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Mozambique: refugio, alimento y seguridad para los desplazados por las inundaciones

Fecha: 
Lun, 25/02/2013 (Todo el día)
19/09/2013 | Actualizada a las 11:37h |

Post de Suzanne Beukes, Corresponsal de UNICEF.

Mientras cientos de familias huyen a terrenos más altos, el Gobierno y la comunidad internacional se movilizan en Mozambique para garantizar que los desplazados por las inundaciones tengan refugio, alimento y seguridad.

Una pequeña muchedumbre se ha reunido al borde del puente Xai Xai, en la provincia mozambiqueña de Gaza. El grupo observa con angustia cómo un equipo de salvamento de la Marina amarra un bote con personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares inundados.

Los oficiales ayudan a los pasajeros a desembarcar. Transportan sus posesiones más preciadas: ropa, cacerolas, gallinas, un cerdito… Todo lo que pudieron reunir en un momento de pánico cuando creció el nivel de las aguas.
 
Miranda Nachava salta fuera de la embarcación, visiblemente angustiada. "No me gusta marcharme, porque algunas personas murieron allí", sostiene.
 
Las inundaciones en Mozambique han afectado a unas 250.000 personas y se estima que hay 150.000 desplazados.
 
Chokwe es uno de los distritos más afectados. El centro de la ciudad --generalmente bullicioso con sus mercados, automóviles y peatones-- se encuentra ahora sumergido bajo las aguas. Un puñado de ciudadanos atravesaron hábilmente las aguas mientras transportaban sus bienes sobre sus cabezas, en un intento por salvar sus pertenencias. Otros acamparon en la azotea de los edificios más elevados, a la espera de que bajara el nivel de las aguas.
 
Sin embargo, la mayoría abandonó el municipio después de que el Gobierno decretara la alerta roja.
 

CUBRIR LAS NECESIDADES BÁSICAS

Chiaquelane es el lugar del campamento de ayuda más próximo, a unos 30 kilómetros de Chokwe. A finales de enero, unas 70.000 personas habían huido hacia Chiaquelane y miles buscaban refugio en el campamento. La zona fue elegida, en palabras del administrador del distrito, Alberto Libombo, "porque se sitúa en un terreno más elevado y dispone de ocho puntos de abastecimiento de agua".
 
Durante el día, estos puntos de abastecimiento son testigos de una constante fila de desplazados que recogen agua potable. “En una situación de emergencia como ésta, las personas necesitan suministros básicos como alimento, agua, refugio e higiene", explica el Representante Adjunto de UNICEF Mozambique, Roberto De Bernardi.
 
El Gobierno de Mozambique, los organismos de Naciones Unidas y las ONG trabajan las 24 horas para garantizar que estas necesidades básicas estén cubiertas.
 
El creciente número de desplazados implica problemas de salud y protección. "Cuando tienes un gran grupo de personas que vive en condiciones difíciles", señala Lola Castro, responsable del grupo de trabajo del equipo humanitario de país, "tenemos que garantizar que disponemos de la suficiente agua, saneamiento y atención médica, y que [las personas] están bien alimentadas y no desarrollan problemas como el cólera o la desnutrición".
 
La salud y el bienestar de los niños son cuestiones especialmente importantes en campamentos como el de Chiaquelane. En el marco de la respuesta humanitaria, UNICEF distribuye galletas de alto contenido nutritivo, mosquiteras y tiendas de campaña para ofrecer servicios médicos. UNICEF colabora también con las autoridades para encontrar a los niños extraviados y proteger a mujeres y niños ante cualquier clase de abuso.
 
Por otra parte, UNICEF brinda apoyo a una unidad móvil que viaja por el campamento y las zonas aledañas para proporcionar a los residentes educación sobre buenas prácticas de higiene y saneamiento, lactancia materna y prevención contra el VIH. Por las tardes, las personas pueden congregarse en torno a una pantalla para ver vídeos educativos sobre estos temas.
 

Atender a los más vulnerables

Salatiel Moozinhositoe, de 16 años, espera pacientemente que digan su nombre, de una lista en la que figuran las familias más vulnerables del campamento. Lanza un suspiro de alivio cuando gritan su nombre y recoge una enorme bolsa de plástico con artículos domésticos.
 
