Emergencias

#graciasatien2015: un año de logros para millones de niños

Fecha: 
Jue, 21/07/2016 (Todo el día)
Actualizado el 27/07/2016 a las 17:48 |
Ildefonso González

Con su camiseta de Bob Esponja y una diadema de orejas de ratón, Nuha se pone a dibujar con la mejor de sus sonrisas. Es la primera vez que lo hace en los últimos cuatro años.

 
Con una mezcla de rabia y tristeza, recuerda el día de 2011 en que su vida se hizo añicos: "Esta era la casa de mi amiga Sara y aquí es donde mi hermano mayor solía comprarme helado. A veces pienso que volverá con mi helado favorito", nos cuenta esta niña siria de 11 años en un macabro flashback. Pero no, Sa’adou ya no volverá; una bomba terminó con su vida cuando regresaba a casa con el helado de Nuha entre las manos.
 
No mucho después, durante el interminable asedio a la antigua ciudad de Homs, también perdió a su hermana pequeña, víctima de la grave escasez de alimentos y la falta de atención sanitaria. Aquel nuevo mazazo hizo de Nuha una niña extremadamente agresiva y encerrada en sí misma.
 
Hace aproximadamente un año empezó a asistir a un centro apoyado por UNICEF donde, poco a poco, mediante actividades recreativas, volvió a conectar con otros niños de su comunidad. Ahora acude a clases de recuperación: “No estoy en la misma clase con mis compañeros pero puedo leer y escribir. Quiero ser maestra”.
 
Que Nuha saliera de la profunda depresión en que se encontraba y volviese a estudiar es un logro que conseguimos #graciasatien2015, gracias a los más de 332.000 socios, más de 300 empresas, 82 instituciones y administraciones públicas, más de 250 embajadores, amigos y colaboradores; más de 100 medios de comunicación, cerca de 900 voluntarios y 875.000 seguidores en redes sociales, que nos apoyaron.
 

MEMORIA DE UNICEF: #GRACIASATIEN2015

No fue el único logro, porque:
  • #graciasatien2015 ayudamos a Nyajime Guete, una niña de 4 años, a recuperarse de la desnutrición aguda grave tras ingresar al borde de la muerte en una de las clínicas que apoyamos en Sudán del Sur.
  • #graciasatien2015 apoyamos a Abdi, un adolescente somalí, para que se reintegrase en la sociedad después de varios años luchando con una milicia islámica. “Nunca más empuñaré un arma”, nos cuenta.
  • #graciasatien2015 contribuimos a que Alinafe, una bebé de Malawi, naciera libre de VIH/SIDA a pesar de que su madre es portadora del virus desde hace mucho tiempo.
Que Nuha saliera de la profunda depresión en que se encontraba y volviese a estudiar es uno de los muchos logros que conseguimos para los niños #graciasatien2015 Podríamos compartir con vosotros miles, millones, de historias de lucha, de superación, de éxito. Os contamos algunas de ellas, y mucho más, en nuestra Memoria 2015.
 
Porque, como bien recuerda nuestro presidente Carmelo Angulo, 2015 fue el año del fin del ébola, del doble terremoto en Nepal, del quinto año de la guerra en Siria y de la crisis de refugiados y migrantes más grave desde la II Guerra Mundial, entre tantos y tantos sucesos.
 
Pero, a pesar de todo y #graciasati, seguimos avanzando hacia un mundo en el que todos los niños tengan una vida saludable, vayan al colegio y estén protegidos contra la violencia y la explotación. Un mundo en el que los niños solo se preocupen de ser niños ¡#GRACIASATIEN2015!
 
Post escrito por Ildefonso González, responsable de Publicaciones y Fotografía de UNICEF Comité Español.
Relaciones

Emergencias 2016: no podemos mantener la calma

Fecha: 
Mar, 26/01/2016 (Todo el día)
Actualizado el 27/01/2016 a las 09:48 |
Lara Aparicio, storyteller de UNICEF Comité Español

Te proponemos un momento de calma. Respira hondo. Imagínate en un lugar muy relajante para ti: una playa desierta, una gran pradera verde, una tarde lluviosa de verano... Olvídate de todo y tómate un respiro.  

Sabemos que estás disfrutando del momento, pero tenemos que sacarte de él. Vas a empezar a escuchar bombardeos aéreossirenas de alarmagritoshuracanes, ventanas que se rompen, metralletas a pleno rendimiento, más gritos...

Esta es la banda sonora de la vida de los más de 250 millones de niños que viven atrapados en conflictos y de los millones que viven en alerta constante por desastres naturales. En un mundo lleno de emergencias, no podemos mantener la calma. ¡Hay que actuar ya!

Por eso, desde UNICEF Comité Español hemos lanzado esta iniciativa que busca llamar la atención sobre algo que parece que nos estamos acostumbrando a ver pero que no podemos tolerar: los terribles efectos que las guerras y las catástrofes naturales tienen sobre los niños. 

