Emergencias

Conócenos: Diana Valcárcel

Fecha: 
Vie, 09/05/2014 (Todo el día)
09/05/2014 | Actualizada a las 14:10h |

Diana Valcárcel es Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF Comité Español.

 

"Trabajo desde hace cinco años como Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF. Mi labor fundamental es desarrollar proyectos de alto impacto para dar a conocer los derechos de los niños y su situación en diferentes partes del mundo.

Mi motivación principal es trabajar por los niños más vulnerables y más necesitados.

También coordino la comunicación en emergencias y he tenido la oportunidad de conocer de primera mano el trabajo que hacemos por los niños, ya sea que un niño tenga una vacuna o que tenga un sobre de alimento terapeútico.

Para mí es un enorme orgullo formar parte de esta gran familia de UNICEF, una organización que está en más de 150 países para aliviar el sufrimiento de los niños y asegurar que tengan derechos y oportunidades allá donde estén".

Unicef en emergencias: una tarea fundamental

En 2013 UNICEF respondió a las necesidades humanitarias de millones de niños afectados por más de 250 situaciones de emergencia.

La acción humanitaria de UNICEF y sus aliados durante los diez primeros meses de 2013 consiguió, entre otros, los siguientes resultados:

  • El tratamiento contra la desnutrición aguda grave de 1,9 millones de niños.
  • El acceso a agua, higiene y saneamiento de calidad para 19,9 millones de niños.
  • La vacunación de 24,5 millones de niños contra el sarampión.
  • El acceso a una mejor educación, tanto formal como informal, para 2,7 millones de niños.
  • La prestación de apoyo psicosocial a 935.000 niños.

Las emergencias, que cada vez son más numerosas y complejas, producen consecuencias devastadoras para los niños, como el reclutamiento por parte de fuerzas armadas, la violencia sexual y la pérdida de servicios básicos como atención sanitaria y educación. 

Es fundamental la puesta en marcha de una acción humanitaria oportuna, eficaz y bien coordinada.

Por eso la misión de UNICEF es garantizar los derechos de los niños y la aplicación de la normativa internacional en cualquier situación de emergencia o crisis humanitaria.

Relaciones

25 años de un compromiso conjunto por la infancia

Fecha: 
Vie, 11/04/2014 (Todo el día)
14/04/2014 | Actualizada a las 17:11h |

Post de Constan Dacosta, vicepresidente de UNICEF Comité País Vasco.

 
Bajo el título Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), “25 años de un compromiso conjunto por la infancia, se celebró del 7 al 10 de abril el XV Seminario Internacional UNICEF, dentro del Máster en Cooperación Internacional Descentralizada: Paz y Desarrollo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). 
 
Organizado conjuntamente por la UPV/EHU y UNICEF Comité País Vasco, este seminario se ha convertido ya en un clásico, elogiado por asistentes y promotores. Abierto al público, pero seguido mayoritariamente por universitarios, con una inscripción de 80 alumnos de grado y postgrado. 
 
El seminario buscaba evaluar en qué medida los programas derivados de la CDN han contribuido a mejorar las condiciones de la infancia en estos 25 años. Y lo hicimos no motivados por la complacencia, sino para perseverar en el uso de aquellas políticas exitosas y, sobre todo, para señalar cuáles son los retos futuros en relación a la infancia.
 
La intención de este XV Seminario era hacerse cargo de las desigualdades corregidas, reconocer los avances --sin olvidarse de poner énfasis en la tarea que aún falta-- y saber cómo UNICEF pretende transformar esa realidad y los objetivos y planes de acción que se propone.   
 
La ex presidenta de UNICEF Comité Español Consuelo Crespo y el asesor para Asuntos Internacionales Víctor Soler-Sala, dos actores destacados en los logros de UNICEF durante las últimas décadas y en el hecho de que UNICEF se haya ganado el liderazgo en la defensa de los derechos humanos y de la infancia, garantizan testimonio, conocimientos y autoridad para hablar de lo mejorado al amparo de la CDN.
 
Especialmente valiosas han sido sus propuestas y enunciados de los retos futuros a los que se enfrenta la defensa de los derechos de la infancia. Dos magníficas ponencias que suscitaron un rico debate.
 

POBREZA INFANTIL

Entender las causas de la actual crisis económica y social, y cómo ésta afecta a las familias y a la infancia, fue el contenido de la ponencia de Tomás Jiménez, exrepresentante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y profesor de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC).
 
Su “viaje de la crisis hasta llegar a las familias” ofrece un útil soporte conceptual para el diagnóstico de la situación, pero resulta especialmente valioso para corregir, para pelear por el cambio del statu quo y de la desigualdades actuales; para remover las indignas condiciones actuales y armar otras que nos lleven a un escenario donde las desigualdades no sean tan escandalosas e injustas.
 
Esta edición del seminario ha puesto su mirada, con más detenimiento que años atrás, en la infancia próxima, así como en exponer los programas que atienden sus derechos o necesidades. Los niveles de pobreza crecen y el número de los hogares españoles que la sufren también. Y ello tiene su impacto más directo y grave sobre la infancia, la población más vulnerable de las afectadas por la crisis. Esta cita de UNICEF no debía ignorar esta dura realidad.
 
