Crisis de Siria: el futuro de una generación está en juego

Post de Lara Aparicio, voluntaria de UNICEF Comité Español

Veo a tres niñas recibiendo clase junto a un hombre con un arma a no más de un metro de ellas.

Pero si me fijo con más atención, veo que están sentadas delante de una pared que no hace mucho recibió fuertes impactos de metralla, justo en el mismo lugar donde el fotógrafo Niclas Hammarström, Foto del año UNICEF 2013, retrató esta escena. 

Me veo a mí misma, de pequeña, sentada junto a ellas en ese pupitre. Y es entonces cuando empiezo a sentir el frío y el miedo que podían sentir esas niñas.

Miedo porque están en una calle de una ciudad que está en guerra, porque problabemente a escasos metros haya tiroteos. Y porque hay un hombre armado a su lado.

Frío porque están en plena calle y a juzgar por como van abrigados seguro que la temperatura es más baja de lo que podemos imaginar. 

Estos niños de la imagen, de los que no conocemos su nombre, están pasando su infancia, una de las etapas más importantes de la vida, rodeados de balas y bombardeos. Una etapa que debería ser felicidad y juegos se está convirtiendo en años de violencia y miedo.
 

Educar en medio de una calle, en medio de una guerra

Cerca de 3 millones de niños sirios han tenido que abandonar sus estudios. Niños que se enfrentan diariamente a colegios destruidos o cerrados debido a los constantes ataques. Se calcula que 1 de cada 5 escuelas ha dejado de funcionar en Siria. 

Algunas veces, como en el caso de esta imagen, se improvisan las clases. “Ese día, como no había calefacción en el aula, sacaron los bancos a la calle porque hacía más calor. Esto no pasa todos los días porque las escuelas permanecen cerradas durante los bombardeos”, cuenta el fotógrafo premiado. 

Aunque parezca mentira, las tres protagonistas de la imagen tuvieron suerte de poder aprender cosas nuevas aquel día. Sin embargo, el conflicto impide saber si esta escena se podrá repetir o no. Los niños de Siria están creciendo sin escuela, están creciendo en la incertidumbre. 

Y lo más grave es que estos niños serán los encargados dereconstruir su país cuando crezcan. Pondrán todos sus esfuerzos en hacerlo pero, si se les sigue privando de un derecho tan esencial como es la educación, el resultado no será el mismo. 

Si estás leyendo esto y te estás preguntando si hay algo que puedes hacer, nos alegra poder decirte que sí. Es un gesto sencillo pero significativo. Una simple firma para evitar que sepierda una generación de niños sirios y su futuro.