nutrición

SOS Kenia, dos emergencias paralelas

Fecha: 
Mar, 20/09/2011 (Todo el día)
04/10/2011 | Actualizada a las 15:23h |
Lorena Cobas, Responsable de Cooperación y Emergencias

Por Lorena Cobas, Responsable de Cooperación y Emergencias de UNICEF España

Estoy escribiendo desde la oficina de UNICEF en Kenia donde estoy apoyando en todo lo necesario el trabajo de nuestra organización en una de las emergencias más graves de los últimos tiempos: la del Cuerno de África.

La situación en el país es compleja porque Kenia está viviendo dos emergencias paralelas, aunque una de ellas está pasando bastante desapercibida. Por un lado, el país alberga el mayor campo de refugiados del mundo, donde cada día llegan más somalíes escapando de la hambruna, la guerra y la sequía. Por otro, el hambre también está masacrando las regiones áridas y semiáridas de esta bella región.  

Millones de personas luchan por sobrevivir

En Kenia también hay millones de personas que luchan por sobrevivir, millones de familias que no pueden dar de comer a sus hijos, millones de personas que se desplazan desesperadamente de un sitio a otro buscando lo más esencial: comida, agua, escapar a la enfermedad. Tanto entre los somalíes que llegan al campamento de Dadaab como entre los desplazados internos, el viaje es duro y no podemos dejarles caer en el olvido.

Llevo apenas una semana de trabajo en la emergencia en Kenia y sigo tan ilusionada como al principio de formar parte de manera directa en algo tan importante y esencial como salvar la vida de millones de niños. La vida en una emergencia pasa tan rápida y tan lenta a la vez que asusta. Mientras  un operativo de emergencia está funcionando perfectamente a pocos kilómetros de distancia, la vida cotidiana de este país continúa su ritmo.

La mayor parte de mi tiempo ha trascurrido entre trámites de identificación  y reuniones de seguridad. Una cuestión de especial importancia si tienes previsto viajar a la frontera (por ejemplo a Dadaab), donde seguramente iré a finales de este mes. Conocer la situación y las medidas que hay que tomar en caso de peligro puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Relaciones

Haití: Un año, tres meses y trece días después

Fecha: 
Lun, 25/04/2011 (Todo el día)
29/04/2011 | Actualizada a las 12:22h |
Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Campamento de desplazados de Aviation Camp, Puerto Príncipe, diez de la mañana y un hervidero de actividad invade el espacio: mujeres con bidones de agua en sus cabezas, niños correteando de un lado a otro, madres peinando a sus hijos, jóvenes charlando en pandillas. 

Estamos rodeados de esqueletos de antiguos helicópteros en este campamento que en el pasado servía de aeropuerto para vuelos internos. Hoy en día acoge a más de 10.000 habitantes que desde el terremoto del 12 de enero de 2010 se trasladaron a este lugar en busca de refugio tras perder sus hogares.

Como es temporada de lluvias,  me detengo a mirar esos habitáculos hechos de plásticos, palos y algo de cartón, un poco de uralita otras veces, y pienso en el diluvio de la noche anterior… Mientras escribo estas líneas cae de nuevo una fortísima lluvia tropical y pienso otra vez en su lucha diaria contra los elementos.
 
Rothline Josel, de 28 años, está con su bebé Sainirlson, de ocho meses, en la cola del centro de nutrición que la Fundación para el Desarrollo de la Familia Haitiana (FONDEFH, en sus siglas en francés) dirige con el apoyo de UNICEF. “Vine a vivir a este campamento después del terremoto.  Al centro vengo desde que estoy embarazada. Mi hijo está bien, come bien, aquí le han vacunado de todo lo necesario”, asegura.
 
Rothline, que tiene otros dos hijos, sueña en voz alta sobre su futuro: “Me gustaría que cambiaran las cosas porque estamos viviendo en una situación muy mala. En las tiendas de campaña hace mucho calor, por el cambio de temperatura al salir, y los niños cogen fiebre. Están siempre enfermos”.  A mi pregunta de si ve que ha habido mejoras un año, tres meses y trece días después del terremoto, afirma: “Sí, han cambiado algunas cosas, este centro da mejores servicios y hay más seguridad en los campamentos”.
 
