Proteger y apoyar a los niños y niñas afectados por el SIDA
Niños y niñas sin infancia
El SIDA hace que muchos niños y niñas pierdan su niñez. Ante la enfermedad y muerte de sus padres, los niños, y sobre todo, las niñas, tienen que llevar a cabo tareas de adultos: cuidar a sus padres enfermos o a sus hermanos pequeños, obtener ingresos para pagar los costes de salud, o conseguir alimentos. Muchas veces deben abandonar la escuela y convertirse en adultos antes de tiempo.
En el 2003, 14 millones de niños y niñas menores de 15 años se habían quedado huérfanos de padre o madre por causa del SIDA. Si tenemos en cuenta el periodo que separa la infección de la muerte (aproximadamente 10 años) la cifra de fallecimientos seguirá aumentando durante por lo menos los próximos 10 años, incluso aunque no se produzcan nuevas infecciones. En 2010 se calcula que el número de huérfanos por causa de esta enfermedad, podría alcanzar los 25 millones.
Esto indica que no es necesario que los niños y niñas contraigan la enfermedad para que se vean afectados. Ellos resultan especialmente afectados por la enfermedad de sus padres. Sufren problemas en diferentes ámbitos:
- Problemas psicosociales: traumas psicológicos que se pueden agravar por el estigma y la vergüenza que supone el VIH.
- Dificultades económicas: ante la incapacidad de los progenitores para trabajar, los niños y niñas se ven, con frecuencia, obligados a mantener a la familia.
- Deserción escolar: relacionada con la necesidad de que los niños trabajen para mantener la familia y el hogar familiar.
- Desnutrición y enfermedades: la pobreza sería la causa principal de la incapacidad para alimentarse y de recibir tratamientos médicos adecuados.
- Pérdida de los derechos sociales: expolio de propiedades y dinero que legalmente les pertenece.
- Miedo y aislamiento: huérfanos y desheredados los niños y niñas se ven obligados a vivir en la calle o en lugares donde no encuentran su sitio.
- Malos tratos y riesgo de contraer el SIDA: sin protección están expuestos a todo tipo de peligros.
La campaña persigue que en 2010 se alcance y de protección, apoyo y servicios públicos al 80 por ciento de los niños y niñas que lo necesiten.








