Haití

Haití mira al futuro

Fecha: 
Mar, 24/05/2011 (Todo el día)
25/05/2011 | Actualizada a las 13:37h |
Paloma Escudero, Directora Ejecutiva de UNICEF España

Por Paloma Escudero, Directora Ejecutiva de UNICEF España

Estoy en Puerto Príncipe con un equipo de RTVE para que, todos juntos, podamos conseguir que, como dice Forges, no nos olvidemos de Haití. Cruz Roja, UNICEF y la AECID les acompañamos en esta aventura, con un gran interés por que conozcan a ONGs locales con las que trabajamos; a los jóvenes y los niños haitianos, con sus sueños y su día a día; y a los profesionales de la acción humanitaria que llevan más de quince meses haciendo auténticos milagros para garantizar la vuelta al cole, el acceso al agua o la vacunación de casi dos millones de niños.
 

Llevo 24 horas en el país y hay cosas que saltan a primera vista. Hemos pasado de la fase de asistencia inmediata para salvar vidas y garantizar condiciones mínimas de salud e higiene, a la fase de recuperación de sistemas y servicios básicos para la población. Las calles, las tiendas, las escuelas, van recuperando su ritmo de vida. Entre otras muchas acciones, UNICEF ha construido escuelas semi-permanentes, con sistemas antisísmicos y con una durabilidad de 25-30 años

Los haitianos son los protagonistas de su recuperación, mucho héroe anónimo, como los médicos que ayer conocí en el hospital pediátrico, afectado por el terremoto pero que no ha dejado de salvar a docenas de niños de la desnutrición en tiendas de campaña. La buena noticia es que en mayo estrenan un edificio para que los bebés puedan ser tratados, para que sus madres los acompañen y con área de juegos adaptada a los tratamientos que necesitan.

No nos olvidemos de Haití ahora que empieza a levantar la mirada sobre los escombros. Hay muchas cosas que no pueden ir más rápido, pero van para adelante y el esfuerzo no cesa, ni en intensidad ni en constancia.

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Haití: Un año, tres meses y trece días después

Fecha: 
Lun, 25/04/2011 (Todo el día)
29/04/2011 | Actualizada a las 12:22h |
Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Campamento de desplazados de Aviation Camp, Puerto Príncipe, diez de la mañana y un hervidero de actividad invade el espacio: mujeres con bidones de agua en sus cabezas, niños correteando de un lado a otro, madres peinando a sus hijos, jóvenes charlando en pandillas. 

Estamos rodeados de esqueletos de antiguos helicópteros en este campamento que en el pasado servía de aeropuerto para vuelos internos. Hoy en día acoge a más de 10.000 habitantes que desde el terremoto del 12 de enero de 2010 se trasladaron a este lugar en busca de refugio tras perder sus hogares.

Como es temporada de lluvias,  me detengo a mirar esos habitáculos hechos de plásticos, palos y algo de cartón, un poco de uralita otras veces, y pienso en el diluvio de la noche anterior… Mientras escribo estas líneas cae de nuevo una fortísima lluvia tropical y pienso otra vez en su lucha diaria contra los elementos.
 
Rothline Josel, de 28 años, está con su bebé Sainirlson, de ocho meses, en la cola del centro de nutrición que la Fundación para el Desarrollo de la Familia Haitiana (FONDEFH, en sus siglas en francés) dirige con el apoyo de UNICEF. “Vine a vivir a este campamento después del terremoto.  Al centro vengo desde que estoy embarazada. Mi hijo está bien, come bien, aquí le han vacunado de todo lo necesario”, asegura.
 
Rothline, que tiene otros dos hijos, sueña en voz alta sobre su futuro: “Me gustaría que cambiaran las cosas porque estamos viviendo en una situación muy mala. En las tiendas de campaña hace mucho calor, por el cambio de temperatura al salir, y los niños cogen fiebre. Están siempre enfermos”.  A mi pregunta de si ve que ha habido mejoras un año, tres meses y trece días después del terremoto, afirma: “Sí, han cambiado algunas cosas, este centro da mejores servicios y hay más seguridad en los campamentos”.
 
