desarrollo

Transformar la sociedad… ¿yo?

Fecha: 
Jue, 04/04/2013 (Todo el día)
08/08/2013 | Actualizada a las 13:30h |

Post de Bárbara González del Río, del Departamento de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF España

Esta semana no quisimos faltar al encuentro “Disrupción positiva” de TEDxChange que tuvo lugar  en La Casa Encendida de Madrid. TEDxChange es una iniciativa de la Fundación Bill y Melinda Gates y el programa TEDx cuyo objetivo es difundir ideas innovadoras en materia de salud global  y desarrollo

Desde Seattle (Estados Unidos), Melinda Gates ofreció una retransmisión en directo a 65 países en la que escuchamos cinco historias de cambio real, cinco testimonios sobre el poder que tienen pequeños esfuerzos individuales dentro una comunidad y de cómo estos esfuerzos pueden traspasar fronteras.
 
Todas las presentaciones giraron en torno a historias transformadoras, personas que en un momento dado han cuestionado la realidad que les rodea, han creído que podían cambiarla y han provocado con su actitud un cambio a problemas que parecían no tener solución, como puede ser la pobreza.
 
Personas que un día se plantearon “¿qué puedo hacer yo para mejorar mi barrio, el de un amigo, o el de una persona que ni siquiera conozco y que vive a miles de kilómetros?”. Y que a partir de esa toma de conciencia se desafiaron a sí mismos y a los demás a pensar y a hacer las cosas de otra manera, a pensar que el cambio es posible.
 
En abstracto no es sencillo, pero si nos paramos a pensarlo seguro que cada uno damos con algo que realmente nos interesa, por lo que queremos luchar y por lo que creemos que merece la pena movilizar  nuestro entorno. ¡Seamos ambiciosos!
 
Desde lo más concreto o cercano hasta lo que pensamos que es inalcanzable. Lo único que cambian son las herramientas. No faltan problemas en el mundo, ni tampoco faltan ideas de cómo hacerlos frente; sólo hace falta conectar ambas cosas
 
En mi caso lo tengo claro: mi causa es la mortalidad infantil. ¡He apuntado alto! Pero sé que es posible, las cifras no mienten. En los últimos 21 años se ha conseguido reducir en un 41%.
 
Estamos siendo testigos de un progreso histórico, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Y sé que puedo aportar mucho: mi tiempo, mi energía, mi capacidad de comunicar y de movilizar, mis impuestos y mi trabajo en UNICEF, entre otras muchas cosas.
 
Como dijo una de las ponentes, Halimatou Hima, una joven de Níger de 17 años que trabaja con niñas en el ámbito rural: “Los retos ya no son una excusa, son una oportunidad para buscar alternativas”. ¡Usa tu poder de transformar la sociedad!
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Día Mundial de la Alimentación: ¿Qué cenamos hoy?

Fecha: 
Mié, 16/10/2013 (Todo el día)
16/10/2013 | Actualizada a las 12:36h |

Post de Blanca Carazo, responsable de Cooperación y Emergencias de UNICEF Comité Español.

 
¿Ensalada de tomate y filetes de pollo? ¿O puré de calabacín y tortilla de queso? 
 
A veces decidir “qué cenamos hoy” me cuesta. Una preocupación trivial y afortunada que, en realidad, no es tal. Yo puedo elegir. Millones de madres y padres en todo el mundo no tienen tanta suerte, y millones de niños y niñas en el mundo no reciben la alimentación que necesitan.
 
En este Día Mundial de la Alimentación, queremos contar que hay muchas razones para que esto cambie, y ninguna excusa válida para privar a un niño de sus posibilidades de crecer y desarrollarse plenamente. Y que cada vez más voces y más voluntades se unen para proclamar que el mundo que queremos será un mundo en el que todos los seres humanos, y en particular todos los niños, vivan libres de privaciones y disfruten del derecho a una vida libre del hambre y la desnutrición
 
Una nutrición inadecuada durante los 1.000 primeros días de la vida de un niño y niña (desde el embarazo hasta los 2 años) puede acarrear daños permanentes. Actuar en ese periodo es urgente, a la vez que muy efectivo, para prevenir el retraso en el crecimiento asociado a la desnutrición crónica, que afecta a 162 millones de niños menores de cinco años en el mundo.
 
