UNICEF: 1946 - 2006 UNIDOS POR LA INFANCIA
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Los datos

Debido al sida, 15,2 millones de menores de 18 años han perdido a un progenitor o a los dos. Millones de niños más ven como la salud de sus padres empeora día a día a causa del VIH. La tragedia se agrava a medida que la enfermedad mata a un número cada vez mayor de personas. Para 2010, se calcula que el total de niños y niñas huérfanos a causa del VIH/SIDA puede alcanzar los 25 millones.

El VIH/SIDA ha matado a más personas en África subsahariana que en ninguna otra región del mundo. La gran mayoría de los huérfanos y de niños y niñas afectados por la pandemia se encuentran también en esta zona.

Los niños y las niñas sufren enormemente cuando sus progenitores enferman o mueren a causa del sida:

Dificultades psicosociales: al trauma de haber perdido a un padre o una madre se suman los graves prejuicios que existen en todo el mundo en torno a la enfermedad. Millones de niños son excluidos y condenados a un sentimiento de vergüenza que les impide integrarse en sus comunidades tras la enfermedad y muerte de sus padres.

Dificultades económicas: Debido a que sus progenitores no pueden trabajar más y que sus ahorros se utilizan para pagar la atención de la salud, los niños se ven obligados a mantener a sus familias y a asumir responsabilidades de adultos que acaban prematuramente con su infancia.

Absentismo escolar: Obligados a ganar dinero y ocuparse de sus progenitores y de sus hermanos, los niños y niñas corren el riesgo de no poder ir a la escuela, incluso cuando sus progenitores viven todavía. Cuando uno o los dos progenitores mueren, el abandono de los estudios se hace más probable aún.

Desnutrición y enfermedades: Los huérfanos y otros niños y niñas afectados por el VIH/sida corren más riesgos de padecer desnutrición o de caer enfermos y no recibir atención médica. Las principales causas de esta situación son:
La pobreza, empeorada por la enfermedad y muerte de los padres.
El abandono y la discriminación que sufren los niños y niñas en su entorno, muchas veces de parte de los adultos que deberían protegerlos.

Desposesión y robo: muchos huérfanos llegan a perder la herencia a la que tienen derecho. En algunos países la ley favorece a otros familiares adultos de los fallecidos. En otros casos, aunque la ley favorezca a los menores, gente de su entorno aprovecha su vulnerabilidad para quitarles sus posesiones.

Miedo y aislamiento: Los huérfanos desheredados se ven a menudo obligados a irse de sus comunidades de origen para a vivir en lugares desconocidos y hostiles.

Malos tratos y un grave riesgo de contraer el VIH: Empobrecidos y sin padres ni madres que los eduquen y protejan, los huérfanos y otros niños y niñas afectados por el VIH/sida están expuestos a todo tipo de malos tratos y de riesgos. Muchos se ven obligados a trabajar en condiciones peligrosas y abusivas, e incluso a someterse a relaciones sexuales a cambio de dinero, de comida, de "protección” o de un lugar para vivir.

Unicef Comité Español 2006
Con la colaboración de:   Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Agencia Española de Cooperación Internacional