La directora de la Oficina de la Infancia y la Adolescencia del Araterko, Elena Ayarza, expuso los valiosísimos estudios con que cuenta la Oficina del Ararteko para conocer el estado de situación y las condiciones de la infancia en el País Vasco, que son relativamente mejores que en otras latitudes pero que están en creciente empeoramiento en estos años a causa de la crisis.
 
Mientras, José Luis Madrazo, director de Infancia y Planificación Familiar del Gobierno Vasco, José Luis Madrazo, detalló los programas y medidas (asistenciales y de empoderamiento) que las Administraciones vascas están poniendo en marcha para la infancia y sus familias con objeto de corregir o resolver las situaciones de exclusión y reducir las desigualdades.
 

DESDE EL TERRENO

Las ponencias de Marta Arias, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF Comité Español, e Iker de Urrutia, experto en Emergencias y presente en las de Haití, Camerún y República Centroafricana, recibieron calurosos elogios. Probablemente la razón es que las historias de vida y los testimonios desde el terreno sintonizan mejor que las estadísticas o los conceptos, aunque estos sean presentados de manera brillante. Ambos ponentes cargaron de entusiasmo y renovaron la vocación de algunos de estos alumnos universitarios en su futura cooperación internacional.
 
Siete ponencias a cargo de reputados expertos ofrecieron la visión actual sobre la situación de la infancia, señalando lo realizado y los retos pendientes, con una mirada menos complaciente sobre el inmenso camino avanzado en estos 25 años, y un repaso exigente sobre el camino restante: lograr erradicar estructuralmente las condiciones que provocan tantas desgracias, muertes y desigualdades evitables en la humanidad, y especialmente en la infancia. 
 
Con este mismo tono, positivo pero interesado por lo que aún queda pendiente, los alumnos hicieron sus valoraciones finales a través de una mesa redonda pro-activa con la que finalizó este XV Seminario Internacional. Una valoración de los alumnos que mostró su preocupación por las cuestiones prácticas y evidentes --procesos de intervención básicos en emergencias, seguridad jurídica en las intervenciones, etc.--, pero también por las deontológicas –-por ejemplo: cautelas éticas básicas a la financiación público-privada de los programas de cooperación--. 
 
En resumen, el seminario recogió unas propuestas académicamente muy apreciadas y socialmente movilizadoras, tal como ha sucedido en ediciones anteriores. ¡Ahora hay que preparar la edición XVI!
Relaciones

Tifón en Filipinas: la destrucción no tiene la última palabra en Tacloban

Fecha: 
Dom, 08/12/2013 (Todo el día)
10/12/2013 | Actualizada a las 13:20h |
Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF Comité Español

Por Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF Comité Español

Se cumple un mes desde aquel trágico día cuando a las 5 de la mañana el tifón Yolanda/Haiyan azotó con furia las islas del centro de Filipinas. Fueron horas de un viento que alcanzó los 300 kilómetros por hora y mareas ciclónicas que levantaron el mar 5 metros arrasando la zona costera.

He oído muchos testimonios de cómo las personas vivieron la angustia de esas horas. Unos se agarraron a los cocoteros, otros vieron cómo los tejados de sus casas volaban, otros agarraron a sus hijos pero las tormentas ciclónicas los arrancaron de sus manos para siempre. Recuerdo una madre que me contó que perdió a su bebé de tres meses. No me olvido de su cara, no me olvido de su historia.

 
Muchos lo describen como una pesadilla, el ruido como el del motor de un avión encima de la cabeza o como  el sonido “los fuegos artificiales de Navidad”, según me explicó Junie M. Ubaldo, por el ruido de los tejados que se estrellaban contra el suelo.
 
Otros sobrevivieron y dan gracias al cielo y a la vida por seguir vivos aún en las circunstancias difíciles por las que están pasando.
 
Desde el 19 de noviembre que es cuando llegué  Tacloban, la ciudad ha mejorado notablemente. Han pasado 17 días y hemos visto cambios a diario: se retiran kilos y kilos de escombro cada día, las tienda están abriendo, la gente está reconstruyendo sus casas, hay restaurantes que sirven comida.
 

La ciudad empieza a tener una vida en medio de mucha destrucción y de mucho dolor

Es impresionante ver cómo el trabajo de la comunidad filipina, de las organizaciones locales e internacionales han logrado que esta ciudad empiece a tener una  Carl y Alexa, volvieron a su escuela en Palo el 2 de diciembre. El 80% de las escuelas han sido destruidas por el tifón. UNICEF proporciona tiendas de campaña y materiales de aprendizaje en el área afectada para que los niños puedan continuar con su educación vida un poco más normal en medio aún de mucha destrucción y de mucho dolor.
 
Delante del lugar donde vivimos cuelga un cartel que dice: “Back to business. We deploy: internet wifi” (Vuelta al negocio: ofrecemos servicios de internet wifi). Esto suena a milagro después de estar los primeros 25 días buscando la señal de internet. Para las personas que trabajamos en comunicación ha sido una lucha contra los elementos lograr enviar nuestras historias, nuestras fotos, nuestros vídeos.
 