Salatiel llegó al campamento sin nada más que la ropa que llevaba puesta. Según cuenta, le informaron de las inundaciones e inmediatamente llegó al campamento en compañía de un amigo. "No tengo dinero para ir a comprobar cómo está mi familia y ver dónde están. He tratado de llamar a mi tía pero el teléfono no daba respuesta. No sé dónde están", comenta.
 
Para Salatiel y otras personas como él, el kit suministrado por UNICEF --que incluye alfombras, cacerolas, sartenes, tazas, cubertería y mantas-- es una gran ayuda. Según la Especialista en Protección Infantil de UNICEF, Mariane Muzzi, los kits están pensados para personas como Salatiel, que proceden de hogares pobres y ahora no tienen absolutamente nada. "Son básicamente conjuntos de emergencia para ayudar a estas familias a sobrellevar las próximas semanas aquí en el campamento", añade.
 
Cuando cae la noche en el campamento, un continuo torrente humano confluye con un alborotado laberinto de personas que han perdido sus hogares y de trabajadores humanitarios, para encontrar un lugar donde descansar. Sin embargo, cuando todavía no ha pasado lo peor y continúan las labores de auxilio y rescate, se necesita con urgencia más ayuda para salvar vidas.
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"Asegurando a mis hijos también puedo asegurar a miles de niños"

Fecha: 
Mar, 29/01/2013 (Todo el día)
08/08/2013 | Actualizada a las 14:04h |
Silvia Llorens, Responsable de Herencias y Legados de UNICEF España

La familia es lo más importante. Tu marido, tus hijos, tus padres, tus  hermanas. ¿Qué no haríamos por ellos? Queremos protegerles. Que no les falte de nada. Sobre todo en caso de que nosotros no estemos.

Millones de madres y padres en todo el mundo sienten esa necesidad de protección. Quieren proteger especialmente a sus hijos. Siempre los más vulnerables. Pero muchos no pueden.

Desde que trabajo en UNICEF, cuando miro a mis hijos veo también a los hijos de todos esos padres y me siento orgullosa de saber que cada día un padre o una madre puede proteger a sus hijos gracias al trabajo de UNICEF. ¿Y si a mi me ocurriera algo? Tengo un seguro de vida que me garantiza que mis hijos estarán cubiertos. Pero ¿qué pasa con los millones de niños que no cuentan con esa protección?
 
En el mundo desarrollado hay  herramientas con las que contamos para asegurar que nuestros hijos estarán protegidos si algo nos sucede. ¿Cómo podemos asegurar también a esos otros niños, además de los nuestros, cuando ya no estemos? ¿Os lo habéis planteado alguna vez? 
 
Pues tenemos una solución al alcance de nuestra mano. Nuestro seguro de vida también puede ser un seguro de vida para millones de niños. Cuando contrates un seguro de vida, puedes incluir a UNICEF también como beneficiario. De esta manera, te aseguras que tus seres queridos estarán protegidos y los niños más vulnerables en otro lugar del mundo también. 
 
Incluye a UNICEF como beneficiario de tu seguro de vida. Salva la vida de miles de niños incluso cuando ya no estés.
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La lucha para prevenir el cólera en Haití

Fecha: 
Vie, 18/02/2011 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 11:01h |
UNICEF España

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia La semana pasada recibí un email de el director de una de nuestras contrapartes, un estudiante universitario de 26 años, decía algo así: “los niños y sus padres confían en mí y hago lo posible por no decepcionarles.