Se perciben algunos cambios en la capital de Haití: hay menos escombros, algunas casas se están reconstruyendo y el número de habitantes en los campamentos de desplazados ha disminuido (de 1,2 millones a 680.000). No obstante, los desplazados no siempre se han ido por motivos positivos. Muchos lo han hecho por las malas condiciones, por el impacto del clima, por la inseguridad o por desalojo. Lo que es obvio es que hay una tarea ingente por delante.
 
Hay algo que no deja de impactarme: la resistencia de los haitianos y su ánimo. Se ha hablado mucho de esto y es cierto, lo comprobé conversando con muchos de ellos. “Sí, nuestra vida es dura, pero tenemos ánimo e ilusión de que las cosas cambien”, decían. Cambios que desde UNICEF están orientados a mejorar la vida de los más de cuatro millones de niños haitianos, el futuro sobre el que este país caribeño ha de asentar sólidos cimientos.
Relaciones

El hambre en colores

Fecha: 
Mar, 08/02/2011 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 13:23h |
Carmen Noguera

Inés Lezama, Especialista en Nutrición de UNICEF en Mauritania Si alguien te pregunta de qué color es el hambre, es que aún no se ha afrentado a ella, porque quienes la sufren, lo saben. Al igual que un viejo griot puede hacer acuarelas de colores al describir el gran continente olvidado, nosotros diagnosticamos el mal del hambre en un niño al identificarlo a un color, el rojo, que nos indica stop, como un semáforo.

Inés Lezama, Especialista en Nutrición de UNICEF en Mauritania Si alguien te pregunta de qué color es el hambre, es que aún no se ha afrentado a ella, porque quienes la sufren, lo saben. Al igual que un viejo griot puede hacer acuarelas de colores al describir el gran continente olvidado, nosotros diagnosticamos el mal del hambre en un niño al identificarlo a un color, el rojo, que nos indica stop, como un semáforo. La definición de hambre no está clara y es distinta en función de a quién preguntamos, así que apreciarla se vuelve tarea complicada.

Pero, ¿qué hacemos para paliar el hambre? ¿Y para proteger el derecho que tienen todos los niños a una alimentación adecuada? La desnutrición es una violación de los derechos de los niños.   Los esfuerzos a lo largo de los últimos años han sido considerables y, a pesar de las nuevas amenazas (epidemias, cambio climático...), cada vez estamos más cerca. A un niño con el color rojo lo identificamos con hambre. No obstante, en el estado nutricional individual influyen 3 tipos de factores: alimentos, salud y cuidado. Una nutrición adecuada requiere la presencia de los tres. La iniciativa verde Dejadme que os hable de una iniciativa que está forjando cambios: REACH- Renovando Esfuerzos contra el Hambre Infantil. Esta iniciativa es verde, como lo fue la revolución que en Asia cambió la vida a millones de personas tras aumentar la productividad agrícola;  es azul intensa, color de vida nómada, que emana olor a leche de cabra y de camella. Mauritania ha sido un país piloto en recibir esta iniciativa en 2008, y tras dos años, ha alcanzado gran madurez. Expertos de las cuatro agencias de Naciones Unidas fundadoras de REACH, nos han visitado estos días, en los que hemos tenido la oportunidad de situarnos en un futuro cercano, en el que hay que consolidar los compromisos políticos y poner en marcha el Consejo Nacional de Desarrollo de la Nutrición. REACH ha tratado de elegir las mejores acciones (las más eficaces, menos costosas, que se puedan hacer en el hogar, duraderas y con rápido impacto al llevarlas a gran cubertura) en cinco ámbitos:

  1. Mejorar la alimentación infantil (lactancia materna y alimentación complementaria)
  2. Aumentar la ingesta de micronutrientes (vitamina A, hierro, yodo..)
  3. Intensificar el control de la diarrea y de parásitos
  4. Tratar la desnutrición aguda
  5. Mejorar la seguridad alimentaria de los hogares