Hemos pasado largas tardes mirando nuestras pantallas esperando que nuestros archivos se enviaran y después de 5, 6, 7 horas el mensaje “failed transfer” frustraba nuestro empeño de contar lo que está pasando en Tacloban, de contar cómo están los niños y qué estamos haciendo por ellos.
 
Oficialmente se dice que han muerto 5.700 personas a causa del tifón. El número de niños que han sufrido las consecuencias del tifón aumenta cada semana. A día de hoy son 6,3 millones.  Estos millones tienen caras para mí: Karen, Angeline, Carl, Alexa, Apple Joy, Sofia, Edna, Jonalyn, Chabelata, Justin Max.
 
Podría seguir con muchos más. Sólo decir que estos niños tienen historias tan concretas como Sofia y Edna que fueron enviadas a Manila con su tía porque su casa se destruyó y su madre no tienen dónde resguardarlas. Karen vive con su familia en un centro de evacuación donde comparten el espacio de un aula con ocho familias. Joela me enseñó su casa en San Roque: unos tablones de madera, trozos de uralita y una lona de plástico. Apple Joy me señaló el lugar donde estaba su casa donde literalmente no quedó nada más que el inodoro sobre un pedazo de cemento.
 
Pero el trabajo que llevamos haciendo durante este mes la comunidad filipina y las organizaciones de ayuda humanitaria nacionales e internacionales tiene resultados felices también. Apple Joy, de 10 años, puede disfrutar de un Espacio Amigo de la Infancia en el centro de evacuación donde vive actualmente. Ahí puede jugar, aprender, olvidar el trauma que pasó mientras dibuja, canta o lee libros.
 
En el caso de Karen ocurre lo mismo. En el centro de evacuación de Rizal, esta niña de 10 años va cada mañana durante dos horas a jugar con sus amigos. El Espacio Amigo de la Infancia de Rizal, que al inicio era solo una carpa, hoy está preciosamente decorado por sus profesoras gracias a los kits de recreación que contienen juguetes y material de aprendizaje. He visto a Karen muchos días seguidos y cada día está más contenta.
 
Justin Max que también vive en Rizal fue vacunado el día 26 de diciembre contra el sarampión, la polio y recibió vitamina A para reforzar su sistema inmunológico durante la campaña masiva de vacunación que UNICEF y aliados pusieron en marcha con el objetivo de proteger de enfermedades a 33.000 niños en Tacloban.
 
Alexa y Carl volvieron a su colegio en Palo el día 2 de diciembre, y aunque su clase era esta vez bajo una carpa de UNICEF, estaban felices de poder volver a clase “porque sus compañeros habían sobrevivido”.
 
Angeline me replica cada vez que la veo que no se llama Angelica. He conocido a tantos niños desde que llegué y aunque me sé casi todos sus nombres, a veces fallan algunas sílabas. No hay problema, Angeline me recordará montada en su bicicleta que ya es hora de que me acuerde.
 
A Jonalyn la conocí hurgando en la caja de juguetes de uno de los espacios amigos de los bebés que UNICEF ha instalado en los centros de evacuación para que las madres puedan amamantar a sus bebés y los menores de 5 años puedan jugar.
 
La destrucción no tiene la última palabra en Tacloban: la última palabra es para la reconstrucción, el trabajo, el esfuerzo y la esperanza del pueblo filipino. Todo un ejemplo de coraje y resistencia.
 
Los avances que hemos visto en Tacloban y en otras zonas de Filipinas han sido posibles gracias a la ola de solidaridad que se ha movido a nivel mundial, a cada aportación grande y pequeña de los particulares, empresas e instituciones que habéis contribuido para que las personas afectadas por el tifón Haiyan/Yolanda salgan adelante. Se lo merecen.
 
Relaciones

Siria: ayudar a los niños a superar el conflicto

Fecha: 
Vie, 18/10/2013 (Todo el día)
21/10/2013 | Actualizada a las 10:52h |
Post de Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español

Post de Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español

“Niños, no os peleéis. Vamos, daos un abrazo y haced las paces”. Cuántas veces hemos repetido frases como esta a nuestros hijos, sobrinos, nietos… y, de repente, les vemos jugando y riendo juntos otra vez.

 
Esta escena, que para nosotros es normal y natural, es posible cuando la pelea es por quién se come la última gominola o quién juega con el coche verde. Es posible porque estos niños no cargan con una pesada mochila de experiencias violentas en su memoria y en su corazón.
 
Sin embargo, ¿cómo hacer esto mismo con un niño que lleva tres años viviendo en medio de un conflicto como el de Siria? La frase “haced las paces” tiene un sentido muy diferente cuando los niños sirios han incorporado en sus vidas el sonido de las bombas a la puerta de su casa, la violencia como manera de relacionarse; cuando han visto que se mataba gente a su alrededor, a veces incluso amigos y miembros de su familia. 
 

Los niños de Siria han perdido todo lo que tenían

Es difícil ponerse en la piel de estas madres que intentan que sus hijos no queden marcados por la guerra, cuando ellas mismas están marcadas, cuando muchos de esos niños han tenido que huir de sus casas a escondidas, con lo que llevaban puesto y con mucho miedo; cuando han perdido todo lo que tenían: sus casas, sus juguetes, su escuela y hasta sus sueños de futuro. 
 