EMERGENCIAS 2016: CONOCE LOS PEORES CONFLICTOS PARA LOS NIÑOS

Niños y niñas que tienen fríohambremiedo... Niños y niñas que no entienden nada ni tienen la culpa de nada de lo que les está pasando. Son muchos los puntos del planeta en los que los niños viven en esta situación. Estos son solo algunos de los casos más graves:

  • Siria vive la mayor crisis humanitaria del momento. Casi 5 años después del comienzo de la guerra, unos 13,5 millones de personas necesitan ayuda urgente dentro del país. Más de 4 millones de personas se han visto obligadas a dejarlo todo y huir a otros países.
  • La crisis de refugiados en Europa nos preocupa especialmente por el incesante aumento de niños entre quienes llegan al continente huyendo de la violencia de países como Siria, Iraq o Afganistán.
  • En Sudán del Sur, donde se vive un grave conflicto desde hace más de 2 años, toda una generación de niños podría perder su futuro. Unos 2,3 millones de personas han huido de sus casas por la inseguridad y la violencia. 
  • En República Centroafricana, país también asolado por la guerra, hay más de 1,2 millones de personas que sufren una grave inseguridad alimentaria. En UNICEF calculamos que 39.000 niños podrían padecer desnutrición aguda grave.
  • En Yemen, los constantes enfrentamientos han provocado que más de 21,2 millones de personas (el 80% de la población total) necesiten ayuda humanitaria urgente. Entre ellas se encuentran 9,9 millones de niños.

Estos y otros datos escalofriantes los podéis encontrar en el informe Acción Humanitaria para la Infancia 2016, que señala cuáles son las principales emergencias de este año y cuáles son las necesidades de financiación.

EMERGENCIAS 2016: QUEREMOS LLEGAR A 46 MILLONES DE NIÑOS

Durante 2016, desde UNICEF queremos llevar ayuda humanitaria a 76 millones de personas, entre ellas 43 millones de niños, en un total de 63 países en situación de emergencia. Para poder hacerlo, necesitamos un total de 2.800 millones de dólares.

Por primera vez en nuestra historia, la mayor parte de estos fondos (el 25%) irán destinados a dar educación a los niños que viven en situación de emergencia. En 2015 dimos acceso a educación en emergencias a 4,9 millones de niños. Este año, queremos llegar a 8,2 millones de niños; más de la mitad de ellos son niños de Siria.

Son cifras enormes, sí. Por eso necesitamos tu apoyo y el de todas las personas convencidas de que, ante esta realidad, no podemos mantener la calma ni un minuto más.

Post escrito por Lara Aparicio, storyteller de UNICEF Comité Español

Relaciones

Yemen, mi primera vez en un país en guerra

Fecha: 
Mié, 13/01/2016 (Todo el día)
Actualizado el 27/01/2016 a las 09:56 |
Meritxell Relaño, representante adjunta de UNICEF en Yemen

Es la primera vez que estoy en un país en guerra.

Llegué a Yemen el pasado 13 de octubre y en estos tres meses de trabajo he vivido en primera persona escenas que antes solo había leído en novelas o visto en películas de guerra: colas a la espera de recibir el pan o el agua, padres que pretenden que sus hijos no sientan cerca los bombardeos y piensen que la guerra es invisible...

La vida sigue con cierta normalidad en Sanaa, pero el ruido diario de los aviones nos mantiene alerta. Los niños de Yemen solo entienden que sus familias están asustadas, que no pueden ir a la escuela ni salir a la calle, que no hay trabajo ni comida, ni siquiera electricidad o agua. Con el objetivo de intentar reducir el impacto negativo de todo ello sobre la infancia, en UNICEF trabajamos a través de las cinco sub-oficinas que tenemos en el país.

Recuerdo un día de sol que salimos a la calle para ver cómo se repartía el agua en la capital, una acción que se realiza una vez cada dos semanas. Parecía una jornada tranquila, sin ruido de aviones. Me llamó la atención el color pálido de todos los niños que esa mañana salieron por fin de sus casas a intentar recoger la mayor cantidad de agua posible en cubos.

Eran niños con tez blanquecina, con ojerasmuy delgados. Niños y niñas que viven encerrados en casas de dimensiones reducidas. Ante mis ojos presencié una imagen que me produjo sensaciones extrañas: una escena bonita porque jugaban con el agua y, a su vez, impactante por la expresión de la cara de esos niños que ponían fin a su encierro durante los minutos en los que estuvo abierto el grifo en su barrio de la capital yemení.

EN YEMEN, PARA LA INFANCIA, TAMBIÉN EXISTE LA GUERRA

Aquí no funciona el sistema de salud, ni el escolar, aunque una parte de las escuelas del país abrieron el 1 de noviembre. Tampoco existe la posibilidad de un desarrollo normal para los niños y niñas, por ahora. En Yemen, para la infancia, también existe la guerra. Una guerra que causa traumas y un estado de shock difícil de superar.

A través de las personas que trabajan en el programa de apoyo psicosocial, conocemos historias de niños y niñas con pesadillas, cuyo único espacio para abstraerse de la guerra son esos espacios protegidos que desde UNICEF, con la extensa red de contrapartes, ponemos a su disposición.

