Crisis de Siria: Huda encuentra esperanza en Líbano

Post de Salam Abdulmunem, UNICEF en Líbano.

Huda está sentada en una tienda de campaña, rodeada de su familia. Habla de cuando  dejó su ciudad, Idlib (Siria), hace poco más de un año. Tenía 17 años y acababa de empezar a hacer los exámenes de bachillerato para su graduación. 

"Yo sabía, de verlo en televisión, que los refugiados sirios que se marchan de casa sufren mucho. Me entristeció tener que irme, pero no teníamos otra opción, porque nuestra casa fue bombardeada", dice. Uno de los días del ataque, 17 personas murieron en su ciudad.  Le vienen  lágrimas a los ojos cuando lo recuerda: "Oí la explosión y vi cómo el polvo subía. Pensé que mi familia estaba muerta. Me hirieron, tenía sangre por la cara y lo único que podía hacer era gritar, ¡Dios ayúdanos!".

Su familia decidió mudarse a Líbano para salvar su vida. "Yo estaba decidida a salir de Siria. Mis hermanos pequeños tenían mucho miedo cada vez que oían un disparo. No comían ni bebían ni jugaban”, dice Huda.

Después de su tranquila vida de pueblo en Siria, ahora Huda vive junto a otros refugiados en una tienda de campaña, en el abarrotado asentamiento informal de Dalhamieh, en el valle de Bekaa.

Al principio se sorprendió por las condiciones de vida, pero se fue adaptando lo mejor que pudo. "Ahora soy refugiada. El ruido, la gente, la tienda de campaña… hay que adaptarse y por ahora tengo que olvidarme de mi vida anterior".

Para ayudar a su familia a llegar a fin de mes, Huda se vio obligada a comenzar a trabajar. "Tuve que trabajar cosechando pepinos en el campo. Ahora odio los pepinos, ni siquiera puedo verlos. Nunca había trabajado en mi vida. Me estaba preparando para ir a la universidad ", dice contristeza.

A pesar de que su vida se ha puesto del revés, Huda está tratando de ser optimista. Cuando la Asociación Beyond,ONG aliada de UNICEF, inició sus actividades de educación no formal en el asentamiento, Huda se ofreció a trabajar como facilitadora.

Encuentra la fuerza en la esperanza de los niños de cuatro y cinco años con los que trabaja: "Me hablan con tanto optimismo. Cuando los veo, pienso: si pueden ser tan positivos, ¿por qué yo no?".

Mientras el conflicto sirio entra en su cuarto año,UNICEF ha lanzado un informe - Bajo estado de sitio – en el que pide que el fin de la violencia y el acceso inmediato a los niños asediados que se encuentran en Siria