En UNICEF sabemos que si no apoyamos a las familias para que los niños curen estas cicatrices invisibles, corremos el riesgo de que haya toda una generación perdida. Ahora es el momento de redoblar nuestros esfuerzos para evitarlo, para que los niños que sufren esta guerra recuperen sus sueños y su felicidad, y cuando sean adultos tengan la capacidad de ser los verdaderos agentes de la reconciliación en la región. 
 

EDUCACIÓN Y PROTECCIÓN, CLAVE PARA LOS NIÑOS DE SIRIA

Y también sabemos que las claves son la protección y la educación. Educación para que tengan los conocimientos, capacidades, valores cívicos y de convivencia para la reconciliación en una sociedad dañada por la violencia. Y protección porque para ello tienen que sentirse seguros y superar el trauma vivido, antes de que la guerra les haga creer que la violencia es normal y antes de que caigan en los horrores de un conflicto tan doloroso.
 
UNICEF trabaja con sus aliados en estas dos áreas desde que empezó el conflicto. Durante 2013 hemos dado acceso a programas de recuperación psicosocial a más de 660.000 niños. Y durante los últimos meses, la campaña de vuelta a la escuela ha estado en el centro de nuestro trabajo: actualmente más de 465.000 niños están matriculados.
 
Pero aún hay más de 2,2 millones de niños en Siria fuera del colegio. Entre los refugiados la situación no es mejor porque 7 de cada 10 niños no puede estudiar. 
 
Queremos apoyar a los niños sirios, para que también puedan “hacer las paces”, para que puedan superar los traumas, para que sean agentes de recuperación y así no repliquen en el futuro su trágico presente. Por eso en UNICEF renovamos y reforzamos nuestro compromiso con la educación y la protección, porque estamos convencidos de que hacerlo es posible. 

 

Relaciones

Primeras impresiones de un trabajador humanitario en Erbil

Fecha: 
Vie, 20/09/2013 (Todo el día)
20/09/2013 | Actualizada a las 12:20h |
Chris Niles

Por Chris Niles, UNICEF

La historia de la ciudad de Erbil es larga. Su vida urbana empezó en el año 6.000 a.C., lo que la convierte en una de las ciudades habitadas más antiguas de la tierra.

 

Ha sido gobernada por los medos, persas, griegos, romanos y otomanos. El último capítulo en su historia lo está escribiendo la vecina crisis en Siria. 
 
El Kurdistán iraquí, del que Erbil es capital, comparte una parte de su frontera con Siria. Por ella están entrando entre 500 y 1.000 sirios cada día. Ahora mismo hay 200.000 sirios en Irak, y calculamos que a final de año serán 500.000.  
 
El gobierno kurdo ha donado el 20 por ciento de su presupuesto a esta crisis. Gracias al petróleo, Erbil es una ciudad con dinero. En las partes ricas de la ciudad, las casas son grandes y modernas, los coches de último modelo circulan por unas calles bien cuidadas, y las boutiques y los centros comerciales están llenos de cosas caras. Los iraquís vienen aquí de vacaciones porque es un lugar seguro. 
 

ES IMPOSIBLE IMAGINAR LO QUE Los sirios HAn SUFRIDO

No hay forma de prepararse mentalmente para tu primera visita a un campo de refugiados. Para aquellos que nunca han tenido que vivir en uno, sencillamente no hay con qué compararlo. 
 
Tratar de comprender la magnitud de lo que la gente ha sufrido es casi como insultarles. Sí, hace un calor insoportable y hay polvo por todas partes, pero puedo volver al complejo de la ONU y darme una ducha. Yo no he perdido todo lo que tengo. Yo puedo volver a casa
 
Mi guía en el campo de Kawergosk, al oeste de Erbil, fue el coordinador de la emergencia de UNICEF Jorge Caravotta. 
 
Fuimos a una tienda en la que dos niños estaban tumbados sobre un colchón. La niña parecía estar casi en coma, con los ojos cerrados y la boca abierta. Las extremidades  del niño temblaban sin cesar y la madre le calmaba instintivamente.  
 
Los niños tenían 9 y 10 años, pero parecían mucho más jóvenes porque estaban desnutridos. Jorge, que es médico, examinó a los niños. 
 
Los padres describieron cómo eran los dolores de los niños, y Jorge pensó que probablemente sufrían epilepsia. La madre nos enseñó fotos de cuando los niños eran pequeños. La comparación entre aquellos dos niños resplandecientes y saludables de la foto y los dos cuerpos sobre el colchón que ni siquiera podían levantar la cabeza, fue desgarradora. 
 
No podía entender lo que decía, pero no me hizo falta: tenía el dolor reflejado en su cara.
 
Los padres nos contaron que su médico en Siria les dijo que redujeran la dieta de sus hijos a agua y galletas, y por eso estaban tan delgados. Los pequeños codos del niño eran el punto más ancho de su brazo. 
 

POR QUÉ HACEMOS ESTE TRABAJO

Jorge prometió hacer lo que pudiera. Volveremos al campo esta semana a repartir alimento terapéutico a los niños, y a enseñar a los trabajadores cómo administrarlo. Esperamos que así se recuperen. 
 