Las dificultades para estabilizar el flujo de las importaciones complica aún más la situación ya que, en Yemen, el 90% de la comida y el combustible son importados. La distribución de la ayuda humanitaria es también complicada; hay zonas del país a las que el acceso se realiza con dificultad. Esto hace que las condiciones de vida de muchas personas se estén viendo cada vez más afectadas.

Se trata de una guerra muy complicada y tácticamente compleja. Una guerra que está afectando gravemente los derechos de la infancia. Una guerra que ojalá encuentre soluciones más pronto que tarde.

Post escrito por Meritxell Relaño, representante adjunta de UNICEF en Yemen

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S.O.S Mundo

Fecha: 
Lun, 08/09/2014 (Todo el día)
Actualizado el 26/09/2014 a las 14:01 |
Marta Arias Robles, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia UNICEF Comité Español
 
No es un ejercicio de geografía, aunque no estaría mal hacer la prueba. Seguramente todos (o casi todos) estos países han pasado por alguna de nuestras pantallas a lo largo de este verano. Varias veces, incluso. Seguramente en algún momento hemos prestado atención, hemos pensado "¡qué horror!". Y hemos seguido con nuestra vida.
 

Emergencias: ¿qué está pasando?

Pero no se asusten. Este no es un post para hacer sentir culpable a nadie. Ni mucho menos. A veces es poco más lo que cada uno de nosotros puede hacer en medio de la locura del día a día. No se trata de generar sentimientos de culpa, pero sí de reflexionar. ¿Qué está pasando?
 
Las organizaciones humanitarias estamos acostumbradas a reaccionar a emergencias que surgen en cualquier momento del año. Y la experiencia nos ha enseñado a planificar siempre los recursos necesarios para atender a una emergencia en pleno periodo de vacaciones de verano. Organizarnos para que siempre haya personas disponibles para atender las sequías que azotan África en esta época del año, o las tormentas tropicales, o cualquier otra circunstancia imprevista.
 
Es siempre un mal momento, porque la atención de todo el mundo está muy dispersa, es difícil encontrar a los interlocutores habituales y el propio equipo está mermado por el imprescindible descanso. Pero siempre pasa algo.
 
Algo.
 
Este año ese "algo" son nada menos que seis grandes emergencias simultáneas. Algunas, como la de Siria, vienen de tiempo atrás, ya casi se nos han olvidado. Pero siguen ahí. Y con ellas el dolor terrible que continúan generando día a día.
 
De otras apenas hemos oído hablar, como en el caso de República Centroafricana, pero se trata de un drama silencioso que afecta a más de 2 millones de niños. Como silenciosa es el hambre en Sudán del Sur, donde será difícil evitar la segunda declaración de hambruna del siglo XXI.
 
Irak, Gaza y la crisis del ébola reciben, por el contrario, mucha mayor atención mediática, pero sin que por el momento se esté logrando poner freno al sufrimiento humano detrás de los titulares.
 

Derechos vulnerados hoy, oportunidades perdidas mañana

En cinco de estos casos (Irak,GazaSudán del SurRepública Centroafricana,Siria ébola ), Naciones Unidas ha decretado el máximo nivel de emergencia humanitaria. Y en ninguno de los seis se puede hablar de un drama provocado exclusivamente por la naturaleza. Directa o indirectamente, por acción o por omisión, la mano del hombre está detrás de un sufrimiento tan extremo que no somos siquiera capaces de visualizar. Y los niños, como siempre, se llevan la peor parte. En forma de derechos vulnerados hoy, y de oportunidades perdidas para mañana.
 
Me contaba hace años una maestra veterana que había notado cómo el efecto de la televisión en los niños estaba provocando en ellos un sentimiento profundo de irrealidad, todo les parece ficción o todo les parece posible. No les sorprende ver a un superhéroe saltar de un séptimo piso y salir ileso, al igual que tampoco les impacta ver la imagen de un accidente de tráfico en televisión.
 
Yo pienso que, de forma inevitable, ese mismo efecto nos está llegando también a los adultos, unido en nuestro caso a la dificultad de retener información en medio de una brutal saturación de mensajes. Aunque racionalmente distinguimos, por supuesto, realidad y ficción, y somos capaces de entender la gravedad de lo que se nos explica, cada vez es más difícil traspasar la barrera de la atención momentánea y generar algún tipo de reacción.
 
Pero dediquemos por favor un segundo a pensarlo. ¿Qué está pasando? ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo podemos tolerar tanto sufrimiento? ¿Qué podemos hacer?
La indiferencia, desde luego, nunca debería ser una opción. El verano se acerca a su fin, pero no el drama humano en cada uno de estos rincones del planeta. Empecemos por demostrar que nos importa.
 
Este post de Marta Arias Robles, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia UNICEF Comité Español, se publicó originalmente en El Huffington Post
Relaciones

Conócenos: Diana Valcárcel

Fecha: 
Vie, 09/05/2014 (Todo el día)
Actualizado el 09/05/2014 a las 14:10 |

Diana Valcárcel es Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF Comité Español.