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia La semana pasada recibí un email de el director de una de nuestras contrapartes, un estudiante universitario de 26 años, decía algo así: “los niños y sus padres confían en mí y hago lo posible por no decepcionarles. Como director de la ONG, trabajo todos los días por un cambio a mejor en Haití, tengo fe en un futuro mejor para los niños y jóvenes vulnerables de mi país”. La motivación de Maxcen es la misma que la de miles de jóvenes y menos jóvenes que se movilizaron rápidamente para educar y sensibilizar sobre el cólera. Desde octubre las ONG haitianas contrapartes de UNICEF han trabajado sin descanso para que más de 300.000 niños sepan cómo prevenir el cólera, o qué hacer en caso de contagio. A través del juego, de canciones, teatro o mímica los niños han aprendido a lavarse las manos con jabón, beber solo agua tratada y prestar mucha atención a lo que comen. Los niños y jóvenes han regresado a sus casas explicando a sus padres lo aprendido, y se han asegurado, además, de que también los adultos ponen en práctica los consejos recibidos. La creatividad de los haitianos, una vez más, se ha puesto al servicio de la protección de los menores. Durante una reunión de evaluación que tuvo lugar a finales de diciembre, las contrapartes haitianas confirmaron que tanto los niños como sus padres han cambiado sus hábitos de higiene y son más conscientes de cómo protegerse. Tres meses después del comienzo de la epidemia, todos nos tomamos  un respiro, pero aunque ya no es emergencia, la educación a la higiene y la prevención del cólera se ha integrado en las actividades normales del programa de protección, que sigue trabajando tanto con el gobierno como con las comunidades para prevenir la violencia, el abuso y el tráfico de niños y niñas, mientras el país, poco a poco, va recuperando la vida normal.

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Menores y refugio: una visión en primera persona

Fecha: 
Vie, 11/06/2010 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 14:48h |
UNICEF España

Por Jimena Cañedo Portillo, Comunicación UNICEF España.

Cuando trabajas en una organización de Derechos Humanos como UNICEF, lees habitualmente historias de terreno sobre niños soldado, matrimonios prematuros y otras formas de maltrato infantil. Pero… es muy diferente cuando escuchas ese testimonio en primera persona.

 

Hacía tiempo que nada me llegaba tanto como los testimonios que escuchamos ayer en el trascurso del Congreso Internacional sobre Refugiados que tuvo lugar en Madrid, y en el que UNICEF participaba, junto a ACNUR, CEAR y otras organizaciones del sector. Comenzó contando su testimonio un joven iraní que tuvo la mala suerte de nacer en la época en que su país estaba en guerra contra Irak. De familia afortunada e hijo de un militar, contaba Arash (nombre ficticio), que durante esos tiempos en Irán, cuando cumplías 14 años, te quitaban el pasaporte para que no perdieras la oportunidad de servir a tu país como soldado. Por esta razón, cuando Arash  tenía 13 años, sus padres decidieron sacarle del país,  para lo cual prepararon un itinerario que pasaba por Turquía, hacia escala en España, luego pasaba por Canadá, y finalmente acababa en Estados Unidos donde el niño tenía familiares.  Tras Estambul donde estuvo un tiempo, el niño apareció solo en España con un pasaporte falso que afirmaba que había nacido en Quebec. Casi le sale bien la historia porque, según decía, en Irán le enseñaron bien inglés, pero a alguien se le ocurrió preguntarle algo en francés- idioma oficial de la provincia- y eso le delató. Pasó a la habitación de tránsito del aeropuerto, desde donde llamó a su padre para contarle lo ocurrido. El consejo que recibió de su padre fue que “se cortara las venas o lo que fuera”, con tal de que le llevaran a territorio español para poder pedir asilo. Tras estar varias veces a punto de ser deportado, llegando a estar subido en un avión pensando que era el final de sus días (el recibimiento de un desertor de vuelta en Irán no debía de ser muy agradable) finalmente pudo quedarse en España al cuidado de la Orden de la Merced. Imagino la presión que debió sentir ese niño, que no había cumplido los 14, en aquel avión, después de que sus padres se esforzaran por sacarlo del país, por darle una vida mejor. Después de aconsejarle que se autolesionara para conseguir salir de territorio internacional y cruzar algunos metros más hasta territorio español (que tus padres te recomienden eso debe de impresionar) el sentimiento de miedo, de final y de fracaso debe de ser aplastante. La parte buena es que los padres Mercedarios le dieron una buena educación. Consiguió una beca (estudiar una carrera sin el apoyo económico de nadie, es difícil) y acabó siendo ingeniero, con un buen puesto y, ahora está felizmente casado, a punto de ser directivo de una empresa. El segundo testimonio, el de un ex niño soldado de Angola fue impactante. Su camión fue asaltado cuando era niño y después de ver cómo los guerrilleros mataban a sus tíos se convirtió en esclavo de la guerrilla. Cuando se hizo mayor, tuvo la oportunidad de unirse a ella (y dejar así de ser pisado continuamente) así que lo aceptó. Contó la primera persona que mató…y luego vinieron más. No le gustaba esa forma de vida así que cuando se convirtió en un mando más alto, en vez de arrasar poblados enteros, sacaba cadáveres de las fosas comunes, les pedía a los del pueblo que les cambiaran las ropas y luego les dejaba huir. Esto llegó a los oídos de los altos mandos así que, después de convencer a sus hombres, todos se  entregaron para su rehabilitación. Estaba seguro de que nada les ocurriría, y así lo trasladó a sus hombres, pero en vez de eso, los fueron matando a todos delante de él permitiéndole vivir, para que delatara otros altos mandos de la guerrilla. “Me torturaron”, contaba. “Un día eran muy amables conmigo, al día siguiente me pegaban una paliza de muerte, al día siguiente como si nada…Me pegaron un tiro en un pié.” Y, como si no tuviera importancia, levantó una mano desde donde estaba y añadió “Y me cortaron un dedo.” La historia de cómo acabó en España sería demasiado larga. Pasó por Congo, de ahí a Marruecos y de ahí a España. “Ahora soy electricista – concluyó- estoy casado…Muchas gracias a todos los que me han ayudado.”

