Viajes a terreno

Sara Escudero: "la ayuda llega, la ayuda funciona y ahora no podemos parar"

Fecha: 
Mié, 04/11/2015 (Todo el día)
Actualizado el 07/11/2015 a las 14:15 |
Sara Escudero, cómica, presentadora y actriz

Haber podido acompañar a UNICEF a Mauritania para ver cómo trabajan y cuál es la realidad de este país, ha sido uno de los mayores regalos de mi vida.

Me he venido (que no “me vine”, porque es una experiencia que el alma guarda como presente) cargada de fuerza, porque la ayuda llega, la ayuda funciona y ahora no podemos parar. No se puede. Es más, no se debe. No podemos taparnos los ojos y no mirar alrededor.

Hay que ser conscientes de que a nuestro lado hay gente que no tiene ni agua, que no puede afrontar enfermedades que para nosotros son “chichiná”, que miles de niños mueren porque no pueden comer y que, sumando pequeñas ayudas individuales, podemos ayudar a que este panorama cambie.

Cuando uno mira desde fuera a organizaciones como UNICEF siempre, aunque sea un pensamiento en voz baja y muy escondido, pero siempre surge ese: “¿De verdad llega el dinero?”. ¡Pues llega! Llega en forma de tratamiento terapéutico en diferentes formas, según la edad del niño y su grado de desnutrición. Llega en forma de cooperantes trabajadores que tienen una rigurosa manera de controlarabarcarregistrar preocuparse de cada niño, esté donde esté. Y si hay que hacer cuatro horas de coche para llegar a ellos, se hacen. Llega en forma de construcción de letrinas, de palanganas jabón para que lavarse las manos sea un hábito posible y no un lujo. Llega en forma de pozos de agua, de pastillas potabilizadoras de la misma. Llega en forma de reformas, mejora y saneamiento hospitalario. Llega.

SARA ESCUDERO: "EN MAURITANÍA SENTÍ DOLOR, ESPERANZA, LLANTO... PERO TAMBIÉN ALEGRÍA"

En el viaje a Mauritania tenía las emociones como una montaña rusa: mucho dolor, mucha esperanza, mucho llanto… Pero también mucha alegría cuando ves que con el trabajazo de UNICEF todo va a mejor y ves, escuchas y miras a los ojos de familias que han quedado fuera de peligro.

Son lecciones de vida las que nos dan a los “civilizados del primer mundo”. Lecciones de amor y de unión. Esas gentes se preocupan del otro como si fuera de ellos. Si hay, hay para todos; si no hay, no hay para ninguno.

La ayuda de UNICEF la reciben y la valoran casi por encima del uso o beneficio que les aporta. Ellos ven y van más allá de ese cuarto de baño básico o de esa pastilla de jabón que les decimos que les va a hacer que enfermen menos. Ellos se quedan con la gana y la entrega de los que formamos parte de UNICEF (porque hasta el que manda un solo SMS solidario ya es parte).

¡Quedémonos nosotros con eso mismo y hagamos posible que las cifras de logros sigan mejorando! ¡Grano a grano se hace el molino, que decía mi abuelo!

Mis más infinitas gracias a UNICEF por existir, hacer lo que hace y por dejarme formar parte de ello. Todo por los niños, donde sea, como sea y cuando sea. Porque no, ¡ahora no podemos parar!

Post escrito por Sara Escudero, cómica, presentadora y actriz

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Día del Niño Africano: una inyección de esperanza

Fecha: 
Mar, 16/06/2015 (Todo el día)
Actualizado el 17/06/2015 a las 10:22 |
Lara Aparicio Lorente

Conocí a este bebé hace un par de semanas en Bagadadji, una comunidad rural al sur de Senegal. Tenía solo un día de vida, así que todavía no le habían puesto un nombre. La tradición establece que el nombre de los niños se elija siete días después de su nacimiento.

El recién nacido se desperazaba moviendo sus diminutas manos. También abría y cerraba su boca, como saboreando el aire del mundo exterior. Y los ojos, esos ojos negros que pudimos ver un par de veces que decidió abrirlos. 

Esta mañana, cuando me he sentado frente al ordenador, me he acordado de este y todos los niños a los que conocí en Senegal. Hoy se celebra el Día Internacional del Niño Africano, un día señalado en el calendario para recordar la difícil situación a la que se enfrentan los niños en África.

DÍA DEL NIÑO AFRICANO: ENFERMEDADES, CONFLICTOS Y HAMBRE

Durante los últimos doces meses, el continente africano ha estado en nuestras mentes por una terrible enfermedad que se ha llevado más de 11.000 vidas humanas: el ébolaÁfrica occidental se recupera poco a poco de este grave brote, pero todavía queda trabajo por hacer.

No podemos descansar hasta que Sierra Leona, el único país donde se siguen dando casos del virus, sea declarado libre de ébola. Además, existen más de 16.000 niños que han quedado huérfanos en los países afectados, a los que hay que ofrecer una protección integral, ya que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad.

Los conflictos armados y el hambre son otras de las cargas que soportan los niños en África. Se calcula que 3 de cada 10 niños africanos viven en zonas frágiles y afectadas por conflictos. En Sudán del Sur, las consecuencias de la guerra se agravan con la hambruna, que amenaza a más de 250.000 niños del país más joven de mundo.