 

"Trabajo desde hace cinco años como Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF. Mi labor fundamental es desarrollar proyectos de alto impacto para dar a conocer los derechos de los niños y su situación en diferentes partes del mundo.

Mi motivación principal es trabajar por los niños más vulnerables y más necesitados.

También coordino la comunicación en emergencias y he tenido la oportunidad de conocer de primera mano el trabajo que hacemos por los niños, ya sea que un niño tenga una vacuna o que tenga un sobre de alimento terapeútico.

Para mí es un enorme orgullo formar parte de esta gran familia de UNICEF, una organización que está en más de 150 países para aliviar el sufrimiento de los niños y asegurar que tengan derechos y oportunidades allá donde estén".

Unicef en emergencias: una tarea fundamental

En 2013 UNICEF respondió a las necesidades humanitarias de millones de niños afectados por más de 250 situaciones de emergencia.

La acción humanitaria de UNICEF y sus aliados durante los diez primeros meses de 2013 consiguió, entre otros, los siguientes resultados:

  • El tratamiento contra la desnutrición aguda grave de 1,9 millones de niños.
  • El acceso a agua, higiene y saneamiento de calidad para 19,9 millones de niños.
  • La vacunación de 24,5 millones de niños contra el sarampión.
  • El acceso a una mejor educación, tanto formal como informal, para 2,7 millones de niños.
  • La prestación de apoyo psicosocial a 935.000 niños.

Las emergencias, que cada vez son más numerosas y complejas, producen consecuencias devastadoras para los niños, como el reclutamiento por parte de fuerzas armadas, la violencia sexual y la pérdida de servicios básicos como atención sanitaria y educación. 

Es fundamental la puesta en marcha de una acción humanitaria oportuna, eficaz y bien coordinada.

Por eso la misión de UNICEF es garantizar los derechos de los niños y la aplicación de la normativa internacional en cualquier situación de emergencia o crisis humanitaria.

Relaciones

25 años de un compromiso conjunto por la infancia

Fecha: 
Vie, 11/04/2014 (Todo el día)
Actualizado el 14/04/2014 a las 17:11 |

Post de Constan Dacosta, vicepresidente de UNICEF Comité País Vasco.

 
Bajo el título Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), “25 años de un compromiso conjunto por la infancia, se celebró del 7 al 10 de abril el XV Seminario Internacional UNICEF, dentro del Máster en Cooperación Internacional Descentralizada: Paz y Desarrollo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). 
 
Organizado conjuntamente por la UPV/EHU y UNICEF Comité País Vasco, este seminario se ha convertido ya en un clásico, elogiado por asistentes y promotores. Abierto al público, pero seguido mayoritariamente por universitarios, con una inscripción de 80 alumnos de grado y postgrado. 
 
El seminario buscaba evaluar en qué medida los programas derivados de la CDN han contribuido a mejorar las condiciones de la infancia en estos 25 años. Y lo hicimos no motivados por la complacencia, sino para perseverar en el uso de aquellas políticas exitosas y, sobre todo, para señalar cuáles son los retos futuros en relación a la infancia.
 
La intención de este XV Seminario era hacerse cargo de las desigualdades corregidas, reconocer los avances --sin olvidarse de poner énfasis en la tarea que aún falta-- y saber cómo UNICEF pretende transformar esa realidad y los objetivos y planes de acción que se propone.   
 
La ex presidenta de UNICEF Comité Español Consuelo Crespo y el asesor para Asuntos Internacionales Víctor Soler-Sala, dos actores destacados en los logros de UNICEF durante las últimas décadas y en el hecho de que UNICEF se haya ganado el liderazgo en la defensa de los derechos humanos y de la infancia, garantizan testimonio, conocimientos y autoridad para hablar de lo mejorado al amparo de la CDN.
 
Especialmente valiosas han sido sus propuestas y enunciados de los retos futuros a los que se enfrenta la defensa de los derechos de la infancia. Dos magníficas ponencias que suscitaron un rico debate.
 

POBREZA INFANTIL

Entender las causas de la actual crisis económica y social, y cómo ésta afecta a las familias y a la infancia, fue el contenido de la ponencia de Tomás Jiménez, exrepresentante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y profesor de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).
 
Su “viaje de la crisis hasta llegar a las familias” ofrece un útil soporte conceptual para el diagnóstico de la situación, pero resulta especialmente valioso para corregir, para pelear por el cambio del statu quo y de la desigualdades actuales; para remover las indignas condiciones actuales y armar otras que nos lleven a un escenario donde las desigualdades no sean tan escandalosas e injustas.
 
Esta edición del seminario ha puesto su mirada, con más detenimiento que años atrás, en la infancia próxima, así como en exponer los programas que atienden sus derechos o necesidades. Los niveles de pobreza crecen y el número de los hogares españoles que la sufren también. Y ello tiene su impacto más directo y grave sobre la infancia, la población más vulnerable de las afectadas por la crisis. Esta cita de UNICEF no debía ignorar esta dura realidad.
 