Se perciben algunos cambios en la capital de Haití: hay menos escombros, algunas casas se están reconstruyendo y el número de habitantes en los campamentos de desplazados ha disminuido (de 1,2 millones a 680.000). No obstante, los desplazados no siempre se han ido por motivos positivos. Muchos lo han hecho por las malas condiciones, por el impacto del clima, por la inseguridad o por desalojo. Lo que es obvio es que hay una tarea ingente por delante.
 
Hay algo que no deja de impactarme: la resistencia de los haitianos y su ánimo. Se ha hablado mucho de esto y es cierto, lo comprobé conversando con muchos de ellos. “Sí, nuestra vida es dura, pero tenemos ánimo e ilusión de que las cosas cambien”, decían. Cambios que desde UNICEF están orientados a mejorar la vida de los más de cuatro millones de niños haitianos, el futuro sobre el que este país caribeño ha de asentar sólidos cimientos.
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Haití, 34 segundos después. Exposición de fotografías en CaixaForum Barcelona

Fecha: 
Jue, 31/03/2011 (Todo el día)
12/04/2011 | Actualizada a las 11:47h |
UNICEF España

Laia Ruich y Ruiz, Responsable Comunicación UNICEF Comité Cataluña

El 12 de enero de 2010, en Haití la tierra tembló durante 34 segundos.  Estos dos dígitos, 34, son el punto de partida de una exposición que se podrá visitar hasta el 12 de junio en CaixaForum de Barcelona

La exposición busca mostrar el esfuerzo, la solidaridad y el espíritu de superación de la población haitiana ante un desastre en el que murieron 220.000 personas, y en el que más de dos millones de personas, la mitad niños, perdieron sus hogares.

La exposición Haití, 34 segundos después de la Obra Social Fundació “La Caixa” cuenta con la emisión de un documental de Oriol Gispert, y con la muestra de fotografías de Emilio Morenatti y Marta Ramoneda, fotógrafa freelance que trabaja en muchas ocasiones para UNICEF.

A través de ellas se muestra la devastación provocada por el seísmo; la desesperación y las dificultades en el proceso de reconstrucción. Pero también hay imágenes de esperanza; del trabajo inmediato de la ayuda internacional, y de cómo los niños sonríen, aprenden, juegan y crecen en medio del desastre.

En el itinerario fotográfico de la exposición también están expuestas cinco fotografías de 5 organizaciones que trabajaron en Haití: Médicos Sin Fronteras, Intermón Oxfam, Cruz Roja, Cáritas y UNICEF.

Las cinco organizaciones recibieron por parte de la Obra Social Fundació “La Caixa” una aportación de 100.000 euros cada una. En el caso de UNICEF, se destinaron suministros y rehabilitación de sistemas de agua y saneamiento en Haití.

La inauguración, que contó con la presencia de Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina de Borbón, se inició con la conferencia No nos olvidamos de Haití que reflexionó sobre la cobertura informativa que se hizo sobre el terremoto en Haití y la implicación en los medios de comunicación en las emergencias.

La exposición puede visitarse hasta el 12 de junio de 2011 en el CaixaForum de Barcelona, y posteriormente también se podrá visitar en CaixaForum Madrid.

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La lucha para prevenir el cólera en Haití

Fecha: 
Vie, 18/02/2011 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 11:01h |
UNICEF España

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia La semana pasada recibí un email de el director de una de nuestras contrapartes, un estudiante universitario de 26 años, decía algo así: “los niños y sus padres confían en mí y hago lo posible por no decepcionarles.

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia La semana pasada recibí un email de el director de una de nuestras contrapartes, un estudiante universitario de 26 años, decía algo así: “los niños y sus padres confían en mí y hago lo posible por no decepcionarles. Como director de la ONG, trabajo todos los días por un cambio a mejor en Haití, tengo fe en un futuro mejor para los niños y jóvenes vulnerables de mi país”. La motivación de Maxcen es la misma que la de miles de jóvenes y menos jóvenes que se movilizaron rápidamente para educar y sensibilizar sobre el cólera. Desde octubre las ONG haitianas contrapartes de UNICEF han trabajado sin descanso para que más de 300.000 niños sepan cómo prevenir el cólera, o qué hacer en caso de contagio. A través del juego, de canciones, teatro o mímica los niños han aprendido a lavarse las manos con jabón, beber solo agua tratada y prestar mucha atención a lo que comen. Los niños y jóvenes han regresado a sus casas explicando a sus padres lo aprendido, y se han asegurado, además, de que también los adultos ponen en práctica los consejos recibidos. La creatividad de los haitianos, una vez más, se ha puesto al servicio de la protección de los menores. Durante una reunión de evaluación que tuvo lugar a finales de diciembre, las contrapartes haitianas confirmaron que tanto los niños como sus padres han cambiado sus hábitos de higiene y son más conscientes de cómo protegerse. Tres meses después del comienzo de la epidemia, todos nos tomamos  un respiro, pero aunque ya no es emergencia, la educación a la higiene y la prevención del cólera se ha integrado en las actividades normales del programa de protección, que sigue trabajando tanto con el gobierno como con las comunidades para prevenir la violencia, el abuso y el tráfico de niños y niñas, mientras el país, poco a poco, va recuperando la vida normal.

