“Aquí no se paga nada”. Mozambique a través de sus carteles

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF Comité Español
 
 
Llevo muchos años fotografiando carteles durante mis viajes. Pintadas, reclamos, dibujos, carteles publicitarios. Tengo imágenes de ilustraciones de peluquerías en Haití, menús en Bolivia, prohibiciones en las paredes de las calles de Malí, declaraciones apasionadas de amor en Italia. 
 
Esta publicidad callejera me habla del país. Son las señales que sus gentes van dejando en un día de arrebato, por necesidades informativas, de expresión o de negocio. Siempre están llenas de genialidad y carácter.
 
Durante este viaje en Mozambique, además, mi reportaje alternativo se enriquece con la preciosa lengua de Camões, un regalo para el oído y para la vista. 
 
En un muro de una rotonda saliendo de Maputo leo: "A vida e uma festa" (la vida es una fiesta). Nos dice mucho sobre los mozambiqueños. Gente que festeja, que goza con su música, en sus comunidades, en sus playas y con el colorido de su país. Toda esta riqueza entra en choque con informes como el de Desarrollo Humano 2013 que indica que Mozambique es elcuarto país menos desarrollado del mundo. Las cifras están ahí y son realidades. Son más crudas que los carteles. Nos cuentan que saliendo de Maputo, una ciudad de costa muy agradable, la zona rural del país tienecarencias serias. Conocemos con UNICEF una aldea remota, Chivandlene, en la provincia de Gaza, el día de la semana en que las brigadas móviles de salud hacen visitas a domicilio. Y damos fe de esas carencias.
 
Seguimos nuestro viaje hacia Manhiça. El cartel más sugerente y esperanzador que encuentro en mi viaje es uno pegado en la pared del hospital de Manhiça: “Aquí no se paga nada”, en portugués y en shangana. El objetivo de nuestro viaje a este país del sureste de África es conocer, de la mano de UNICEF y de ISGlobal, losavances que se han hecho en materia deinmunización, uno de los factores fundamentales que contribuyen al descenso de la mortalidad infantil. EnMozambique entre 1990 y 2012 la tasa de mortalidad infantil de menores de cinco años se hareducido un 61%,según Committing to Child Survival: A Promise Renewed. Progress Report 2013
 
Aquí no se paga nada: todos los niños tienen acceso gratuito al paquete de vacunas básicas en Mozambique. En una aldea de Gaza, observaba como un niño recibía
 tres gotas en su boca (un alivio que esta vez no sea un pinchazo). Es la vacuna contra la polio. Tres gotas que salvan de dejar a un niño postrado en una silla de ruedas toda su vida. Entonces recuerdo a Kuní, una niña que conocí en Camboya hace 10 años, no corrió la misma suerte y depende de su silla de ruedas desde que intentó comenzar a caminar. 
 
España tiene con Mozambique una larga tradición de cooperación. Nuestro país a través de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) ha apoyado el sector salud principalmente a través del apoyo presupuestario sectorial. Hemos de destacar también los fondos que España aporta al Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM), que impulsa la estrategia nacional contra la malaria además del fortalecimiento del hospital de la ciudad y un sistema excepcional de recogida y procesamiento de datos de la población del lugar.
 
En el período 2006-2010, con un total de 267,3 millones de euros, Mozambique fue uno de los principales receptores de AOD de la región. En el Plan de Director de la Cooperación Española 2013-2016, sigue siendo un país prioritario. Sin embargo, de los más de 30 millones de euros previstos para 2011, se pasó a una previsión de 12,8 para 2012 (1).
 
Ahí les dejo los datos. No son tan sugerentes como los carteles, lo siento. Pero merecen una reflexión sobre la responsabilidad que todos tenemos de apoyar esta política pública. Los cambios o ajustes pueden tener un impacto también en la vida de los niños mozambiqueños o de otros países. Si queremos que nuestro país siga contribuyendo al camino hacia la deseada equidad mundial debemos estar muy atentos. 
 
En un colegio en un barrio de los alrededores de Maputo, Albassine, un grupo de niños se colocaba en fila delante del muro de la entrada donde decía As crianças são flores. Los niños son flores y ellos mismos tapaban las palabras haciéndolas humanas. 
 
La vida es una fiesta, aquí no se paga nada y los niños son flores. Ahí les dejo un pedacito de Mozambique a través de sus carteles.