La directora de la Oficina de la Infancia y la Adolescencia del Araterko, Elena Ayarza, expuso los valiosísimos estudios con que cuenta la Oficina del Ararteko para conocer el estado de situación y las condiciones de la infancia en el País Vasco, que son relativamente mejores que en otras latitudes pero que están en creciente empeoramiento en estos años a causa de la crisis.
 
Mientras, José Luis Madrazo, director de Infancia y Planificación Familiar del Gobierno Vasco, José Luis Madrazo, detalló los programas y medidas (asistenciales y de empoderamiento) que las Administraciones vascas están poniendo en marcha para la infancia y sus familias con objeto de corregir o resolver las situaciones de exclusión y reducir las desigualdades.
 

DESDE EL TERRENO

Las ponencias de Marta Arias, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF Comité Español, e Iker de Urrutia, experto en Emergencias y presente en las de Haití, Camerún y República Centroafricana, recibieron calurosos elogios. Probablemente la razón es que las historias de vida y los testimonios desde el terreno sintonizan mejor que las estadísticas o los conceptos, aunque estos sean presentados de manera brillante. Ambos ponentes cargaron de entusiasmo y renovaron la vocación de algunos de estos alumnos universitarios en su futura cooperación internacional.
 
Siete ponencias a cargo de reputados expertos ofrecieron la visión actual sobre la situación de la infancia, señalando lo realizado y los retos pendientes, con una mirada menos complaciente sobre el inmenso camino avanzado en estos 25 años, y un repaso exigente sobre el camino restante: lograr erradicar estructuralmente las condiciones que provocan tantas desgracias, muertes y desigualdades evitables en la humanidad, y especialmente en la infancia. 
 
Con este mismo tono, positivo pero interesado por lo que aún queda pendiente, los alumnos hicieron sus valoraciones finales a través de una mesa redonda pro-activa con la que finalizó este XV Seminario Internacional. Una valoración de los alumnos que mostró su preocupación por las cuestiones prácticas y evidentes --procesos de intervención básicos en emergencias, seguridad jurídica en las intervenciones, etc.--, pero también por las deontológicas –-por ejemplo: cautelas éticas básicas a la financiación público-privada de los programas de cooperación--. 
 
En resumen, el seminario recogió unas propuestas académicamente muy apreciadas y socialmente movilizadoras, tal como ha sucedido en ediciones anteriores. ¡Ahora hay que preparar la edición XVI!
Relaciones

Tifón en Filipinas: la destrucción no tiene la última palabra en Tacloban

Fecha: 
Dom, 08/12/2013 (Todo el día)
Actualizado el 10/12/2013 a las 13:20 |
Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF Comité Español

Por Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF Comité Español

Se cumple un mes desde aquel trágico día cuando a las 5 de la mañana el tifón Yolanda/Haiyan azotó con furia las islas del centro de Filipinas. Fueron horas de un viento que alcanzó los 300 kilómetros por hora y mareas ciclónicas que levantaron el mar 5 metros arrasando la zona costera.

He oído muchos testimonios de cómo las personas vivieron la angustia de esas horas. Unos se agarraron a los cocoteros, otros vieron cómo los tejados de sus casas volaban, otros agarraron a sus hijos pero las tormentas ciclónicas los arrancaron de sus manos para siempre. Recuerdo una madre que me contó que perdió a su bebé de tres meses. No me olvido de su cara, no me olvido de su historia.

 
Muchos lo describen como una pesadilla, el ruido como el del motor de un avión encima de la cabeza o como  el sonido “los fuegos artificiales de Navidad”, según me explicó Junie M. Ubaldo, por el ruido de los tejados que se estrellaban contra el suelo.
 
Otros sobrevivieron y dan gracias al cielo y a la vida por seguir vivos aún en las circunstancias difíciles por las que están pasando.
 
Desde el 19 de noviembre que es cuando llegué  Tacloban, la ciudad ha mejorado notablemente. Han pasado 17 días y hemos visto cambios a diario: se retiran kilos y kilos de escombro cada día, las tienda están abriendo, la gente está reconstruyendo sus casas, hay restaurantes que sirven comida.
 

La ciudad empieza a tener una vida en medio de mucha destrucción y de mucho dolor

Es impresionante ver cómo el trabajo de la comunidad filipina, de las organizaciones locales e internacionales han logrado que esta ciudad empiece a tener una  Carl y Alexa, volvieron a su escuela en Palo el 2 de diciembre. El 80% de las escuelas han sido destruidas por el tifón. UNICEF proporciona tiendas de campaña y materiales de aprendizaje en el área afectada para que los niños puedan continuar con su educación vida un poco más normal en medio aún de mucha destrucción y de mucho dolor.
 
Delante del lugar donde vivimos cuelga un cartel que dice: “Back to business. We deploy: internet wifi” (Vuelta al negocio: ofrecemos servicios de internet wifi). Esto suena a milagro después de estar los primeros 25 días buscando la señal de internet. Para las personas que trabajamos en comunicación ha sido una lucha contra los elementos lograr enviar nuestras historias, nuestras fotos, nuestros vídeos.
 