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Un coro de 4 millones de voces en riesgo

Fecha: 
Mié, 12/01/2011 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 11:13h |
UNICEF España

Editorial de Françoise Gruloos-Ackermans, Representante de UNICEF en Haití Los niños en Haití son un coro de más de cuatro millones de voces, casi la mitad de la población total del país.

Editorial de Françoise Gruloos-Ackermans, Representante de UNICEF en Haití Los niños en Haití son un coro de más de cuatro millones de voces, casi la mitad de la población total del país. Cada una de estas voces habla de un niño cuya vida ha sido alterada para siempre por el terremoto de enero de 2010, el cólera, el huracán y los disturbios civiles que han complicado más aún la respuesta humanitaria. Este coro de voces comparte esperanzas y aspiraciones comunes y pide al unísono educación, que se ponga fin al hambre y a la malnutrición, pide protección contra amenazas físicas y emocionales, y una vida saludable con un acceso equitativo al agua potable, saneamiento, salud y medios de subsistencia. Lamentablemente, esto sigue siendo un sueño frágil para la mayoría de los niños de Haití, incluso 12 meses después del terremoto. En este país del Caribe de más de 9 millones de personas, 1 de cada 12 niños muere antes de cumplir cinco años, 1 de cada 16 nunca llega a su primer cumpleaños y 1 de cada 4 sufre desnutrición crónica que le producirá impactos irreversibles en su desarrollo cognitivo y por tanto, se reducirán sus posibilidades en el futuro. La difícil situación de las mujeres es desalentadora, con la probabilidad de morir innecesariamente en el parto en una de cada 37 ocasiones; tres cuartas partes de los partos no tienen asistencia cualificada. Estos indicadores pintaban un panorama sombrío para los niños y las mujeres, incluso antes de que el terremoto de enero 2010 enfocara la atención en este país. Pero con el brote de cólera, que ha matado a más de 3.500 personas y afectado a más de 150.000, el panorama se ha vuelto aún más complicado. UNICEF fue una de las primeras organizaciones en responder; se establecieron 72 centros y unidades de tratamiento del cólera y con el apoyo de otras organizaciones en el terreno se están distribuyendo suministros médicos, pastillas potabilizadoras de agua y jabón, entre otros suministros, mientras  se llevan a cabo campañas masivas de sensibilización para que los haitianos se protejan de la transmisión de la enfermedad. Actualmente, 380.000 niños siguen viviendo en campamentos de desplazados, enfrentándose a mayores riesgos de violencia de género, trata y abuso. Demasiados niños siguen siendo explotados como trabajadores domésticos no remunerados y privados de sus derechos más básicos. UNICEF está apoyando el fortalecimiento de la agencia de protección de los niños de Haití y de la policía para prevenir el tráfico de niños en las fronteras. Si bien el alcance del fenómeno ha sido siempre difícil de definir, se teme que el número de víctimas del tráfico de niños sea mayor desde el terremoto. Estoy orgullosa de los progresos que se han realizado hasta la fecha para ayudar a Haití a recuperarse del terremoto: 720.000 niños reciben apoyo en 2.000 escuelas, casi 100.000 niños pueden jugar e interactuar en 369 Espacios Amigos de la Infancia, se ha vacunado a casi 2 millones de niños contra enfermedades que amenazan la vida, y en el  peor momento de la emergencia, UNICEF y sus contrapartes del Grupo de Coordinación de Agua y Saneamiento proporcionaron acceso a agua limpia a 1.2 millones de personas. Y también me siento orgullosa de que hoy, gracias en parte a UNICEF y a sus contrapartes que trabajan apoyando al Gobierno de Haití, el aumento de la desnutrición  se ha evitado y se está ayudando a los niños a recuperarse del trauma del terremoto. Pero hay miedo y casi certeza de que sin un compromiso continuado y un enfoque en la creación de soluciones sostenibles, lo conseguido  hasta ahora se pueda perder, y la determinación y dedicación de los organismos internacionales y agencias nacionales y de los propios haitianos, reciban cada vez menos apoyos. He vivido en primera persona los esfuerzos dedicados de los comités nacionales de UNICEF, de los aliados internacionales y nacionales, y en particular, del personal que trabaja cada día para mejorar el acceso a los servicios, para ayudar a proteger a los niños contra la explotación. He visto las maravillas que nuestras contrapartes están consiguiendo en nuestros Espacios Amigos de la Infancia para recuperar a los niños de los traumas que han sufrido, proporcionándoles un entorno eriquecedor y protector. Y nunca ha dejado de sorprenderme la rapidez con la que hicimos posible que los niños volvieran a la escuela, empezando por la creación de 225 espacios temporales de aprendizaje a través de la distribución de más de 1.600 carpas, y poco después la construcción de 90 escuelas semi-permanentes, para que los niños pudieran ir a la escuela, muchos por primera vez, y ejercer su derecho a la educación. El éxito conseguido en favor de la infancia se lo debemos a nuestras contrapartes y a los muchos países y personas que han respondido tan generosamente al terremoto y a la epidemia de cólera Pero los niños haitianos necesitan y merecen más. Demasiados siguen viviendo al borde de la supervivencia. Demasiados permanecen atrapados en campos de desplazados, demasiadas voces siguen sin ser oídas, y demasiados niños siguen sin poder acceder a los servicios más básicos. En un país donde dos tercios de la población vive con menos de dos dólares al día, poner la equidad al frente de nuestros esfuerzos humanitarios es un reto especial, y más aún tras el terremoto. La equidad para los niños de Haití será nuestro principio rector mientras centremos  las energías en los niños, particularmente en zonas remotas, donde tienen menos  y donde los esfuerzos humanitarios tendrán un impacto más grande y duradero. Hay un dicho haitiano que siempre tengo en mente - timoun se riches (los niños son tesoros). Cada día renuevo mi esperanza en que la ola mundial de solidaridad para los niños de Haití no desaparezca, en que estos tesoros y toda una generación no se pierdan por la falta de cuidado y en proteger el futuro que los niños representan. Los niños de Haití cuentan con nuestra ayuda para vencer todas las dificultades que tienen en contra de su supervivencia y desarrollo. Se lo debemos a ellos para cumplir con nuestra promesa, y mantener esa promesa será el centro de los esfuerzos de UNICEF en Haití en 2011 y en los próximos años.