Se trata de una emergencia silenciosa que frena de forma irreversible su desarrollo físico e intelectual. Son 162 millones de niños y niñas en riesgo de ser menos fuertes, sanos e inteligentes de lo que podrían llegar a ser y, por tanto, más vulnerables a las enfermedades y las crisis y con menos oportunidades de labrarse un futuro mejor. La mayoría de ellos (el 75%) se encuentra en África subsahariana y Asia, en las zonas rurales y en los hogares más pobres, afectando aproximadamente a la mitad de los niños en países como Timor-Leste, Burundi, Niger o Guatemala. Tremendamente injusto, ¿no?
 
Si Amir, Alphonse, Amina o Antonio padecen desnutrición crónica, serán más propensos a ponerse enfermos, crecerán menos y les costará más aprender y completar su educación. Cuando crezcan y busquen empleo, estarán menos preparados y tendrán menos opciones para conseguir ingresos, lo que mermará sus posibilidades de salir de la pobreza, con lo que tampoco podrán contribuir en todo su potencial al desarrollo de su comunidad y su país. Aún más grave, tendrán una probabilidad mayor de morir antes de cumplir los cinco años, ya que el 45% de la mortalidad infantil está relacionada con las distintas formas de desnutrición.
 
Amir, Alphonse, Amina, Antonio y el resto de los 162 millones de niños con desnutrición crónica merecen toda nuestra determinación y esfuerzo para cambiar esta situación. Para lograrlo, UNICEF, los gobiernos, las familias, las comunidades y muchas organizaciones y entidades se implican para lograr para todas las familias: 
  • El acceso seguro y asequible a una alimentación variada, suficiente y apropiada para cada edad
  • La promoción de hábitos nutricionales protectores como la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses
  • Asistencia médica universal, que incluya controles prenatales durante el embarazo, asistencia al parto, control del niño sano, inmunización…
  • Provisión de servicios adecuados de agua y saneamiento, y hábitos de higiene que prevengan episodios de diarreas que ponen en riesgo el estado nutricional de los niños
  • Educación de las madres y las niñas, ya que se ha comprobado que los hijos de madres con mayor nivel educativo presentan menores tasas de desnutrición. 
  • Redes comunitarias de agentes de salud que detecten casos de riesgo, orienten a las familias y fomenten habilidades para el mejor cuidado de sus hijos.

OBJETIVO: REDUCIR LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA

Todos estos aspectos conforman un plan que funciona para reducir la desnutrición crónica. Un plan que funciona, de hecho, para luchar contra la pobreza. Por eso en UNICEF defendemos que, en la Agenda Post-2015, que marcará las prioridades en la lucha contra la pobreza y por el desarrollo, uno de los objetivos concretos y medibles sea la reducción de la desnutrición crónica de menores de cinco años en el mundo. Porque la desnutrición crónica perpetúa la pobreza, impidiendo a millones de niños acceder a una vida digna y erradicarla implica dar un paso de gigante hacia ese mundo que queremos.
 
Sabemos cómo hacerlo y lo estamos haciendo: desde 1990 hasta 2012 la cifra de niños con retraso en el crecimiento, aunque siempre escandalosa, ha bajado de 257 a 162 millones de niños. Países como Etiopia, Haití, Nepal, Perú o Ruanda lideran el avance e iniciativas como SUN (Scale Up Nutrition) o el Reto Hambre Cero aúnan esfuerzos de gobiernos, organizaciones y personas hacia un mundo donde la cena de todos los niños esté garantizada y todas las madres y padres puedan “preocuparse” de elegir entre varias opciones.
 
Por cierto, ya he decidido. Esta noche puré de calabacín y filetes de pollo.
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Mauritania, el encuentro con la realidad

Fecha: 
Jue, 10/06/2010 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 14:56h |
UNICEF España

Por Toté Moreno, Presidente del Comité de Castilla-La Mancha y Patrono de UNICEF España.

El avión salió puntual de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Puntual hasta que se detuvo en un cruce de las pistas. Tras media hora de espera, el comandante de la aeronave comunicó que la culpa era de… los controladores aéreos. Ése iba a ser el último contacto con la realidad española, al menos durante los próximos nueve días.

Mauritania, un país de arena y sol, de pobreza y miseria, de nómadas y tribus, nos esperaba.

El pequeño grupo lo formamos Lorena Cobas, Técnico de Cooperación en la Sede Central;  Inma Sánchez, Técnico de Cooperación y Comunicación en el Comitéde Castilla-La Mancha; y yo, que hemos tenido la oportunidad de poder ver de primera mano la realidad de este país, aprovechando un hueco en la apretada agenda y lejos de las intensas reuniones técnicas.