Hemos pasado largas tardes mirando nuestras pantallas esperando que nuestros archivos se enviaran y después de 5, 6, 7 horas el mensaje “failed transfer” frustraba nuestro empeño de contar lo que está pasando en Tacloban, de contar cómo están los niños y qué estamos haciendo por ellos.
 
Oficialmente se dice que han muerto 5.700 personas a causa del tifón. El número de niños que han sufrido las consecuencias del tifón aumenta cada semana. A día de hoy son 6,3 millones.  Estos millones tienen caras para mí: Karen, Angeline, Carl, Alexa, Apple Joy, Sofia, Edna, Jonalyn, Chabelata, Justin Max.
 
Podría seguir con muchos más. Sólo decir que estos niños tienen historias tan concretas como Sofia y Edna que fueron enviadas a Manila con su tía porque su casa se destruyó y su madre no tienen dónde resguardarlas. Karen vive con su familia en un centro de evacuación donde comparten el espacio de un aula con ocho familias. Joela me enseñó su casa en San Roque: unos tablones de madera, trozos de uralita y una lona de plástico. Apple Joy me señaló el lugar donde estaba su casa donde literalmente no quedó nada más que el inodoro sobre un pedazo de cemento.
 
Pero el trabajo que llevamos haciendo durante este mes la comunidad filipina y las organizaciones de ayuda humanitaria nacionales e internacionales tiene resultados felices también. Apple Joy, de 10 años, puede disfrutar de un Espacio Amigo de la Infancia en el centro de evacuación donde vive actualmente. Ahí puede jugar, aprender, olvidar el trauma que pasó mientras dibuja, canta o lee libros.
 
En el caso de Karen ocurre lo mismo. En el centro de evacuación de Rizal, esta niña de 10 años va cada mañana durante dos horas a jugar con sus amigos. El Espacio Amigo de la Infancia de Rizal, que al inicio era solo una carpa, hoy está preciosamente decorado por sus profesoras gracias a los kits de recreación que contienen juguetes y material de aprendizaje. He visto a Karen muchos días seguidos y cada día está más contenta.
 
Justin Max que también vive en Rizal fue vacunado el día 26 de diciembre contra el sarampión, la polio y recibió vitamina A para reforzar su sistema inmunológico durante la campaña masiva de vacunación que UNICEF y aliados pusieron en marcha con el objetivo de proteger de enfermedades a 33.000 niños en Tacloban.
 
Alexa y Carl volvieron a su colegio en Palo el día 2 de diciembre, y aunque su clase era esta vez bajo una carpa de UNICEF, estaban felices de poder volver a clase “porque sus compañeros habían sobrevivido”.
 
Angeline me replica cada vez que la veo que no se llama Angelica. He conocido a tantos niños desde que llegué y aunque me sé casi todos sus nombres, a veces fallan algunas sílabas. No hay problema, Angeline me recordará montada en su bicicleta que ya es hora de que me acuerde.
 
A Jonalyn la conocí hurgando en la caja de juguetes de uno de los espacios amigos de los bebés que UNICEF ha instalado en los centros de evacuación para que las madres puedan amamantar a sus bebés y los menores de 5 años puedan jugar.
 
La destrucción no tiene la última palabra en Tacloban: la última palabra es para la reconstrucción, el trabajo, el esfuerzo y la esperanza del pueblo filipino. Todo un ejemplo de coraje y resistencia.
 
Los avances que hemos visto en Tacloban y en otras zonas de Filipinas han sido posibles gracias a la ola de solidaridad que se ha movido a nivel mundial, a cada aportación grande y pequeña de los particulares, empresas e instituciones que habéis contribuido para que las personas afectadas por el tifón Haiyan/Yolanda salgan adelante. Se lo merecen.
 
Relaciones

Siria: ayudar a los niños a superar el conflicto

Fecha: 
Vie, 18/10/2013 (Todo el día)
Actualizado el 21/10/2013 a las 10:52 |
Post de Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español

Post de Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español

“Niños, no os peleéis. Vamos, daos un abrazo y haced las paces”. Cuántas veces hemos repetido frases como esta a nuestros hijos, sobrinos, nietos… y, de repente, les vemos jugando y riendo juntos otra vez.

 
Esta escena, que para nosotros es normal y natural, es posible cuando la pelea es por quién se come la última gominola o quién juega con el coche verde. Es posible porque estos niños no cargan con una pesada mochila de experiencias violentas en su memoria y en su corazón.
 
Sin embargo, ¿cómo hacer esto mismo con un niño que lleva tres años viviendo en medio de un conflicto como el de Siria? La frase “haced las paces” tiene un sentido muy diferente cuando los niños sirios han incorporado en sus vidas el sonido de las bombas a la puerta de su casa, la violencia como manera de relacionarse; cuando han visto que se mataba gente a su alrededor, a veces incluso amigos y miembros de su familia. 
 