No he estado en el campo mucho tiempo, pero estoy alentado por las historias que me llegan de compañeros como Jorge. Sí, UNICEF está suministrando miles de litros de agua, miles de toneladas de medicamentos y de material escolar. Ese es el gran dato. Pero los pequeños datos también cuentan. Ayudar a unos padres a que sus hijos recuperen la salud puede no parecer muy significativo en relación con la magnitud de la emergencia que está sufriendo la región, pero es importante a la hora de recordarnos por qué hacemos este trabajo. 
 
Relaciones

Los jóvenes sirios en el campo de refugiados de Za’tari explican a las familias la importancia de la educación

Fecha: 
Jue, 19/09/2013 (Todo el día)
19/09/2013 | Actualizada a las 11:24h |
Toby Fricker

Por Toby Fricker, UNICEF

En el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania, hay un grupo de 30 niños de entre 12 y 15 años con una importante misión: convencer al resto de niños de que regresen a la escuela

 

Una de esas niñas es Mozoun, de 14 años. Con el resto del grupo, recorre el campamento con la misión de promover la educación entre los niños del campamento y sus familias.
 
Mouzon llega hasta una casa móvil en donde una mujer está colgando ropa junto a sus hijos. Está tan entusiasmada que las palabras le salen de la boca en torrentes. Está decidida a hacer oír lo que tiene que decir.
 
Mozoun se define como una embajadora de la educación en el campamento. “Amo la educación, y estoy convencida de su importancia", dice Mouzon. "Me siento feliz, porque ya he dado los primeros pasos para ayudar a que los niños regresen a clases".
 

EN EL CAMPO HAY UNOS 30.000 NIÑOS EN EDAD ESCOLAR

En el campo de Za’atari residen unos 30.000 niños en edad escolar, por lo que la misión de este grupo no es fácil. Por eso, los dirigentes religiosos del campamento colaboran con el equipo de estudiantes.
 
Abu Omar, uno de los imanes del campamento, difunde el mensaje sobre el valor de la educación en la mezquita donde oficia, que funciona en una casa móvil. "Hay algo que debo recordarles", anuncia en su sermón ante el centenar de personas presentes: "La educación hace posible que conquisten hasta sus objetivos más ambiciosos".
 
En épocas de crisis, ir a la escuela ofrece a los niños no sólo seguridad, sino la posibilidad de disfrutar de una pausa en los problemas que les rodean. En la escuela, los alumnos recuperan en cierta medida la normalidad en sus vidas y esperanza para el futuro.
 

LAS FAMILIAS TEMÍAN POR LA SEGURIDAD DE SUS HIJOS EN EL CAMINO A LA ESCUELA

A pesar de la importancia que tiene para los niños ir a la escuela, el año pasado se redujeron las tasas de asistencia a clase en el campo. Una de las diversas razones de esa reducción fue el temor de las familias por la seguridad de sus hijos, especialmente de las niñas, durante el trayecto entre sus hogares y las escuelas.
 
Y es que algunos niños, como Duha, de 11 años, tienen que  caminar más de dos kilómetros para llegar a la escuela más cercana. A fin de proteger a los niños y calmar la ansiedad de los padres, se establecieron puntos de reunión donde los estudiantes se encuentran y caminan juntos hasta sus escuelas acompañados por una maestra.
 
“De esa manera pueden ir y volver del colegio sin problemas", explica Mustafa, el padre de Duha. "Ahora me siento mucho más tranquilo y puedo dedicarme a otras cosas".
 

ASISTIENDO A clase, los niños no están en la calle

En otras familias, la educación no es una cuestión prioritaria en estos tiempos difíciles. "Cuando llegamos a Za’atari, nos olvidamos completamente de la escuela debido a la situación en que vivíamos", comenta Abu Raed, padre de siete hijos. "Lo que más nos preocupaba era mantenernos informados sobre lo que sucedía en Siria".
 
Sin embargo, un día Mozoun y sus compañeras visitaron a la familia de Abu Raed, a quien le impresionó mucho lo que le contaron. "Cuando vinieron a vernos, nos explicaron que teníamos que enviar a los niños a la escuela", cuenta Abu Raed. “Primero, porque así no están siempre en la calle. Y segundo, porque así no pierden el curso, aprenden y reciben sus diplomas".
 
Mohamed, uno de los hijos de Abu Raed, es uno de los 11.396 niños que se han inscrito en las tres escuelas del campamento de Za’atari. Mohamed espera ansiosamente el comienzo del nuevo año escolar. "Cuando mi padre me inscribió en la escuela me sentí feliz. Ya no tendré que estar en la calle", explica.
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Los jóvenes kurdos ayudan a preparar la vuelta al cole de los niños sirios refugiados al norte de Irak

Fecha: 
Mié, 18/09/2013 (Todo el día)
18/09/2013 | Actualizada a las 13:30h |
Chris Niles

Por Chris Niles, UNICEF.

El primer día de colegio en el campo de refugiados de Arbat, al norte de Irak, los niños refugiados sirios son recibidos por los jóvenes de la comunidad local, que han estado trabajando duro para asegurarse de que el curso empiece bien.