Relaciones

La frontera norte de Ecuador: un peligro real para los menores no acompañados

Fecha: 
Mié, 28/04/2010 (Todo el día)
13/04/2011 | Actualizada a las 15:25h |
UNICEF España

Por Natalio Carrasco García, cooperante vasco que participa en el Programa de Educación de UNICEF Ecuador Tras conocer la realidad de Ecuador tuve la oportunidad de integrarme en otras áreas de trabajo, brindando mi apoyo en otras labores técnicas, como la evaluación de la situación de la población en necesidad de protección internacional: refugiados reconocidos y solicitantes de asilo que viven en la frontera norte de Ecuador, especialmente niños, niñas y adolescentes refugiados y desplazados víctimas del conflicto armado colombiano. 

El cordón fronterizo colombo-ecuatoriano abarca 586 kilómetros de frontera. En Ecuador la zona se caracteriza por elevados niveles de exclusión e inequidad social, marcada debilidad institucional, y la vecindad con una zona de conflicto armado y actividades ilícitas. A pesar de los esfuerzos de los Gobiernos de Ecuador y Colombia para impulsar en la frontera norte de Ecuador un proceso de paz, desarrollo y seguridad integral, el drama humanitario de personas desplazadas y refugiadas por el conflicto armado continúa de manera implacable. Especialmente alarmante es el caso de los miles de niños y niñas de nacionalidad colombiana que, por su especial vulnerabilidad, no tienen forma de ejercer sus derechos, especialmente los referidos a salud, nutrición y educación.

Un número importante de menores colombianos separados o no acompañados se han desplazado o han buscado refugio en Ecuador para escapar del reclutamiento forzoso por parte de grupos irregulares armados relacionados con el conflicto colombiano. Otros han huido de ataques armados. Otros han visto la muerte de sus familias. Es muy probable que las experiencias vividas por estos menores dejen profundas huellas tanto psicológicas como físicas en su desarrollo. En el caso de las niñas, adolescentes y mujeres, aunque los varones no quedan exentos, tienen el peligro de sufrir abusos y de caer en redes explotación sexual comercial y trata de personas. UNICEF trabaja junto con otras agencias de las Naciones Unidas para hacer valer los derechos de este colectivo, la niñez migrante, en el grupo de trabajo interagencial dedicado a la cooperación al desarrollo en la frontera norte del país. Otros de los proyectos en los que me he involucrado ha consistido en apoyar la realización y edición de materiales educativos de UNICEF y el trabajo de análisis de la situación de niños, niñas y adolescentes hijos e hijas de ecuatorianos migrantes. Se trata de otra realidad a la que deben de hacer frente: crecer sin el apoyo y guía de sus padres.