Los niños de Siria han perdido todo lo que tenían

Es difícil ponerse en la piel de estas madres que intentan que sus hijos no queden marcados por la guerra, cuando ellas mismas están marcadas, cuando muchos de esos niños han tenido que huir de sus casas a escondidas, con lo que llevaban puesto y con mucho miedo; cuando han perdido todo lo que tenían: sus casas, sus juguetes, su escuela y hasta sus sueños de futuro. 
 
En UNICEF sabemos que si no apoyamos a las familias para que los niños curen estas cicatrices invisibles, corremos el riesgo de que haya toda una generación perdida. Ahora es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para evitarlo, para que los niños que sufren esta guerra recuperen sus sueños y su felicidad, y cuando sean adultos tengan la capacidad de ser los verdaderos agentes de la reconciliación en la región. 
 

EDUCACIÓN Y PROTECCIÓN, CLAVE PARA LOS NIÑOS DE SIRIA

Y también sabemos que las claves son la protección y la educación. Educación para que tengan los conocimientos, capacidades, valores cívicos y de convivencia para la reconciliación en una sociedad dañada por la violencia. Y protección porque para ello tienen que sentirse seguros y superar el trauma vivido, antes de que la guerra les haga creer que la violencia es normal y antes de que caigan en los horrores de un conflicto tan doloroso.
 
UNICEF trabaja con sus aliados en estas dos áreas desde que empezó el conflicto. Durante 2013 hemos dado acceso a programas de recuperación psicosocial a más de 660.000 niños. Y durante los últimos meses, la campaña de vuelta a la escuela ha estado en el centro de nuestro trabajo: actualmente más de 465.000 niños están matriculados.
 
Pero aún hay más de 2,2 millones de niños en Siria fuera del colegio. Entre los refugiados la situación no es mejor porque 7 de cada 10 niños no puede estudiar. 
 
Queremos apoyar a los niños sirios, para que también puedan “hacer las paces”, para que puedan superar los traumas, para que sean agentes de recuperación y así no repliquen en el futuro su trágico presente. Por eso en UNICEF renovamos y reforzamos nuestro compromiso con la educación y la protección, porque estamos convencidos de que hacerlo es posible. 

 

Relaciones

Primeras impresiones de un trabajador humanitario en Erbil

Fecha: 
Vie, 20/09/2013 (Todo el día)
Actualizado el 20/09/2013 a las 12:20 |
Chris Niles

Por Chris Niles, UNICEF

La historia de la ciudad de Erbil es larga. Su vida urbana empezó en el año 6.000 a.C., lo que la convierte en una de las ciudades habitadas más antiguas de la tierra.

 

Ha sido gobernada por los medos, persas, griegos, romanos y otomanos. El último capítulo en su historia lo está escribiendo la vecina crisis en Siria. 
 
El Kurdistán iraquí, del que Erbil es capital, comparte una parte de su frontera con Siria. Por ella están entrando entre 500 y 1.000 sirios cada día. Ahora mismo hay 200.000 sirios en Irak, y calculamos que a final de año serán 500.000.  
 
El gobierno kurdo ha donado el 20 por ciento de su presupuesto a esta crisis. Gracias al petróleo, Erbil es una ciudad con dinero. En las partes ricas de la ciudad, las casas son grandes y modernas, los coches de último modelo circulan por unas calles bien cuidadas, y las boutiques y los centros comerciales están llenos de cosas caras. Los iraquís vienen aquí de vacaciones porque es un lugar seguro. 
 

ES IMPOSIBLE IMAGINAR LO QUE Los sirios HAn SUFRIDO

No hay forma de prepararse mentalmente para tu primera visita a un campo de refugiados. Para aquellos que nunca han tenido que vivir en uno, sencillamente no hay con qué compararlo. 
 
Tratar de comprender la magnitud de lo que la gente ha sufrido es casi como insultarles. Sí, hace un calor insoportable y hay polvo por todas partes, pero puedo volver al complejo de la ONU y darme una ducha. Yo no he perdido todo lo que tengo. Yo puedo volver a casa
 
Mi guía en el campo de Kawergosk, al oeste de Erbil, fue el coordinador de la emergencia de UNICEF Jorge Caravotta. 
 
Fuimos a una tienda en la que dos niños estaban tumbados sobre un colchón. La niña parecía estar casi en coma, con los ojos cerrados y la boca abierta. Las extremidades  del niño temblaban sin cesar y la madre le calmaba instintivamente.  
 
Los niños tenían 9 y 10 años, pero parecían mucho más jóvenes porque estaban desnutridos. Jorge, que es médico, examinó a los niños. 
 
Los padres describieron cómo eran los dolores de los niños, y Jorge pensó que probablemente sufrían epilepsia. La madre nos enseñó fotos de cuando los niños eran pequeños. La comparación entre aquellos dos niños resplandecientes y saludables de la foto y los dos cuerpos sobre el colchón que ni siquiera podían levantar la cabeza, fue desgarradora. 
 
No podía entender lo que decía, pero no me hizo falta: tenía el dolor reflejado en su cara.
 