La iniciativa se trata de un catalizador que refuerza el rol del gobierno y establece lazos de cooperación fuertes de las estructuras, programas e iniciativas existentes. El proceso ha sido difícil, pero ya se han notado ciertos progresos en la vida de los niños y las niñas mauritanos, La práctica de la lactancia materna exclusiva ha pasado de 11% en 2007 a un 45.9% en 2010. El color de esta acción es amarillo porque nos indica que hay que tener precaución, aunque vamos por buen camino en la prevención de la desnutrición.  Como el sol, naranja o amarillo, iniciativas como REACH nos llevan a un movimiento global que pretende dar relevancia a la nutrición (Scaling Up Nutrition-SUN) que es motor del desarrollo. Aún falta mucho por hacer, pero ahora somos conscientes de que existe más conocimiento, más voluntad, mas compromiso y que la nutrición es la que da color de esperanza en la lucha contra el hambre.

Relaciones

Inés Lezama en los Desayunos de TVE

Fecha: 
Jue, 19/11/2009 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 15:10h |
UNICEF España

Inés Lezama, una de las colaboradoras de este blog y Especialista en Nutrición de UNICEF en Mauritania, paticipa este viernes 20 de noviembre en los Desayunos de TVE. Este programa de actualidad, que se emite de lunes a viernes de 9:00 a 10:30 se une así a la semana Concienciados con la Infancia, una iniciativa de RTVE, en colaboración con UNICEF y otras organizaciones para reflexionar sobre la situación de la infancia en el mundo, en la semana en la que se cumplen 20 años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño.

 

Inés Lezama, una de las colaboradoras de este blog y Especialista en Nutrición de UNICEF en Mauritania, paticipa este viernes 20 de noviembre en los Desayunos de TVE. Este programa de actualidad, que se emite de lunes a viernes de 9:00 a 10:30 se une así a la semana Concienciados con la Infancia, una iniciativa de RTVE, en colaboración con UNICEF y otras organizaciones para reflexionar sobre la situación de la infancia en el mundo, en la semana en la que se cumplen 20 años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Relaciones

El semáforo de la vida

Fecha: 
Mié, 10/09/2008 (Todo el día)
15/04/2011 | Actualizada a las 13:44h |
Inés Lezama

Hace tiempo que no escribo, pero no por falta de cosas contar sino por la intensidad de trabajo de esta época. Aunque unos cuantos viven el relajo de las vacaciones, casi siempre merecidas, otros se enfrentan a un intenso periodo de lluvias y a la escasez de alimentos. Es el caso de los niños y niñas en Mauritania, donde la crisis mundial está patente de una forma u otra. Hace un par de semanas organizamos una campana de detección activa de la malnutrición aguda. Se movilizaron equipos en las 8 regiones del sur del país.

El objetivo: ir en la búsqueda de los niños más vulnerables, los niños malnutridos, los casos severos. Como siempre digo cuando la misión es ir a buscar la peor situación, te encuentras lo que buscas y más. En muchas ocasiones me olvido de que para eso hay que estar preparada mentalmente y cambiar el chip de los barrios chics de la cuidad al de la realidad rural. Los colores: verde, amarillo y rojo, como los de un semáforo, nos ayudan en esta ocasión a encontrar de forma rápida los casos más severos y poder con  ayuda del personal sanitario asegurar el tratamiento adecuado. La cinta que mide el perímetro braquial del niño, es decir la circunferencia del brazo, para muchos niños está en el color amarillo y en el rojo. Pero esto sólo es una medición. A lo largo de los 15 días de campaña cubrimos 35.000 niños. De esos descubrimos 293 casos de niños malnutridos agudos severos (los casos que siempre hemos visto en la televisión en contextos como Etiopia).