 

Los 40 grados que hay en el campo de refugiados no han impedido que decenas de niños y jóvenes refugiados sirios hagan cola para algo que han estado esperando con impaciencia: el primer día de colegio.
 
Mientras, decenas de jóvenes kurdos van camino del campo en minibuses. Son estudiantes de Sulaymaniyah, que en las últimas semanas han trabajado duro para asegurarse de que los niños refugiados sirios tuvieran todo lo que necesitaban para el comienzo del curso escolar.
 

Apoyo de la comunidad local

Gracias a  la venta de pasteles y de otros eventos comunitarios, los jóvenes de Sulaymaniyah han conseguido el dinero suficiente para comprar uniformes del colegio, libros, mochilas, pasta de dientes y jabón para los niños sirios. 
 
Cuando llegan al campo, los jóvenes montan en los autobuses y empiezan a distribuir la ayuda.  Con ellos está Sahar Mohammed, de 17 años, que está en su último año de secundaria. Quiere ser nutricionista, para ayudar a los niños a llevar una vida más sana.
 
“Hablamos con los niños, interactuamos con ellos, les preguntamos qué les gusta. La mayoría dicen que les gusta la escuela y que quieren ser útiles para su comunidad. Está siendo una gran experiencia”, cuenta Sahar. 
 
Los estudiantes mayores ayudan a los más jóvenes a decorar un cartel que dice “Bienvenidos al colegio”. Sentados en alfombras, los niños marcan con pintura sus manos en el cartel.
 

Un día importante para los niños sirios refugiados

Estoy muy orgullosa de ver a estos jóvenes de Sulaymaniyah ayudando a los niños sirios en su vuelta a la escuela. Se pueden ver las sonrisas en sus caras”, dice la oficial de suministros de UNICEF Thawra Al Jaff. 
 
La iniciativa de la vuelta al cole es solo el comienzo de la puesta en marcha de un programa cuyo objetivo es asegurar que los niños se inscriban en la escuela y continúan aprendiendo ininterrumpidamente.
 
El representante de UNICEF en Irak, Marzio Babille, estima que la escuela de Arbat acogerá a más de 1.500 niños en el próximo mes. El apoyo de los jóvenes de la comunidad local es vital para los niños refugiados y sus familias. 
 
“Confiamos en la fortaleza de la juventud. Confiamos en su entusiasmo”, afirma Babille. 

 

Relaciones

República Democrática del Congo: retos como montañas, respuestas como océanos

Fecha: 
Jue, 18/07/2013 (Todo el día)
18/09/2013 | Actualizada a las 13:39h |
Blanca Carazo, Responsable de Proyectos de Cooperación de UNICEF Comité Español
Post de Blanca Carazo, Responsable de Proyectos de Cooperación de UNICEF Comité Español
 
En ocasiones el mundo duele, y una se muerde las ganas de enemistarse con él para siempre.
 
Cuando un bebé de 2 meses duerme con sus hermanos en un descampado, y su mamá, que vive en la calle desde que tenía 12 años, se prostituye, porque es la única forma que tiene de conseguirles algo de comer. Cuando la barbarie sobrepasa cualquier límite y una niña de 2 años llega a un hospital con la pierna cercenada de un machetazo tras haber visto cómo mataban a sus padres. Cuando, cada año, el cólera se lleva por delante las vidas de miles de niños porque el agua que beben está contaminada. Cuando una niña de 7 años es expulsada de su casa, sin más opción que sobrevivir en las calles, porque su familia la acusa de brujería, y ella misma llega a creer que es bruja y no merece ser querida y cuidada. Cuando, sin que el mundo se entere, 950.000 niños sufren desnutrición aguda severa y el desarrollo del 43% de los niños está amenazado por la desnutrición crónica. Cuando la violencia sexual se utiliza como arma de guerra y al año, 400.000 mujeres y niñas sufren agresiones por parte de grupos armados. Cuando la educación es, según la ley, gratuita, pero el salario de los maestros lo pagan las familias porque el dinero del estado no es suficiente, dejando a 5 millones de niños y niñas fuera de la escuela
Todo esto ocurre en la República Democrática del Congo, un país que, pese a su enorme riqueza en recursos naturales, ostenta el dudoso record de ocupar, junto con Níger, el último puesto (187) en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD. Con una población de 75 millones de habitantes y una extensión en la que España cabe casi 5 veces, se estima que hay 8 millones de niños y niñas en situación de vulnerabilidad
 
Ante retos de tal magnitud, y en cifras cuya dimensión resulta paralizante, sobreviene la tentación de dejar de creer que el cambio es posible. Sin embargo, igual que ante una herida que duele, y tras la primera reacción de mirar hacia otro lado, se imponen las ganas de combatir la enfermedad; y la voluntad de querer hacerlo es la única arma necesaria para empezar a mejorar. 
 
El equipo de UNICEF en República Democrática del Congo, consciente de su responsabilidad para con la infancia, concentra sus esfuerzos en construir, junto al Gobierno, a otras agencias de NNUU, a ONGs nacionales e internacionales y a organizaciones de la sociedad civil, un país mejor para los niños. Día tras día, miles de personas y organizaciones avanzan en el largo camino hacia el cumplimiento de los derechos de la infancia en el país, permitiendo que la esperanza se abra paso.
 