Tras ocho horas de escala en Casablanca, salimos hacia Nouakchott, capital mauritana, el sábado por la noche. En el pequeño aeropuerto nos espera Christian Skoog, representante de UNICEF en Mauritania, con el que tuve la suerte de compartir una semana en Haití hace ya tres años. Junto a él, Inés Lezama, infatigable trabajadora y fantástica anfitriona, que ha trabajado en UNICEF España durante varios años. La estancia está siendo mucho más amable y fácil gracias a su predisposición y amabilidad… Nos sentimos como sus invitados personales en este caluroso rincón de África.

El trabajo está siendo intenso. La primera parte del viaje la hemos dedicado a conocer la Oficina de UNICEF en Mauritania y a que el personal de aquí conozca el funcionamiento de UNICEF España. Para los que hemos oído mil veces las palabras: “pbas”,  “factura única”, “formulación”, “justificación”, pero nunca hemos sido capaces de entenderlo en profundidad, esto es como un cursillo acelerado e intensivo de todo el proceso de programación, financiación, ejecución y justificación de proyectos de cooperación.

En estos tres días también hemos tenido la oportunidad de visitar al responsable de la Agencia Española de Cooperación, uno de los financiadores más fuertes en estos momentos en Mauritania. Hemos mantenido una reunión con el equipo de Intermon Oxfam, que enterados de nuestra vista quisieron conocernos; y de recorrer las instalaciones del Centro de Salud de Sebkha, donde hemos empezado a tomar contacto con la realidad mauritana en lo que se refiere a atención y necesidades sanitarias.

Sin duda emociona la capacidad de trabajo de los profesionales sanitarios, exprimiendo al máximo los escasos recursos de los que disponen para atender a la población. Sala de consultas, vacunación, planificación familiar, ecografías, odontología, área de malnutrición, de tuberculosis… con lo mínimo y con mucho ahínco parece que las cosas salen adelante.

No obstante, en esta visita, cargada de colorido por las vestimentas del gran número de mujeres y niños que esperan pacientemente para ser atendidos, las imágenes del centro han sido muy duras, al ser conscientes de la escasez de medios, sobre todo la visión de la sala de partos: un espacio donde las paredes y los techos ya casi no aguantan en pie, donde se antoja excesiva la suciedad y donde las camillas en las que las mujeres se tumban para dar a luz parece que se fueran a venir abajo por el óxido que las corroe…

Los próximos días serán de viaje por el sur, muy cerca del río Senegal. Nos esperan proyectos de repatriados, de saneamiento, de protección y de lucha contra la ablación genital femenina, un grave y dramático problema en el país, y del que sólo al oír algunos testimonios, se te parte el corazón.

Todo contrastes, mientras escribo estas líneas vuelvo a pensar en las inmensas playas mauritanas (que ya hemos visitado porque hay que aprovechar el tiempo), en paseos interminables con la calma del Atlántico bajo nuestros pies, esa calma que desprende este país, situado a un puñado de kilómetros de nuestras paradisíacas Islas Canarias.

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Orfeo Suárez firma ejemplares de Hablamos de Fútbol en la Feria del Libro

Fecha: 
Vie, 04/06/2010 (Todo el día)
13/04/2011 | Actualizada a las 15:05h |
Ildefonso González

El periodista Orfeo Suárez, autor del libro Hablamos de Fútbol, estará firmando ejemplares este domingo 6 de junio, de 12:00 a 14:00 horas, en la caseta número 23 (Sgel) de la Feria del Libro de Madrid.

 Hablamos de Fútbol es un libro con 50 entrevistas a las grandes figuras del fútbol español e internacional de la mano de Orfeo Suárez, Redactor Jefe del diario El Mundo. Tanto los derechos de autor como todos los beneficios comerciales de esta obra, que ha sido editada por UNICEF y la Fundación You First, y que cuenta con el patrocinio de BBVA, se destinarán al programa Escuelas para África en Sudáfrica. Escuelas para África es una alianza entre UNICEF y la Fundación Nelson Mandela que busca la escolarización de ocho millones de niños en once países del continente africano para 2013. Hasta la fecha, Escuelas para África ha conseguido que casi cinco millones de niños de Angola, Malawi, Mozambique, Ruanda, Zimbabwe y Sudáfrica ya puedan ir a la escuela. En ella, además de recibir una educación de calidad, los menores se encuentran en un entorno protegido y con  los servicios esenciales cubiertos: agua, salud, nutrición, y material educativo y deportivo necesario.