Los padres nos contaron que su médico en Siria les dijo que redujeran la dieta de sus hijos a agua y galletas, y por eso estaban tan delgados. Los pequeños codos del niño eran el punto más ancho de su brazo. 
 

POR QUÉ HACEMOS ESTE TRABAJO

Jorge prometió hacer lo que pudiera. Volveremos al campo esta semana a repartir alimento terapéutico a los niños, y a enseñar a los trabajadores cómo administrarlo. Esperamos que así se recuperen. 
 
No he estado en el campo mucho tiempo, pero estoy alentado por las historias que me llegan de compañeros como Jorge. Sí, UNICEF está suministrando miles de litros de agua, miles de toneladas de medicamentos y de material escolar. Ese es el gran dato. Pero los pequeños datos también cuentan. Ayudar a unos padres a que sus hijos recuperen la salud puede no parecer muy significativo en relación con la magnitud de la emergencia que está sufriendo la región, pero es importante a la hora de recordarnos por qué hacemos este trabajo. 
 
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Los jóvenes sirios en el campo de refugiados de Za’tari explican a las familias la importancia de la educación

Fecha: 
Jue, 19/09/2013 (Todo el día)
Actualizado el 19/09/2013 a las 11:24 |
Toby Fricker

Por Toby Fricker, UNICEF

En el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania, hay un grupo de 30 niños de entre 12 y 15 años con una importante misión: convencer al resto de niños de que regresen a la escuela

 

Una de esas niñas es Mozoun, de 14 años. Con el resto del grupo, recorre el campamento con la misión de promover la educación entre los niños del campamento y sus familias.
 
Mouzon llega hasta una casa móvil en donde una mujer está colgando ropa junto a sus hijos. Está tan entusiasmada que las palabras le salen de la boca en torrentes. Está decidida a hacer oír lo que tiene que decir.
 
Mozoun se define como una embajadora de la educación en el campamento. “Amo la educación, y estoy convencida de su importancia", dice Mouzon. "Me siento feliz, porque ya he dado los primeros pasos para ayudar a que los niños regresen a clases".
 

EN EL CAMPO HAY UNOS 30.000 NIÑOS EN EDAD ESCOLAR

En el campo de Za’atari residen unos 30.000 niños en edad escolar, por lo que la misión de este grupo no es fácil. Por eso, los dirigentes religiosos del campamento colaboran con el equipo de estudiantes.
 
Abu Omar, uno de los imanes del campamento, difunde el mensaje sobre el valor de la educación en la mezquita donde oficia, que funciona en una casa móvil. "Hay algo que debo recordarles", anuncia en su sermón ante el centenar de personas presentes: "La educación hace posible que conquisten hasta sus objetivos más ambiciosos".
 
En épocas de crisis, ir a la escuela ofrece a los niños no sólo seguridad, sino la posibilidad de disfrutar de una pausa en los problemas que les rodean. En la escuela, los alumnos recuperan en cierta medida la normalidad en sus vidas y esperanza para el futuro.
 

LAS FAMILIAS TEMÍAN POR LA SEGURIDAD DE SUS HIJOS EN EL CAMINO A LA ESCUELA

A pesar de la importancia que tiene para los niños ir a la escuela, el año pasado se redujeron las tasas de asistencia a clase en el campo. Una de las diversas razones de esa reducción fue el temor de las familias por la seguridad de sus hijos, especialmente de las niñas, durante el trayecto entre sus hogares y las escuelas.
 
Y es que algunos niños, como Duha, de 11 años, tienen que  caminar más de dos kilómetros para llegar a la escuela más cercana. A fin de proteger a los niños y calmar la ansiedad de los padres, se establecieron puntos de reunión donde los estudiantes se encuentran y caminan juntos hasta sus escuelas acompañados por una maestra.
 
“De esa manera pueden ir y volver del colegio sin problemas", explica Mustafa, el padre de Duha. "Ahora me siento mucho más tranquilo y puedo dedicarme a otras cosas".
 

ASISTIENDO A clase, los niños no están en la calle

En otras familias, la educación no es una cuestión prioritaria en estos tiempos difíciles. "Cuando llegamos a Za’atari, nos olvidamos completamente de la escuela debido a la situación en que vivíamos", comenta Abu Raed, padre de siete hijos. "Lo que más nos preocupaba era mantenernos informados sobre lo que sucedía en Siria".
 
Sin embargo, un día Mozoun y sus compañeras visitaron a la familia de Abu Raed, a quien le impresionó mucho lo que le contaron. "Cuando vinieron a vernos, nos explicaron que teníamos que enviar a los niños a la escuela", cuenta Abu Raed. “Primero, porque así no están siempre en la calle. Y segundo, porque así no pierden el curso, aprenden y reciben sus diplomas".
 
Mohamed, uno de los hijos de Abu Raed, es uno de los 11.396 niños que se han inscrito en las tres escuelas del campamento de Za’atari. Mohamed espera ansiosamente el comienzo del nuevo año escolar. "Cuando mi padre me inscribió en la escuela me sentí feliz. Ya no tendré que estar en la calle", explica.
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