MOTIVOS PARA RECONCILIARSE CON EL MUNDO

  • Cuando, gracias al trabajo de UNICEF con muchas organizaciones locales, muchas niñas vuelven con sus familias tras haber vivido en la calle.
  • Cuando los programas de desmovilización ofrecen a los niños vinculados a grupos armados una segunda oportunidad que comienza en los Centros de Orientación y Tránsito.
  • Cuando las víctimas de violencia sexual reciben los cuidados necesarios, a la vez que se activan campañas de prevención y mecanismos legales para acabar con la impunidad.
  • Cuando el reparto masivo de mosquiteras impregnadas de insecticida permite reducir del 19,6 al 5,4% la malaria entre los niños de 6 a 59 meses en algunos distritos de Bandundu.
  • Cuando los programas de escuelas y comunidades proveen de agua saludable a miles de comunidades, salvando miles de vidas al prevenir brotes de cólera y diarrea.
  • Cuando UNICEF negocia con el Gobierno para que aumente el presupuesto dedicado a la salud y la educación, y acepta el reto de rehabilitar y equipar 132 hospitales en todo el país, y formar a su personal.
  • Cuando las redes de agentes comunitarios en todos los rincones del país transmiten a las familias los conocimientos necesarios para cuidar mejor de sus hijos
 
Y todo esto ocurre también en la República Democrática del Congo, mediante una labor callada y a largo plazo de muchos actores, en la que todos los apoyos, incluyendo por supuesto la ayuda oficial al desarrollo, son necesarios y suman.   
 
Ante retos como montañas, respuestas como océanos, que, gota a gota, van dibujando el futuro que los niños y niñas congoleños merecen.
Relaciones

Cómo salvar la vida de 137.000 niños

Fecha: 
Mar, 02/07/2013 (Todo el día)
02/07/2013 | Actualizada a las 16:04h |
Gonzalo Fanjul

Post de Gonzalo Fanjul, publicado en el blog 3.500 millones de El País.com

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, describió en una ocasión la lucha contra la mortalidad infantil como un reto de “progresos considerables y tareas inacabadas”. Tras casi veinte años de avances históricos en los que regiones enteras han logrado reducir las muertes de los niños y de sus madres a niveles con los que generaciones anteriores solo podían soñar, la comunidad internacional se enfrenta ahora a una estrategia más fina, en la que los esfuerzos se concentran en los países y los grupos sociales más vulnerables.

Es difícil no ver el caso de Bolivia reflejado en esta fotografía. Desde el punto de vista de la supervivencia infantil, el país más pobre de América del Sur ha realizado un pequeño milagro en las dos últimas décadas. De acuerdo con los cálculos realizados en un informe que he elaborado para UNICEF y que se presenta hoy, la construcción y extensión de un sistema de salud materno-infantil basado en seguros sanitarios, programas de inmunización y ayudas a las familias ha permitido evitar la muerte de 231.000 bolivianos menores de 5 años entre 1990 y 2011.

Lo que es igualmente importante, Bolivia se asoma por primera vez en su historia a la posibilidad de un futuro libre de esta lacra medieval. De mantenerse el ritmo de avances de las últimas décadas el país podría alcanzar en 2035 el objetivo internacional de reducir la mortalidad infantil por debajo de los 20 por cada 1000 nacidos. Con ello salvaría la vida de cerca de 137.000 niños y se alinearía con los avances que ya ha realizado el conjunto de su región.

En ningún caso podrán hacer solos este esfuerzo. Los últimos gobiernos bolivianos han corregido en parte la injusticia fiscal que permitía a las compañías extranjeras acaparar el grueso de los beneficios de las industrias extractivas, lo cual ha incrementado la financiación propia de sus servicios sociales. Pero los recursos del Estado son aún tan insuficientes que la población pobre de Bolivia debe pagar de su propio bolsillo hasta un tercio de los gastos de salud. Las disparidades se multiplican en zonas especialmente vulnerables como las comunidades indígenas, donde los niveles de mortalidad infantil son tres veces más altos que la media nacional.

La responsabilidad última es de las autoridades nacionales, pero la ayuda internacional es doblemente imprescindible: apoyando el esfuerzo presupuestario del Gobierno con nuevos recursos y ofreciendo la orientación técnica y las buenas ideas que ayuden a optimizar cada céntimo contra la mortalidad infantil.

Si esto es cierto, las noticias de los últimos meses son preocupantes. Tras dos años consecutivos de caídas de la ayuda, cuando la crisis debilita gravemente las políticas de solidaridad internacional, Bolivia ha visto cómo cuatro de sus cinco donantes principales redujeron su cooperación en 2011, en algunos casos de forma considerable .

Para España -hasta ahora segundo donante en importancia tras EEUU- lo que está en juego es algo más que el prurito ético. Bolivia constituye un ejemplo ilustrativo del nuevo modelo de cooperación que precisan países de renta media, en los que la ayuda se convierte en una palanca de los recursos y las capacidades locales, una fuente insustituible de prestigio e influencia para el país donante, y una vía de financiación de bienes públicos globales como la lucha contra enfermedades olvidadas (a través del programa de Chagas).

