Cómo ayudar a un adolescente a gestionar una crisis

 Acompaña a tu hijo o hija cuando se sienta abrumado o tenga dificultades.

Cómo ayudar a un adolescente.

© UNICEF/UN0474758/Babajanyan/VII Photo

17/10/2022

Ser adolescente conlleva grandes emociones y, a veces, pueden ser difíciles de manejar. Hablamos con la Dra. Lisa Damour, psicóloga experta en adolescencia, que además, es autora de varios libros, colaboradora habitual del New York Times y madre de dos hijos. Nos cuenta cómo los padres podemos ayudar a nuestros hijos a superar sentimientos difíciles o fuertes.

¿Qué es una crisis?

Las crisis pueden tener lugar tanto en niños más pequeños como en mayores. Esto ocurre cuando un niño o niña se ve completamente superado por la emoción y se siente abrumado. Estas emociones podrían ser el miedo, la ira o la frustración, entre otras.

¿Cómo se manifiesta en los niños más mayores?

Cuando los niños que tienen capacidad de describir lo que sienten se sienten abrumados, pueden comenzar a sollozar, hiperventilar o moverse como enfadados. Los mayores tienen menos probabilidades de tener una crisis en lugares públicos porque ellos mismos se avergüenzan. Las crisis son mucho más propensas a ocurrir en casa. Por ejemplo, un adolescente puede aguantar todo el día en la escuela y luego volver a casa y cambiar rápidamente su comportamiento.

¿Qué debo hacer si mi hijo adolescente tiene estos cambios de actitud?

Aquí compartimos nueve pautas, prácticas, que la Dra. Damour recomienda probar a los padres para ayudar a sus adolescentes a manejar una crisis.

Después de aplicar cada una de ellas, haz una pausa para ver si ha funcionado. De lo contrario, avanza al siguiente paso.

1. Escucha sin interrumpir

Los más mayores pueden tener estos cambios rápidos de comportamiento y hablar de una manera muy angustiada sobre lo que está mal. En ese momento, la clave es dejar que lo digan todo. Muy a menudo, los adultos, bien intencionados, interrumpimos con sugerencias, olvidando que expresar emociones es en sí mismo una fuente de alivio.

2. Empatiza sinceramente

La mayoría de las veces, expresar emociones con palabras genera todo el alivio que un joven necesita. Después de escuchar con atención, podemos apoyar aún más a los adolescentes si simplemente empatizamos con ellos. Podemos intentar decir algo como "eso es terrible" o "lamento mucho que haya sucedido".

3. Valida la angustia

La validación es muy efectiva, especialmente con los adolescentes. A veces se preocupan porque algo puede estar mal con sus sentimientos, porque sus emociones pueden ser muy fuertes. Si bien hay una parte del adolescente que está muy molesto, a menudo hay otra parte que está un poco asustado por lo fuertes que pueden ser sus emociones.

Es un gran consuelo para ellos cuando los adultos decimos: "tus sentimientos tienen sentido y puedo entender por qué estás teniendo esa reacción". Si, en cambio, les decimos: "¿por qué estás tan molesto por eso? Hay personas que sufren mucho más que tú", el efecto que esto produce en los adolescentes es que se sienten mal, pero además culpables. En otras palabras, tratar de cambiar la perspectiva de un adolescente no siempre ofrece la ayuda que los padres esperan.

4. Apoya que se enfrente a ello

La mayoría de las veces, estos primeros tres pasos serán suficientes para ayudar a tu hijo. Pero si no son suficientes, podemos avanzar de expresar sus sentimientos hacia controlar sus emociones. Una forma de hacerlo es ayudar a los adolescentes a consolarse a sí mismos. Habla con tu hijo adolescente sobre lo que puede hacer para sentirse mejor, como la respiración profunda y lenta.

La respiración abdominal es muy calmante y nos ayuda a llevar oxígeno profundamente a nuestros pulmones. Aquí hay un proceso fácil de tres pasos:

  • Coloca la mano sobre su estómago.
  • Hacer 5 respiraciones profundas, 5 segundos inhalando y 5 segundos exhalando, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
  • Explícale que cuando inhala, está hinchando su abdomen suavemente como un globo, y cuando exhala el aire vuelve a salir lentamente del globo.

5. Expresa confianza

Trata de mostrarle apoyo diciendo cosas como: "esto es difícil, pero no durará mucho tiempo" o "con lo difícil que es, estoy tan impresionado por lo que puedes controlar y que podamos compartirlo y hablarlo".

6. Ofrécete a ayudarle a resolver problemas

Si has escuchado, validado y ofrecido confianza a tu hijo adolescente, pero todavía está molesto, el siguiente paso puede ser decirle "¿necesitas ayuda para tratar de resolver este problema?". Preguntar si necesita apoyo, en lugar de solo ofrecer consejos, puede ayudar a mantener la conversación con un adolescente. A veces dirán "no, solo quiero desahogarme", y puedes estar seguro de que escuchar ofrece el apoyo que necesitan. Y si dicen que sí, tienden a ser mucho más receptivos a nuestra sabiduría.

7. Divide el problema en dos

Si acepta tu ayuda en la resolución de problemas, puede ser útil dividir los desafíos que enfrenta en dos categorías: cosas que pueden cambiar y cosas que no pueden cambiar.

8. Si se puede cambiar, buscar posibles soluciones

Ayúdalo a enfocar su atención en encontrar soluciones a los problemas en los que pueda hacer cambios significativos.

9. Promueve la aceptación de lo que no se puede cambiar

Apoya a tu hijo adolescente para que haga lo posible por aceptar los problemas que no se resuelven fácilmente. Una forma de ayudar a los jóvenes a aceptar es hablar de ello en términos de cuánta energía tienen. Podrías decirle: "solo tienes tanta energía, así que guárdala para los problemas en los que realmente podemos hacer algo. No la desperdicies en lo que no puedes controlar en este momento".

Importante: esta pretende ser una guía general, que apoye a la mayoría de los padres en situaciones difíciles. Sin embargo, algunas conductas están asociados a trastornos del desarrollo, como retraso en el lenguaje, dificultades auditivas o de visión o problemas de comportamiento, que pueden necesitar ayuda de un profesional experto en infancia o adolescencia. Ponte en contacto con un especialista si te preocupa o sospechas que las emociones que manifiesta tu hijo pueden ser una indicación de algo más grave.

Mandy Rich

UNICEF

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