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El deporte, derecho esencial de los niños

Fecha: 
Mié, 02/06/2010 (Todo el día)
13/04/2011 | Actualizada a las 15:09h |
Marta Arias

Por Marta Arias, Directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de UNICEF España

 

Los días 1 y 2 de junio, UNICEF ha estado presente en el Simposio Europeo del Deporte, en el que he tenido la oportunidad de participar como ponente. El principal objetivo de este evento ha sido debatir "el rol de los organismos deportivos y los deportistas de élite (...) como referentes en la transmisión de los valores éticos". En este contexto, nuestra presencia se ha centrado en dos actividades principales: un taller para alumnos de la ESO  sobre Deporte para Desarrollo y una sesión de debate centrada en la inclusión y protección social de los deportistas menores de edad.

El taller para alumnos de 1º de la ESO ha contado con la colaboración muy especial de dos deportistas de máximo nivel: Amaya Valdemoro (campeona de europa de clubes de baloncesto) y David Barrufet (campeón mundial de balonmano). En él, los alumnos han reflexionado sobre la importancia del deporte en un país como Angola, a través de la experiencia de la visita al país de Pau Gasol como embajador de UNICEF.   En la sesión de debate, donde se ha hablado sobre la inclusión y protección social de los deportistas menores de edad, hemos tenido la oportunidad de compartir mesa con Andoni Zubizarreta (ex futbolista, campeón de Europa de clubes) y Marisol Casado (Presidenta de la Unión Internacional de Triatlón y miembro del COI).

El debate ha girado en torno a diversos temas, como los valores que a día de hoy transmite la sociedad en relación con el deporte, la presión sobre los niños y niñas deportistas, la conexión entre deporte y escuela o el uso del deporte como factor clave para el desarrollo en los países más desfavorecidos.   Como UNICEF, hemos insistido en un punto de partida que nos parece fundamental: el deporte forma parte de los derechos esenciales de todo niño, pero no entendido como actividad profesional de alto rendimiento, sino como parte del derecho de niños y niñas al "descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad". En ese contexto, no hay que olvidar que:

  1. Antes que deportistas, cualquier menor de 18 años es considerado un niño por la Convención sobre los Derechos del Niño, y como tal debe ver protegidos sus derechos.
  2. El deporte es una herramienta muy potente para promocionar valores claves a los más jóvenes, pero mal orientado puede hacer precisamente lo contrario, fomentando antivalores, con los que a menudo nos encontramos en nuestro entorno.

Precisamente por eso, es clave el papel simultáneo de una gran cantidad de actores: padres, entrenadores, educadores, medios de comunicación, clubes y federaciones, administraciones, y público en general. De todos ellos (en definitiva, de todos nosotros) dependerá que seamos capaces de aprovechar el inmenso potencial del deporte para formar auténticos ciudadanos responsables.

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Acompañar para ejecutar y así avanzar

Fecha: 
Jue, 25/03/2010 (Todo el día)
13/04/2011 | Actualizada a las 15:59h |
Inés Lezama

Ines Lezama es coordinadora del Proyecto de Lucha contra la Malnutrición Infantil en UNICEF Mauritania En ocasiones me cuesta escribir, no por pereza, si no porque es una rutina que desgraciadamente he perdido. El volumen de trabajo y el tener que establecer prioridades, hace, en ocasiones, tener que dedicar más tiempo a acciones de gestión, de seguimiento, de refuerzo, etc. Y es que es importante apoyar, reforzar al gobierno para ejecutar acciones de alto impacto, que cubran las necesidades de muchos niños y que protejan y garanticen sus derechos básicos.

