cubos

El agua de la vida

Fecha: 
Mié, 10/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:08h |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En el distrito de Léogâne, al suroeste de Haití, el río Maumance se abre paso horadando un valle. A su alrededor la vida fluye. Cientos de desplazados haitianos han encontrado cobijo en sus márgenes, en donde se instalan en improvisadas tiendas de campaña.

 Las mujeres lavan la ropa en la orilla en una idílica imagen que se rompe cuando una de ellas recuerda que, hace unas semanas, los cadáveres desfilaban río abajo. Lo dice riendo, distanciándose de una realidad terrible de la que sólo se puede sobrevivir con sentido del humor. El agua del Maumance, fuente de vida, también puede ser origen de muerte, cuando se bebe en sus márgenes. UNICEF sensibiliza a las comunidades y les da los recursos para que tengan acceso a agua potable. Uno de los proyectos que lleva a cabo junto a sus aliados es la distribución de cubos con pastillas para potabilizar el agua. Para llevar el agua de la vida a las comunidades rurales, perdidas en las colinas, UNICEF utiliza el mejor medio de transporte de la zona, el más adaptado, el menos costoso: las mulas. Una caravana de estos animales recorre los agrestes caminos de las comunidades rurales de Léogâne. El objetivo es entregar 820 cubos para su posterior distribución en las comunidades de Petit y Grand-Goâve. Se pretende cubrir así la zona rural de la provincia del sudoeste del país al 90% en las montañas y al 85% en la planicie.

 Pero no sólo se distribuyen los cubos, según Daniele Lantagne. “Es necesario enseñar cómo usarlos. Primero se lavan y se llenan de agua. Posteriormente se añade la pastilla. Se deja reposar y es imprescindible taparlos”. La experiencia en anteriores emergencias demuestra que la fórmula sólo funciona con formación por parte de agentes de salud y el seguimiento posterior casa por casa. Es necesario comprobar que se siguen las indicaciones. En cualquier caso están redactadas en creole, la lengua local de los haitianos. En el estadio de Léogâne, donde se hacinan más de 10.000 personas, Paul Magdaline, de 30 años, recibe la primera formación para el uso de aquatab. “Estoy contenta, afirma, esto nos ayudará a protegernos. Nadie se pondrá enfermo y ya no habrá más fiebre en casa”.

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Fecha: 
Mar, 09/03/2010 (Todo el día)
14/04/2011 | Actualizada a las 08:11h |
UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC En la región de Gean-Gean, en el distrito de Léogâne, UNICEF lleva a cabo junto a  sus aliados una distribución de cubos para tener acceso a agua potable en los hogares. Es una zona de gran riqueza agrícola, con innumerables cocoteros y bananeros.

 También se cultivan diferentes productos como la patata. En Leogâne hay una zona plana, alrededor de la ciudad del mismo nombre, por donde pasa el río Maumance.  Y a ambos lados del valle,  está la zona más escarpada, en donde se encuentran dispersos y poco accesibles un gran número de pueblos.

Durante la última distribución de cubos, quise hacerle una fotografía a una niña haitiana. Vestida con una camiseta de tirantes blancos y un pantalón de negro descolorido, tenía el pelo despeinado. Llevaba en la mano un trozo de plástico a modo de bolsa que contenía trocitos de mango ya pelado. Son esas bolsitas típicas del Oeste de África, ralladas en rojo y blanco, como la camisa de un reo. Transmitía esa inocencia propia de la infancia, y una belleza tranquila que me atrajo. Cuando estaba a punto de hacerle la fotografía un adulto que estaba a su lado me espetó: “¡No fotos!”. Id a vuestro país a hacer fotos.” Me sentí avergonzada. Yo estaba en actitud tranquila, desperezándome y peinando mi cabello con los dedos. No sé si era su objetivo, pero de repente me sentí invadida en mi intimidad. De repente me sentí como un haitiano frente a un ojo ajeno.

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