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Los jóvenes de Haití diseñan su futuro

Fecha: 
Mié, 20/10/2010 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 13:38h |
UNICEF España

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia. Cap Haitien - al norte del país- es uno de los rincones más bellos de Haití, su citadelle, que aún conserva intacta su belleza centenaria.

 Allí se ha celebrado el primer Foro de Juventud, donde UNICEF ha reunido a más de 150 niños y jóvenes, que durante el pasado fin de semana expresaron sus opiniones y sus deseos sobre el futuro de Haití. Y se lo han contado a los candidatos políticos a las elecciones presidenciales, que tendrán lugar el próximo 28 de noviembre. Niños y jóvenes han explicado cómo quieren que sean las escuelas del futuro, las oportunidades de trabajo que desean, los hospitales que necesitan y el gobierno que merecen. De este modo, UNICEF asegura que se respete el derecho de los niños y jóvenes a participar en las decisiones que les afecta en la vida de sus comunidades. “Es la primera vez que puedo decir lo que pienso a los adultos, a la gente del gobierno, y espero tener más oportunidades, porque tengo muchas cosas que decir”, contaba Marie-Hélène, una de las jóvenes participantes. Aún tendrán lugar tres foros más en distintas partes del país, en un programa que culminará en Puerto Príncipe con la presentación de las conclusiones y las propuestas de los niños y jóvenes del país, que tienen las ideas muy claras y están decididos a construir un futuro mejor. Estos foros, que se enmarcan dentro de la campaña electoral a la presidencia, forman parte de la iniciativa de UNICEF de asegurar que los niños y jóvenes participan en la vida social. A lo largo del próximo año, UNICEF creará espacios para que los niños participen en la reconstrucción de las escuelas; en la programación de las políticas de juventud y las políticas de trabajo; en la reconstrucción del país; y en otros muchos temas que afectan a la vida de los niños.

