reconstrucción

Reconstruir mejor en Haití

Fecha: 
Mar, 11/05/2010 (Todo el día)
13/04/2011 | Actualizada a las 15:18h |
UNICEF España

Por Jezabel Escartín, cooperante vasca en República Dominicana, que en los días posteriores al terremoto en Haití, acudió a la frontera junto a UNICEF Una reflexión sobre Haití. Ésa es la solicitud. Realmente no sé por donde empezar, así que he decidido reflexionar sobre uno de esos conceptos que yo no había oído nunca,  pero que de repente se han hecho tan habituales. “Build back better”. Parece algo lógico o incluso obvio, pero no debe serlo tanto y desde luego no tan fácil.

¿Qué significa, reconstruir mejor? Autoridades, donantes y agencias de cooperación han repetido a lo largo de estos meses, que podemos reconstruir un mejor Haití. Supongo que, como en todo, hay una teoría y una práctica. En Haití existían y existen niveles extremos de pobreza y desigualdad; esa es la realidad de la que partimos, aquella que hay que mejorar. Esto puede llevar a múltiples interpretaciones, pero todo indica que el futuro de Haití ya ha sido más o menos “esculpido”. Al menos, a lo que a grandes decisiones sobre reconstrucción y recuperación se refiere. La comunidad internacional se ha comprometido a acompañar al pueblo haitiano, al Gobierno y otras instituciones en este proceso. Un proceso que ellos deben liderar, pero eso implica que cada haitiano debería disponer de la información necesaria para poder tomar decisiones. Decisiones que le ayuden a “reconstruir y recuperar también su vida”, tanto pública como privada.

 Todo el mundo parece estar de acuerdo en el hecho de que “reconstruir mejor” significa minimizar riesgos ante las posibles consecuencias de futuros desastres naturales. La época de lluvias ya ha comenzado, por lo que esto supone un gran desafío. Son muchos los factores sociales y económicos que influyen en estos llamados "desastres naturales". La vulnerabilidad de Haití tiene mucho que ver -entre otros aspectos- con una sucesión de gobiernos corruptos y un poder político y económico centralizado. Con anterioridad al terremoto, el 80% de la población vivía con menos de 2 dólares al día, estando el 90% de la población en áreas rurales. Reconstruir mejor pasa necesariamente por un proceso de descentralización y participación, en el que las mujeres -tradicionalmente excluidas- jueguen un importante papel, ya que solo así  se podrá superar una sociedad con altos niveles de desigualdad y altos índices de violencia contra la mujer. Igualmente, es una gran oportunidad para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes participen y generen nuevos espacios de liderazgo, porque si hay un “nuevo” Haití ¡ese es su Haití! En definitiva, "buiding back better" significa oportunidad. "Building back better" significa desafío…el desafío de convertir un concepto en oportunidad.

Relaciones

Haití: la educación como una herramienta de transformación

Fecha: 
Vie, 26/02/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 09:27h |
UNICEF España

Escribe Pilar Orduña, Consultora de Gestión de Riesgos en el sector de Educación de UNICEF República Dominicana Más de un mes después del terremoto que devastó Puerto Príncipe, UNICEF concentra sus esfuerzos en dar respuesta y apoyo a la niñez haitiana, que -de repente- se convirtió en víctima y testigo de una de las mayores catástrofes registradas en su país en los últimos dos siglos.

 

Los retos en Haití son muchos y complejos. Mientras se desarrollan evaluaciones de daños y necesidades, se trabaja en el presente: ahora lo más importante es ofrecer a la población afectada -en especial a los más pequeños, que son además los más vulnerables- unas condiciones mínimas de salud, agua y saneamiento, nutrición, protección y educación. Todo ello para que los niños haitianos tengan acceso a los mismos derechos que el resto de niños del mundo. En medio de esta crisis, UNICEF y sus socios promueven el retorno a las actividades educativas para brindarles a los niños y niñas una sensación de  normalidad, devolviéndoles la  seguridad. Al mismo tiempo, esto permite que los padres pueden retomar sus labores y actividades de reconstrucción, con la tranquilidad de que sus hijos e hijas están protegidos. El acceso a la educación, como el resto de los sectores, se ha visto sido duramente afectado por la emergencia. El edificio que albergaba las oficinas administrativas del Ministerio de Educación se derrumbó por completo, así como lo hicieron unas 5.000 escuelas, llevándose consigo la vida de muchos maestros y estudiantes. Se calcula que el 80% de las escuelas en la zona oeste del país resultaron destruidas o sufrieron daños graves en su infraestructura.  Restablecer las clases es un reto complicado si se considera que ya antes del terremoto 2,9 millones de niños y niñas haitianos no tenían acceso a la educación.

Haití, que fue pionero declarando la primera Ley de Educación Obligatoria, se encuentra hoy ante un panorama complejo: su sistema educativo es uno de los más privatizados de la región con más de 90% de escuelas bajo la dirección de las iglesias, ONGs o pequeños empresarios y donde estudia el 80% de la población escolar. La tasa de alfabetización adulta no llega al 60% y la de niños y niñas que asisten a un centro educativo no supera el 50%. Nuevas oportunidades para la infancia Sin embargo, para no dejarse vencer por el pesimismo de las estadísticas, merece la pena abrir los ojos a esta nueva oportunidad para reforzar, como se merece, el sector educativo y convertirlo en un derecho y no en un privilegio. Por lo pronto, el Gobierno ha propuesto -tras un mes de luto nacional- retomar el calendario escolar el próximo mes de marzo  con el objetivo de aprovechar al máximo el tiempo que resta. UNICEF, junto con el Ministerio de Educación de Haití y un nutrido grupo de ONGs, Agencias del Sistema de Naciones Unidas y el sector privado (cluster de Educación) están sumando todos los esfuerzos para ello. De momento, los siguientes pasos van encaminados a la reapertura de las escuelas en las zonas no afectadas, la reconstrucción de las escuelas que sufrieron daños menores y la escolarización temporal de estos alumnos. Sin olvidar el apoyo psico-social para los maestros, niños y niñas, para acompañarlos en este delicado proceso de duelo y desahogo, que ha dejado al país y al mundo entero atónito. Esta es la oportunidad de demostrar que la educación es la herramienta más valiosa para la reconstrucción de Haití, además del remedio necesario para alcanzar el desarrollo de cualquier país.

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