Será muy difícil jugar este papel en Bolivia y en otros países si las capacidades de la Cooperación Española se siguen reduciendo hasta hacerla irrelevante. La caída total acumulada de cerca del 70% en los dos últimos años (un 65% en el caso de Bolivia) podría haber herido de muerte al sistema español de ayuda internacional. Los datos más recientes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE señalan que el esfuerzo relativo de nuestro país en este campo ha caído al 0,15%, un nivel de hace 25 años. Esta deriva no solo debilita seriamente el liderazgo de España en la comunidad internacional, sino que amenaza los intereses de la política exterior en una región en la que la amistad de los gobiernos es menos predecible de lo que solía ser.

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El campamento de los niños sirios

Fecha: 
Vie, 03/05/2013 (Todo el día)
03/05/2013 | Actualizada a las 14:42h |
Post de Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

Post de Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

El campo de refugiados de Za’atari está a medio camino de la nada, en un lugar cubierto de piedra y arena, en pleno desierto de Jordania. Lo que empezó siendo un refugio temporal de personas que huían de la guerra de Siria, ha ido creciendo hasta convertirse en la quinta ciudad más grande de Jordania

Un mar de tiendas de campaña, letrinas, escuelas y hospitales construidos en barracones gracias al trabajo de organizaciones como UNICEF y miles de aportaciones de personas anónimas, gobiernos e instituciones. 

Una extensión de territorio que crece cada semana, sin descanso, debido al incesante goteo de personas que llegan hasta aquí, en autobuses o a pie, buscando un refugio en el que dormir, cuidar a sus hijos y vivir con la normalidad que puede dar un lugar de tránsito como este. 
 
En un campo de refugiados todo adquiere el calificativo de temporal, de pasajero. Pero en Za’atari la ilusión por el retorno se diluye a medida que se intensifican los ataques que cronifican el conflicto en Siria, de donde llegaron las más de 100.000 personas que habitan este refugio huyendo del horror de la guerra.
 
A Za’atari lo llaman el ‘campamento de los niños’ porque la mitad de las personas que viven aquí tienen menos de 18 años. 
 
Es habitual ver a los niños jugando entre las tiendas, serpenteando los puestos de venta ambulante cargados de bolsas con comida o portando cubos de agua de un lado a otro. Emociona verles con sus mochilas en las espaldas, camino a alguna de las dos escuelas levantadas por UNICEF. El sonido de las risas y las canciones que se puede escuchar en los patios a la hora del recreo, envuelve el campo de una aureola, de un brillo, que no deja indiferente a nadie.
 
“Me gusta venir a clase porque mi compañero de pupitre aquí también lo era en mi escuela de Homs” dice Mohammed, de 11 años.
 
Algunos llegan a clase con miedo porque sus aulas fueron bombardeadas en Siria. Otros lo hacen cansados porque deben cruzar andando todo el campamento
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UNICEF España
Dailo Allí, de UNICEF España te cuenta la situación de Za'atari
Una de las prioridades de UNICEF es lograr que los niños puedan continuar con sus estudios aunque estén a tantos kilómetros de sus casas, ya que además de garantizar su formación se les da apoyo psicosocial para eliminar las heridas dejadas por la guerra. 
 
Algunos niños han visto morir a sus padres, a familiares, a compañeros de pupitre o a sus vecinos. Da igual que conozcan o no a las víctimas, siempre recordarán las escenas de un conflicto que no provocaron, que no entienden y del que solo quieren saber cuándo acabará.
 
De momento no hay fecha de retorno así que la vida sigue en Za’atari
 
UNICEF distribuye a diario 3,5 millones de litros de agua, ha construido más de 2.400 letrinas, ha levantado y equipado dos escuelas y ha vacunado hasta el momento a más de 60.000 personas contra la polio. Evitar la propagación de enfermedades es prioritario en un entorno como este, en el que, a pesar de los esfuerzos, las condiciones de saneamiento no son las ideales. 
 
Pero el mensaje que más se escucha entre los equipos de UNICEF que llevan trabajando aquí sin descanso desde el inicio de la crisis es el mismo: si no llegan fondos, no podremos continuar nuestro trabajo y tendremos que cerrar las escuelas, dejar de dar apoyo psicológico a los niños y en el peor de los casos, dejar de suministrar agua.
 
Es la terrible amenaza que se cierne sobre una de las mayores crisis de este siglo, y que no nos podemos permitir como sociedad.
 
La ayuda llega a cuentagotas, las promesas de la comunidad internacional se desvanecen entre recortes del gasto público y, mientras tanto, a miles de kilómetros de las bolsas de valores y las sedes gubernamentales, la población siria se enfrenta a una terrible crisis humanitaria sin fin a la vista
  
Sin embargo, lo que no cesa es la solidaridad de la gente que, más allá de las primas de riesgo y medidas de ajuste, contribuye con su esfuerzo y colaboración a luchar por las cosas que tienen solución. Y esta crisis de refugiados sirios la tiene. 
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