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Haití, un país con ganas de salir adelante

Fecha: 
Lun, 12/07/2010 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 14:28h |
UNICEF España

Por Virginia Pérez, Especialista en Protección de la Infancia. Ya no vivo en la tienda de campaña ni en el prefabricado, ahora vivo en un piso en Petion-Ville. Para ir a trabajar cruzo media cuidad, 45 minutos dan para ver muchas cosas: las mujeres y niños se duchan tranquilamente en la Plaza Saint Pierre, en una de las esquinas, a la vista de todo peatón o conductor. Niñas vestidos de uniforme con vistosos lazos rojos en el pelo. También veo hombres y mujeres limpiando escombros, mano a mano, o sea cogiendo ladrillo a ladrillo con las manos.

 Veo edificios de tres y cuatro plantas destrozados ¡y aun me impresiona tanto!

Adelantamos un tanque de agua, y varios vistosos tap-tap (taxis locales) abarrotados de gente, veo mujeres (algunas ancianas) que venden frutas y verduras en la calle, en grandes cestos de paja. Veo montañas de escombros. Veo letrinas en las aceras. Gente que vende su ropa vieja, el juego de tazas de café de la abuela. Veo pintores vendiendo sus cuadros en la calle. Últimamente se ven muchos colchones a la venta, también en la calle. Y a pesar de todo, 6 meses después del terremoto, veo vida, mucha vida. Los haitianos muestran su fortaleza y capacidad de supervivencia cada día. Queda mucho por hacer para que la gente deje de vivir en las calles, para que todos tengan acceso a servicios básicos, pero por algún motivo, Haití me llena de optimismo, porque la mayor parte de los rostros me sonríen desde el otro lado de la ventanilla del coche.

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El agua de la vida

Fecha: 
Mié, 10/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:08h |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En el distrito de Léogâne, al suroeste de Haití, el río Maumance se abre paso horadando un valle. A su alrededor la vida fluye. Cientos de desplazados haitianos han encontrado cobijo en sus márgenes, en donde se instalan en improvisadas tiendas de campaña.

 Las mujeres lavan la ropa en la orilla en una idílica imagen que se rompe cuando una de ellas recuerda que, hace unas semanas, los cadáveres desfilaban río abajo. Lo dice riendo, distanciándose de una realidad terrible de la que sólo se puede sobrevivir con sentido del humor. El agua del Maumance, fuente de vida, también puede ser origen de muerte, cuando se bebe en sus márgenes. UNICEF sensibiliza a las comunidades y les da los recursos para que tengan acceso a agua potable. Uno de los proyectos que lleva a cabo junto a sus aliados es la distribución de cubos con pastillas para potabilizar el agua. Para llevar el agua de la vida a las comunidades rurales, perdidas en las colinas, UNICEF utiliza el mejor medio de transporte de la zona, el más adaptado, el menos costoso: las mulas. Una caravana de estos animales recorre los agrestes caminos de las comunidades rurales de Léogâne. El objetivo es entregar 820 cubos para su posterior distribución en las comunidades de Petit y Grand-Goâve. Se pretende cubrir así la zona rural de la provincia del sudoeste del país al 90% en las montañas y al 85% en la planicie.

 Pero no sólo se distribuyen los cubos, según Daniele Lantagne. “Es necesario enseñar cómo usarlos. Primero se lavan y se llenan de agua. Posteriormente se añade la pastilla. Se deja reposar y es imprescindible taparlos”. La experiencia en anteriores emergencias demuestra que la fórmula sólo funciona con formación por parte de agentes de salud y el seguimiento posterior casa por casa. Es necesario comprobar que se siguen las indicaciones. En cualquier caso están redactadas en creole, la lengua local de los haitianos. En el estadio de Léogâne, donde se hacinan más de 10.000 personas, Paul Magdaline, de 30 años, recibe la primera formación para el uso de aquatab. “Estoy contenta, afirma, esto nos ayudará a protegernos. Nadie se pondrá enfermo y ya no habrá más fiebre en casa”.