Pero como siempre a modo ilustrativo os voy a hablar de un caso. Se trata de un niño de recién cumplidos 6 meses de vida, que debería estar aún “colgado del pecho” de su madre y bien rollizo beneficiándose de las excelencias de la leche materna. Pero este niño vive una situación bien distinta, se encarga de él una hermana mayor (de no más de 12 años) y algún familiar lejano. Su madre lleva por lo menos 2 meses en la capital hospitalizada por enfermedad grave. Así que este niño sin recursos ni beneficio de la leche materna ha sido alimentado de lo que sus próximos podían darle, tenía un peso mínimo el día que yo pasé por Boumbry. Menos mal que el enfermero del pueblo, es un tipo muy activo y con mucho interés. Gracias a él conseguimos poder ocuparnos del niño para mejorar su estado nutricional. Tuvimos que buscar leche terapéutica en el centro de salud más cercano, ya que el puesto de salud del enfermero no dispone de los productos especiales para casos de hospitalización. El niño, que parecía siempre ir buscando algo para meterse en la boca, necesitaba esta oportunidad, acceder a un producto eficaz y asociado a un tratamiento adecuado que le pudiera sacar del círculo en el que estaba entrando. Gracias al enfermero del pueblo y al programa de lucha contra la malnutrición, el semáforo estará en verde para la supervivencia de muchos niños.esto sólo es una medición. A lo largo de los 15 días de campaña cubrimos 35.000 niños. De esos descubrimos 293 casos de niños malnutridos agudos severos (los casos que siempre hemos visto en la televisión en contextos como Etiopia).

Relaciones

Diario de una misión (1): Lo que encontramos en el camino

Fecha: 
Lun, 09/06/2008 (Todo el día)
26/04/2011 | Actualizada a las 15:56h |
Inés Lezama

Una de las tareas como especialista en nutrición en este país es de hacer supervisiones sobre el “management” de la malnutrición aguda severa. Esta es mi segunda misión, en esta ocasión nos desplazamos a las regiones de Gorgol et de Guidimakha, una zona muy próxima a Senegal y a Malí y cuyos habitantes son de etnias son muy variadas pero con predominio de población negra como los Haarpulars y los Soninkés. Es la zona más húmeda y “verde” del país.

La época de lluvias va a comenzar en unas semanas y parece que la poca flora existente pide a gritos un poco de agua. Ya desde nuestra salida en convoy de Nouakchott hemos encontrado todo tipo de dificultades a solventar en cada ocasión, pero esto es la “realidad del Sur”. Ya de ruta, el paisaje va cambiando poco a poco: pasamos de las dunas de arena ocre oscuro a la salida de Nouakchott hasta la zona de sabana de Kaédi y “el bosque” de Selibaby. El estampa de los  pueblos también cambia al pasar por Said, Boutilimit la visión se inunda del color blanco y azul de las tiendas que componen los pueblos y en las que las poblaciones se alojan, ya en Leixeba y hasta Ould Yengue, las casas están hechas en su mayoría de “banco” o barro y paja y nos acercan más a otra realidad, la de los pueblos más pobres del país que se asimilan a el país de Kirikú (película animada de Michel Ocelot). Bajo una tienda nos ofrecen al convoy arroz, pescado y batatas, tras tomar los tres vasos de te un anciano, antiguo combatiente, de forma muy cinematográfica y cómica no para de contarnos batallas e historias en hassanya. La hospitalidad del pueblo mauritano es destacable y comparten con el extraño todo lo que tienen. Pero la ruta es larga, y aunque el cansancio hace mella debemos continuar

 

Cerca de Boghé nos encontramos con las tiendas que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. Se trata de refugiados mauritanos que han pasado muchos anos en Senegal y que de forma voluntaria y con apoyo del gobierno están volviendo a su país y en concreto a los sitios elegidos de la región de Brakna. Ahora mucho queda por hacer por ellos: ofrecer carnets de identidad, donación de tierras, permisos de construcción, la alimentación, el acceso al agua potable, cuidados de salud, búsqueda de actividades generadoras de ingresos, educación, es comenzar una vida nueva. Todas las agencias de naciones unidas colaboran en este proceso. Es un ejemplo de buena coordinación y de voluntad política.  

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