Bolivia: el milagro del Dr. Coca

Por Blanca Carazo, Responsable de Proyectos de Cooperación de UNICEF España

Post publicado en el blog 3500 Millones de El País

Para llegar a Ucumasi, en el altiplano boliviano, hacen falta casi 4 horas de viaje desde Oruro, la capital del departamento, por caminos que se vuelven intransitables en cuanto llueve varios días seguidos. En Oruro, por cierto, está el hospital más cercano donde puede atenderse una urgencia que requiera cirugía, incluyendo una cesárea.

Vestido con vaqueros y una camiseta amarilla, y sonriendo siempre, el Dr. José Coca Paniagua, Director del centro de salud de Ucumasi, muestra orgulloso las dependencias: el servicio de pediatría lleno de juguetes, la farmacia escrupulosamente ordenada, la sala de partos perfectamente equipada, la consulta de medicina tradicional, … Y en las paredes, reflejada en gráficos e indicadores a todo color una historia de éxito: 0% de mortalidad neonatal (hasta 28 días) y 0% de mortalidad infantil de menores de 1 año desde el año 2009 hasta ahora.

Desde hace cuatro años, ningún niño ha muerto en Ucumasi porfalta de atención médica adecuada. En un país donde 42(*) de cada mil niños nacidos  no llegan a su primer cumpleaños, y 23 de ellos ni siquiera superan los 28(*) días de vida, estos resultados pueden calificarse de milagrosos.

Los programas y recursos asignados por el Gobierno de Bolivia y la cooperación internacional, y aplicados por las redes de salud regionales han logrado ampliar la cobertura de los servicios de salud de una forma sostenible y reducir en un 46% la mortalidad infantil en Bolivia en los últimos 20 años.

El Dr. Coca, un hombre jovial y decidido de 38 años, llegó a Ucumasi hace 10 años, recién graduado, porque “nadie quería el puesto”. En un armario estaban las pertenencias de los médicos anteriores que, tras unos días o, como máximo dos o tres meses, se habían ido y nunca habían regresado. “Nadie venía al hospital. No teníamos agua, ni energía eléctrica. Era muy duro”- dice.Conseguir buenos profesionales de salud que trabajen en zonas rurales es un reto aún pendiente para Bolivia, y una condición indispensable para reducir las brechas en el acceso a la salud; condiciones duras, aislamiento y bajos salarios no lo ponen fácil.

“Yo también quise irme”, reconoce, “pero no me dejaron”. Así que se quedó. Y transformó un pequeño dispensario olvidado del mundo en la casa de los casi 3.000 habitantes de Ucumasi. Supo ganarse a unacomunidad escéptica y desconfiada, y logró salvar muchas vidas y hacer de los servicios de salud algo accesible y deseable, adaptado a las necesidades de la comunidad, e incorporando los conocimientos aymaras tradicionales.

El Dr. Coca no ha estado solo en este cambio. ElPrograma de Apoyo al Sector Salud, desarrollado por el Servicio Departamental de Salud de Oruro, la cooperación internacional y UNICEF han permitido ampliar el centro de acuerdo a un diseño decidido por la comunidad, adquirir equipamiento de primera calidad y recibir capacitación para ofrecer tratamiento a la mayor parte de los problemas de salud de las familias de Ucumasi, evitando que tengan que desplazarse hasta Oruro.

En Ucumasi, la alegría, la voluntad, el trabajo y la confianza vencen cada día a las dificultades, el desánimo y la pobreza. En Ucumasi, cada madre, cada niño y cada niña tienen ahora más oportunidades que hace 10 años de tener un desarrollo pleno y con salud.

En Bolivia, y en muchos otros lugares, la cooperación internacional, los gobiernos, las comunidades, y personas entusiastas y comprometidas como el Dr. Coca avanzan juntos en la lucha contra la mortalidad infantil y en la construcción de un mundo mejor para la infancia.