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La mirada de Juan Pablo

Fecha: 
Vie, 12/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:03h |
UNICEF España

Francisca Palma, Oficial de Comunicación de UNICEF Chile, escribe desde Chillán para 'Cuaderno de Terreno'

Juega con sus amigos en medio de los escombros que se apilan fuera de las vetustas casas. Pese a todo, le gusta su barrio. Juan Pablo Venegas, de 12 años de edad, vive en la población de Mardones, ubicada al suroriente de Chillán. Distante a sólo 100 kilómetros del epicentro del terremoto de 8,8 en la escala de Richter, que sacudió Chile el pasado 27 de febrero de 2010. El centro del barrio donde vive Juan Pablo se vino abajo porque las casas son de adobe y con tejado de arcilla. Su casa sólo se vio afectada con detalles menores, no así las de sus vecinos más cercanos que perdieron la totalidad de sus bienes. “Estoy seguro de que saldremos adelante de esta situación. He visto a mis padres nerviosos, y sé que hacen un esfuerzo por no mostrarse irritados en estos días”, dijo Juan Pablo, quien con una mirada triste hurga encontrar respuestas a todo lo sucedido.

Juan Pablo es uno de los más de 50.000 niños y adolescentes afectados directamente por las secuelas del terremoto en Chillán, y a quienes en estos días se les dificulta conciliar el sueño pensando en qué momento puede ocurrir otro terremoto. No obstante, las niñas y los niños, a 10 días del terremoto, ya juegan a la pelota en la calle y se van acostumbrando al nuevo paisaje de su realidad.

Como en todo, siempre hay algo positivo. “Todos los vecinos colaboran y comparten como si hubiesen sido amigos toda la vida”, agrega entre risas Juan Pablo. El 15 de marzo, Juan Pablo volverá a las clases de nuevo. Allí espera reunirse con sus compañeros para compartir historias de un episodio que recordarán durante el resto de sus vidas.

UNICEF, desde las primeras horas después de ocurrido el terremoto, trabaja intensamente con las contrapartes del gobierno saliente y entrante, para responder a las necesidades básicas de la niñez y adolescencia más vulnerable de las zonas afectadas. Especialmente en los aspectos de recuperación psico-emocional, el regreso a la escuela, protección integral de participantes del programa Puente, adolescentes privados de libertad y niñez que viven en instituciones, en campañas de comunicación educativa en salud, educación y protección de derechos. El monto de la asistencia de UNICEF hasta ahora alcanza los 158.000 dólares. 

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La protección infantil en Haití, objeto de preocupación de UNICEF

Fecha: 
Lun, 18/01/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 12:53h |
Ildefonso González

La Responsable de Protección de la Infancia de UNICEF, Susan Bissell, ha expresado su preocupación por la situación en materia de protección de los niños y niñas de Haití después del violento terremoto que sacudió la isla la semana pasada.

 


En un video mensaje, Bissell expresó también la inquietud del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia por los menores que se han visto separados de sus familias nucleares, e incluso de sus familias extensas, así como por los niños y niñas que se encuentran abandonados y en las calles sin cobijo alguno. “Las necesidades básicas de todos los niños son objeto de una gran preocupación para nosotros”, señaló. Al respecto, uno de los aspectos más importantes es la situación psicosocial de los menores. “Se trata de niños que se enfrentan a un trauma, que le ha ocurrido a su familia y a su país, y a cada palmo de seguridad que conocen. En cierto modo hay una situación espantosa ahora mismo en Haití, donde tenemos tan poca información sobre el terreno y sobre la gente que actualmente puede interactuar con los niños y jóvenes afectados”, anotó. Otro de los grandes motivos de preocupación para UNICEF es que los traficantes de personas se aprovechen de la actual situación de caos. “Lo que sabemos sobre los traficantes es que generalmente se aprovechan de la situación de vulnerabilidad de los niños, y lo que estamos viendo ahora en Haití es un terreno abonado de niños muy vulnerables”, dijo, agregando que UNICEF “encontrará un camino, como siempre hacemos en estas circunstancias, para desplazarse hasta la zona y hacer lo mejor en términos de protección infantil”.

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