Esto no es siempre tarea fácil y menos en contextos como este en el que los frutos de siembra tardan en madurar, pero es la misión de UNICEF y en la sección de supervivencia y desarrollo infantil es una de nuestras pautas. Aun así el trabajo en el terreno sigue siendo una de las cosas que más me motiva. Hace dos días me encontraba en Boghé, ciudad fronteriza de la región de Brakna. Se trata de un lugar mágico, cuyos obsoletos edificios y casetas y chozas, me hacen viajar a la época de la colonización. No es que en sí sea meritorio recordar ese periodo, pero es como si la cuidad tuviera mucho que contar sobre la vida de sus gentes a través del tiempo. Sin embargo, si uno entra en el centro de salud, parece que los años no han pasado, y que las nuevas tecnologías, la logística, los materiales de última generación, no han ocurrido aún, no son parte de la historia. Fam, responsable de la maternidad, me enseñó la sala de partos. Pensé en ese mismo instante en el coraje de las mujeres, ya sean las que ayudan al parto, como las que dan a luz. Se me encogió el corazón. En ese instante pensé en que algo deberíamos hacer: cambiar los camastros, los paritorios. Sí que es importante esta labor, pero aún tiene más repercusión e impacto el formar a las personas y en reforzar y apoyar a reestructurar el sistema sanitario del país. Sí, esa es nuestra labor aquí. Además de ayudar a mujeres como Fam a trabajar en las mejores condiciones posibles, debemos apoyar, a reforzar todo el sistema sanitario. Hoy, he tenido una reunión con una colega de una ONG internacional con la que trabajamos y su conclusión después de 8 meses de terreno es la misma. Es necesario un apoyo directo a los responsables sanitarios en el día a día, pero también es indispensable apoyar los recursos humanos del sistema sanitario. De poco sirve formar a todo el personal de un centro de recuperación nutricional si el enfermero de guardia del fin de semana que pertenece a otro servicio del hospital, hace perfusiones a los niños malnutridos. Esto tiene un efecto contrario, incluso devastador. Bueno, sabemos que aunque las cosas van lentas, esta es la visión. Pero precisamente por eso, porque son cambios estructurales que requieren energía, tiempo, esfuerzo y un compromiso real de todas las partes. Nos encontrábamos en una misión de apoyo con responsables de salud y de nutrición del Ministerio: nuestro objetivo, acompañar al médico jefe y a su personal en “la apertura” de un centro de recuperación nutricional para desnutridos agudos severos. Creo que ha sido una de mis misiones “eficaces”, aunque quizá la de menos “me siento útil, he salvado el mundo”. Y es que en esta ocasión no he podido ver historias de vida que me hayan conmovido y que quizás conmuevan a los que leen este blog; no ha habido superhéroes por que no existen (a la excepción de Lunnicef, claro). Lo que he vivido ha sido un genuino traspaso de competencias, de responsabilidades. Y es que después de casi dos años en Mauritania, he sentido cómo el Gobierno va cogiendo el relevo a nuestra asistencia técnica en nutrición empezando a liderar y pilotar acciones. “Este centro tiene que funcionar, voy a poner mi empeño en ello”. Son palabras de Diakité, un responsable del Ministerio. Claro que esto puede chocar a muchas personas en nuestro contexto, en el que algo así puede parecer evidente, por que las riendas las llevan siempre los jinetes. Un viaje a otra realidad Me gustaría, entonces, que los que estéis leyendo este texto, pudierais transportaros a una realidad sanitaria precaria, a cuidados de calidad no constantes, a un contexto donde todo está por construir, donde hay que asegurar hasta lo más básico, donde reina la antipatía sobre el porqué de las cosas y hay un cierto hastío… Desde el año 2007 se puso en marcha en todo el país un protocolo sobre el tratamiento de la malnutrición aguda. A lo largo de estos años los esfuerzos se han centrado en las formaciones del personal, en poner a su disposición material antropométrico, los alimentos terapéuticos, las herramientas de registro y seguimiento, etc. Pero, sin dejar de reforzar las capacidades de las personas y de fomentar la adjudicación de conocimientos y de responsabilidades, nos hemos dejado de lado el refuerzo de la participación, de la toma de decisiones institucionales y personales. En este sentido, comienza tímidamente nuestra acción de este año, porque hay que despertar conciencias, hay que fomentar el activismo y así ir en búsqueda de la autoeficacia en salud, en nutrición, en cuidados. Los primeros pasos ya se están dando, y se está preparando una estrategia de comunicación para el cambio de comportamiento que, basada en paradigmas para el progreso, habla de desarrollar herramientas y de fijar comportamientos que ayuden a las familias a ser “responsables y reclamantes” de su salud. Sin ánimo de ser pesimista este relato trata de hacer una reflexión sobre lo minúsculos que nos podemos sentir ante ciertas situaciones y lo flexibles que hay que ser en los pensamientos y en las acciones, siempre llegando a los más vulnerables pero sin dejar de pensar en los “remedios” estructurales y no siempre pensando que es mejor curar, sino que la prevención es también prioritaria.

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