Aden y Abdile

Post de Christopher Tidey, Especialista de Comunicación en Emergencias de UNICEF

Más del 80% de los refugiados somalíes que cruzan Kenia son mujeres y niños. La mayor parte de las familias que veo haciendo cola en los centros de recepción del campamento de refugiados de Dadaab están encabezadas por madres, abuelas y hermanas mayores. A menudo me pregunto dónde han ido los hombres.  Esta escasez de hombres es lo que hace a Abdile aún más notable. En una comunidad de madres, Abdile se destaca como el padre consumado.

Abdile, junto a su mujer, sus cuatro hijos y su abuela, tuvieron que abandonar su hogar en Somalia en búsqueda decomida y agua. La sequía había acabado con los cultivos y el ganado. Durante 25 días de viaje, su mujer murió de hambre, mientras él se vio obligado a continuar el viaje con su familia, a veces cargando a todos sus hijos en su espalda.

"No teníamos otra opción que continuar. Teníamos que seguir para sobrevivir".

Aden, su hijo menor de tres años, estaba cada vez más desnutrido, ya que sus medios de subsistencia se estaban acabando. Para cuando la familia llegó al campamento de refugiados en Dadaab, Kenia, Aden estaba tan débil que no tenía fuerzas para levantar la cabeza o tragar. Estaba a punto de morir, su pequeño cuerpo de 5 kilos no aguantaba. Los médicos en el hospital de Hagadera temieron por su vida.

Eso fue hace casi dos semanas y Aden todavía está aquí.Está fortaleciéndose cada día. Cuando fui a visitar a Aden la semana pasada su peso había aumentado a

6,1 kilos y había empezado a comer sólido. Sus músculos todavía están terriblemente débiles, pero ya puede levantarse con ayuda algunos segundos.

La mejora de Aden, aunque lenta, es producto del tratamiento constante del dedicado personal del hospital de Hagadera y el régimen de alimentación terapéutica suministrado por UNICEF. Pero yo creo que hay más factores en su mejora aparte del tratamiento médico por sí solo.

Cada vez que visito a Aden en el hospital, su padre está ahí. Los médicos me dicen que desde que lo ingresaron, Abdile ha estado a su lado en la cama. Cada día, la rutina es la misma. Abdile, el único padre en la sala, está junto a su hijo, mientras que la abuela cuida de los otros tres en casa. Cada noche, Abdile permanece en el hospital para que su hijo se duerma ante su atenta mirada. La delicadeza y el amor con el que Abdile acaricia, alimenta y coge a su hijo es una vista realmente hermosa - la encarnación de lo que significa ser un padre-. "Ahora más que nunca es importante que nuestra familia permanezca unida", me dice Abdile durante la última visita. "Mi hijo está mejorando cada día y ahora sé que sobrevivirá". Solo en junio se reportaron en el campamento de refugiados deDadaab 6.000 nuevos casos de desnutrición, la mayor parte de los cuales eran nuevos refugiados. En todo el Cuerno de África, se calcula que más de 2 millones de niños sufren desnutrición como consecuencia de lasequía, de la subida delprecio de los alimentos y de lainestabilidad política en Somalia. Más de 500.000 están en inminente riesgo de muerte.

Para salvar vidas, la respuesta humanitaria global debe ser inmediata. UNICEF está trabajando para llevar alimentación terapéutica y suplementaria en cantidades sin precedentes en todo el Cuerno de África. Este mes, por avión, camión y barco,  UNICEF ha entregado 1.300 toneladas de suministros vitales a algunas de las áreas más afectadas en el sur de Somalia, incluyendo ayuda terapéutica suficiente para tratar a 66.000 niños con desnutrición. En las próximas 8 semanas, UNICEF ampliará la alimentación suplementaria para llegar a360.000 niños y busca llegar cuanto antes a más niños y sus familias. A veces con el tremendo sufrimiento que veo aquí, me pregunto si la comunidad internacional será capaz de responder a la altura de las necesidades que hay en terreno. Pero luego pienso en Abdile y en Aden, su lucha, su vínculo y su triunfo y recuerdo que todavía hay esperanza aquí.