a poco una cierta normalidad y rutina.
 
Formalmente, un espacio amigo de la infancia es una enormetienda de campaña regentada porprofesionales voluntarios donde los niños tienen cubiertas sus necesidades básicas de nutrición, salud y protección, y garantizado su bienestar emocional, social y educativo. Para ellos, para los niños, un espacio amigo de la infancia es un oasis, unbúnker, una treguala casilla de seguro del parchís.
 
Pero esta misma semana, en Alepo, la ciudad más poblada de Siria, uno de nuestrosespacios amigos de la infancia dejó de serlo para convertirse en blanco de un mortífero bombardeo. Al menos seis niños que se encontraban en este espaciomurieron, mientras que otros 13 perdieron la vida en otros ataques también en Alepo. Después de esto, ningún lugar en Siria es seguro ya para los niños.
 

CRISIS MIGRATORIA: SIRIA TIENE EL PROBLEMA, EUROPA LA SOLUCIÓN

No es la primera ni desgraciadamente la última vez que un niño muere o queda mutilado por la guerra de Siria, un conflicto que dura yacuatro años y medio. Además, en estos momentos enSiria hay 5,6 millones de niñosque sufren situaciones extremas(pobreza, desplazamiento yestado de sitio); más de dos millones que no pueden ir a la escuela y unos 2,5 millones que sufren largos e intencionados cortes de agua.
 
Frente a un panorama tan desolador, en el que ningún lugar, ni siquiera un espacio amigo de la infancia –un sitio que jamás debería ser objetivo de guerra de conformidad con el Derecho Internacional Humanitario-, más decuatro millones de personas, la mitad de ellos niños, han huido del país. La mayoría, unos 3,7 millones, lo han hecho hacia los países vecinos (Turquía, Líbano y Jordania), que están ya desbordados, y una pequeña parte en comparación se dirigen a Europa.   
 
“Cada persona siria con la que hablo me dice que se habría quedado en su país si pudiera sentirse seguro,vivir en paz y ser tratado condignidad”, nos contaba hace unos días Peter Salama, el máximo responsable de UNICEF en Oriente Medio y África del Norte.
 
Como ciudadano del mundo, y sobre todo comopadre, yo también buscaría una casilla de seguro para mí y para mi familia, esté donde esté. En nuestra mano está ayudarles a conseguirla.
 
Post escrito por Ildefonso González, responsable de Publicaciones y Fotografía de UNICEF Comité Español.