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No más fotos

Fecha: 
Mar, 09/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:11h |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En la región de Gean-Gean, en el distrito de Léogâne, UNICEF lleva a cabo junto a  sus aliados una distribución de cubos para tener acceso a agua potable en los hogares. Es una zona de gran riqueza agrícola, con innumerables cocoteros y bananeros.

 También se cultivan diferentes productos como la patata. En Leogâne hay una zona plana, alrededor de la ciudad del mismo nombre, por donde pasa el río Maumance.  Y a ambos lados del valle,  está la zona más escarpada, en donde se encuentran dispersos y poco accesibles un gran número de pueblos.

Durante la última distribución de cubos, quise hacerle una fotografía a una niña haitiana. Vestida con una camiseta de tirantes blancos y un pantalón de negro descolorido, tenía el pelo despeinado. Llevaba en la mano un trozo de plástico a modo de bolsa que contenía trocitos de mango ya pelado. Son esas bolsitas típicas del Oeste de África, ralladas en rojo y blanco, como la camisa de un reo. Transmitía esa inocencia propia de la infancia, y una belleza tranquila que me atrajo. Cuando estaba a punto de hacerle la fotografía un adulto que estaba a su lado me espetó: “¡No fotos!”. Id a vuestro país a hacer fotos.” Me sentí avergonzada. Yo estaba en actitud tranquila, desperezándome y peinando mi cabello con los dedos. No sé si era su objetivo, pero de repente me sentí invadida en mi intimidad. De repente me sentí como un haitiano frente a un ojo ajeno.

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Amistad

Fecha: 
Lun, 08/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:13h |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC Guerrier Miratson tiene una mirada triste y una sonrisa sardónica. Es alto y fibroso. Su rostro refleja la expresión de alguien que está de vuelta de todo, de alguien que ha vivido mucho.

Guerrier tiene sólo 13 años. El día del terremoto jugaba en la calle con sus amigos. Eran las 16:53 horas, pero no estaba en la escuela. El año pasado, antes del seísmo, ya no pudo asistir a clase porque, como se dice en Haití, Il n’avait pas les moyens. Una frase acuñada para indicar que no hay recursos para lograr un sueño. Y el sueño de Guerrier es ir a la escuela. Cuando le pedimos que escriba su nombre y su edad en una libreta, nos mira con una expresión de miedo y vergüenza. No sabe escribir. El 50% de la población de Haití no tenía acceso a educación, y l’evenement, como eufemísticamente se llama al terremoto, ha empeorado la situación. Lo que más le gusta es jugar con sus amigos. Un compañero saca de debajo de su camiseta una pelota de color granate hecha con restos de cuerdas liadas. El rostro de Guerrier se ilumina. Va a buscar dos piedras y construye una tosca portería. Se organizan dos equipos y, en menos que canta un gallo, empieza el juego. Guerrier habla de su día a día en el campo de desplazados. Dice que lo más duro es conseguir agua porque tiene que desplazarse hasta Pétion Ville y hay que cargar el agua. Pero aquí, como en otras muchas partes del mundo, son las niñas las que se encargan de esta tarea. Sueña con ver las calles de Haití limpias de escombros. Le gustaría borrar de su memoria la experiencia del terremoto con la misma goma de borrar que no tiene para ir a la escuela. Vamos con él a Morne Lazare, a Petion Ville, donde vivía antes del terremoto. La imagen es aterradora. De su hogar sólo quedan las ruinas de una vida: un amasijo de ladrillos y cemento revueltos con restos de ropas. De repente aparece un perro que se lanza hacia él con alegría. Su perro, antes del suceso.

De repente su rostro se ilumina con una sonrisa. En las escaleras que aún se mantienen entre las ruinas de su casa aparece otro niño vestido de rojo. Se trata de su mejor amigo: Ricardo Rocourt, de 12 años. A pesar de la fuerza destructora del seísmo, está claro que no ha podido destruir una cosa: la amistad.

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