Alepo: yo también me ofrezco como escudo humano

Genocidio de Rwanda, abril de 1994: 800.000 personas asesinadas en solo 5 meses. “Uno de los episodios  más aberrantes de la historia reciente”.

 

Genocidio de Srebrenica, guerra de Bosnia, julio de 1995: 8.000 personas asesinadas. “La matanza más grave cometida en suelo europeo desde la II Guerra Mundial”.

 
Alepo, noviembre de 2016: 275.000 personas asesinadas. “Una posibilidad que tristemente fuimos capaces de reconocer y no fuimos capaces de parar”. ¿O sí?
 
Afortunadamente todavía estamos a tiempo
 
Ayer por la noche los nombres de estos tres lugares (Rwanda, Srebrenica y Alepo) se unieron en una misma frase: “La ONU advierte de que Alepo puede convertirse en otra Srebrenica o Rwanda”.
 
Me quedé paralizada frente al televisor cuando vi pasar el titular a modo de teletipo durante la emisión de las noticias. Desde que el pasado 22 de septiembre se intensificó la ofensiva sobre Alepo, y hablamos con nuestros compañeros de UNICEF en Damasco, fuimos conscientes de que nos estábamos aproximando a uno de los peores momentos de la guerra de Siria.
 

CRISIS EN SIRIA: ENTRAMOS EN UNO DE LOS PEORES MOMENTOS DE LA GUERRA

Desde ese fatídico jueves, 189 ataques aéreos han caído sobre el este de Alepo, y sobre los miles de niños y niñas que aún sobreviven entre sus  ruinas. Una ofensiva sin precedentes, según los principales diarios. “Debemos parar esta masacre, esta carnicería”, “Alepo asediada, rota, sin rendirse, muriendo de pie”, decía el filósofo Henry Levy ayer.
 
A veces la memoria es frágil o simplemente quiere olvidar, quizá para no recordar lo que somos capaces de llegar a hacer. Afortunadamente ya no es necesario irse a la hemeroteca para refrescarla de manera instantánea, basta con meter en el buscador de internet las palabras Srebrenica o Rwanda. Las terribles imágenes de fosas comunes y cuerpos sin vida de niños, mujeres y hombres inocentes despiertan nuestros cerebros y corazones dormidos ante tanta barbarie. ¡¡¡No podemos permitir algo así una vez más!!!   
 
Todos piden, pedimos, lo mismo: hay que parar esta masacre. Esto no puede continuar. Pero nadie sabe qué hacer ni cómo hacerlo. Las grandes potencias no se ponen de acuerdo. Staffan de Mistura, el tercer enviado especial de la ONU a Siria desde que comenzó esta maldita guerra, se dirige en sus últimas declaraciones a los rebeldes del Frente Fatah Al Sham. Les pide que abandonen sus posiciones en el este de la ciudad. La ONU calcula que hay unos 900 hombres de este grupo en Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria
 

CRISIS EN SIRIA: ¡HAY QUE PARAR ESTA MASACRE!

Pero Mistura no se ha limitado a pedirles que se vayan. Este italiano de 69 años, máximo representante de la ONU en Siria, se ha ofrecido personalmente como escudo humano para acompañar físicamente a los milicianos fuera de Alepo, de forma que sus habitantes puedan seguir adelante con sus vidas. Es un gesto que le honra; puede parecer inocente, puede sonar desesperado, pero demuestra que todavía somos capaces de ponernos en el lugar del otro y de hacer lo que está en nuestra mano, por descabellado que parezca, para parar esta tragedia.
 
En estos momentos 275.000 personas sobreviven en el este de Alepo, muchas de ellas niños y niñas, los más vulnerables y los que más están sufriendo esta terrible y cruenta guerra. Y yo me pregunto: ¿habrá 275.000 personas en el mundo dispuestas a hacer de escudos humanos para salvar sus vidas? Si Mistura puede hacerlo, quizá nosotros también. De partida es una locura, lo sé. Del mismo tamaño o más que lanzar misiles antibúnker o bombas de racimo contra la población civil. Pero... ¿será suficiente? ¿Valdrán más nuestras vidas o la de Mistura ante sus ojos? Ante los míos, no hay duda: nuestras vidas no valen más que las de los miles de niños inocentes que están siendo bombardeados cada día. Pero aun así, merece la pena el intento.
 
Post de Belén Barbero, responsable de contenidos de UNICEF Comité Español