Ayuda refugiados: ¿cómo vive el viaje un padre?

"Pensábamos que si sujetábamos a nuestros bebés en alto para que ellos pudieran verlos, dejarían de provocar las olas y de intentar hundir nuestro bote".

"Ellos", según me contó Marwan*, eran hombres en barcos de motor que rodearon de forma amenazante la balsa hinchable en la que viajaban hacinadas 25 personas, entre las que había bebés y niños, siguendo la peligrosa ruta que une Turquía con Grecia.

"Ellos" movieron tanto el bote que Marwan pasó mucho miedo. Miedo a que la embarcación se hundiera y que él, su mujer embarazada, su hermano, su cuñada y su sobrino, se ahogaran.

"Sacamos el agua que entraba en el bote lo más rápido que pudimos. Gracias a Dios, ahora estamos aquí".

"Aquí", es uno de los espacios amigos de la infancia que apoyamos desde UNICEF en Gevgelija, Macedonia. Marwan nos contó su historia mientras acunaba a su sobrino de 4 meses. El bebé dormía plácidamente con su nuevo y acolchado mono para la nieve, uno de los materiales que se reparten en la campaña de ayuda a los niños en los Balcanes financiada por la Comisión Europea

AYUDA REFUGIADOS: LOS PADRES TAMBIÉN LLORAN

La historia de Marwan resultó todavía más conmovedora después de la conversación que habíamos tenido el día anterior con una compañera de la ONG La Strada en el centro de tránsito de Tabanovce, al norte del país. 

Nos enseñó una habitación contigua a un espacio amigo de la infancia, gestionado por La Strada y Terre des Hommes, que en principio estaba pensada para que las madres pudieran dar el pecho a sus bebés. Y así es normalmente. Sin embargo, según nos contó, cada vez máshombres, padres en su mayoría, usan este tipo de salas.

Allí encuentran algo de privacidad y hablan, con confianza y sin prejuicios, sobre el estrés al que están sometidos y sus preocupaciones sobre el futuro. A veces, también lloran. Están preocupados por el cierre de fronteras. La mayoría de refugiados y migrantes solo se quedan en Tabanovce durante 2 horas como máximo. Sin embargo, incluso media hora de descanso en el camino puede suponer una gran diferencia para un padre preocupado y para su familia. 

A pesar de las dificultades y la ansiedad, o precisamente debido a todo lo que han pasado, Marwan y muchos otros padres con los que hablamos, se mostraban muy agradecidos por los servicios que encontraron en Gevgelija Tabanovce. No lo escuchamos, lo vimos.

AYUDA REFUGIADOS: UN TESTIMONIO INESPERADO

Había mucho amor entre las familias que conocimos en Gevgelija. La de Marwan es solo un ejemplo entre tantos que utilizan los cuidados, la paciencia y la unidad entre ellos para sacar lo mejor de esta terrible situación. Los padres jugaban con sus hijos al pillapilla y hacían cola para conseguir comida para sus familias; las madres vestían a los niños con ropa de abrigo nueva, los abrazaban y hablaban con ellos. Desde luego, el viaje es agotador y traumático para todos; las condiciones para ellos deberían ser mucho mejores. Pero, por un momento, la esperanza volvió a invadirnos a todos. 

Pensándolo bien, creo que en nuestro viaje a los Balcanes, esperábamos escuchar testimonios sobre el miedo que pasan las personas en su viaje hacia Europa. Y así fue, nos encontramos muchas historias desgarradoras que hablaban de este miedo.

Lo que a lo mejor no esperábamos tanto era escuchar a padres hombres que están tan estresados que necesitan momentos para descansar llorar. Es algo que nos impactó y conmovió a partes iguales. Y es algo que deberíamos tener todos muy presente mientras seguimos haciendo frente a los retos de esta dolorosa crisis

Post escrito por Sam Mort, asesor de comunicación de UNICEF, en su viaje con la oficina de Bruselas para conocer la situación de refugiados y migrantes en los Balcanes.

*Se ha cambiado el nombre del protagonista para proteger su identidad.