DÍA DEL NIÑO AFRICANO: SENEGAL, EJEMPLO DE QUE TODO ES POSIBLE

La situación de los niños africanos sigue siendo muy complicada. Sin embargo, lo que he podido ver en Senegal confirma que todo es posible. El trabajo y el esfuerzo constantes son causa importante de que este país haya reducido la tasa de mortalidad infantil a la mitad en los últimos diez años

Los compañeros de la oficina de UNICEF en Senegal luchan cada día por proteger los derechos de los niños senegaleses desde un punto de vista integral y sostenible en el tiempo. Médicosautoridadesprofesores... Todos reciben formación y apoyo para poner a los niños en el centro de la vida social, política y económica.

Día del Niño Africano: una inyección de esperanza

Por lo que vi y conocí, ahora sé que aquel pequeño bebé de Bagadadji fue registrado al nacer, el primer paso para evitar que, cuando crezca, se convierta en una persona invisible y sin derechos.

También estoy segura de que podrá recibir las vacunas que le protegerán de peligrosas enfermedades y de que se hará todo lo posible para que vaya al colegio, donde podrá desarrollar plenamente sus capacidades

Todavía queda un largo camino por recorrer en Senegal. Más largo todavía es el camino en el resto de África. Sin embargo, conocer este país ha sido toda una inyección de esperanza.

Con tu ayuda, con la de todos, podemos seguir transformando la vida de los niños de este apasionante continente.

Post escrito por Lara Aparicio, storyteller en UNICEF Comité Español

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Conócenos: Kristoffer Gandrupp-Marino

Actualizado el 30/07/2014 a las 16:56 |
Kristoffer Gandrupp-Marino trabaja en el almacén de suministros de UNICEF en Copenhague.
 
Desde allí se hacen llegar los suministros a cualquier emergencia en cualquier lugar del mundo en un tiempo máximo de 72 horas.
 
El almacén tiene una superficie similar a la de tres campos de fútbol, una capacidad de 36.000 pallets y el poder de la tecnología se percibe en cada rincón del edificio.
 
De hecho, Kristoffer se encarga de la innovación de la división de suministros.
 
Él es uno de los responsables de dar una mejor ayuda donde más se necesita.
 

El trabajo de UNICEF en emergencias

Las emergencias, que cada vez son más numerosas y complejas, producen consecuencias devastadoras para los niños, como el reclutamiento por parte de fuerzas armadas, la violencia sexual y la pérdida de servicios básicos como atención sanitaria y educación. Es fundamental la puesta en marcha de una acción humanitaria oportuna, eficaz y bien coordinada.

Nuestra misión es garantizar los derechos de los niños y la aplicación de la normativa internacional en cualquier situación de emergencia o crisis humanitaria.

Conoce más sobre nuestro trabajo en emergencias.

 

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Conócenos: Felicité Tchibindat, Camerún

Fecha: 
Lun, 30/06/2014 (Todo el día)
Actualizado el 30/06/2014 a las 18:33 |
UNICEF

Felicité Tchibindat es representante de UNICEF en Camerún.

"Luchar por los derechos de los niños, y en especial de los de África, cuya voz no siempre es escuchada, es lo que me da fuerzas para levantarme cada día". 

"El mandato de UNICEF para mí es el más importante ya que no podemos permanecer indiferentes a la situación de los niños".

"Trabajar para UNICEF me parece una forma de lograr que los niños tengan un futuro".

 

Un País en proceso de desarrollo

  • Camerún, un país de ingresos medio bajos, ha puesto en marcha un ambicioso plan de desarrollo a largo plazo para el crecimiento económico y el empleo. UNICEF lleva años trabajando para asegurar que los derechos de los niños se incluyen de manera sustancial en este plan nacional.
  • Hoy en día Camerún sigue estando en el undécimo puesto a nivel mundial en cuanto a tasa de mortalidad de menores de 5 años.
  • 60.000 niños viven con VIH y 340.000 son huérfanos debido al sida.
  • La esperanza de vida ronda los 52 años.

 

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Burundi: sueños posibles

Fecha: 
Mié, 02/04/2014 (Todo el día)
Actualizado el 02/04/2014 a las 13:07 |
Raquel Fernández, directora de comunicación de UNICEF Comité Español

Por Raquel Fernández, directora de comunicación de UNICEF Comité Español.

 
Hablar de sostenibilidad, de desarrollo sostenible, puede sonar a veces a utopía, a sueños imposibles que ni nos atrevemos a intentar convertir en realidad. Pero se hacen realidad.
 
Unos días en Burundi y he visto tantos ejemplos de sostenibilidad alcanzada...
 
Es la forma en la que trabajamos: detectamos las necesidades de los niños, las documentamos, trabajamos un plan con su presupuesto para corregir la situación y nos ponemos a hablar con el gobierno para ver los problemas, sus soluciones y cómo UNICEF puede ayudar a aplicarlas costeando infraestructuras, equipamiento, suministros y formación de personal especializado, y ofreciendo un seguimiento constante para mejorar y que nada se pare.
 
El objetivo final es que los propios sistemas del país se adueñen de las soluciones para siempre. Es la única forma de que esas soluciones se apliquen a todos los niños de un país.
 
El sistema de justicia no diferencia a niños y adultos. La primera consecuencia es que los niños sentenciados van a la misma cárcel que los mayores de edad, donde viven con carencias básicas y sin educación o un apoyo de reinserción.
 
UNICEF ha trabajado con el gobierno para cambiar esto y lo está consiguiendo.
 

BURUNDI: DOS EJEMPLOS DE PROYECTOS SOSTENIBLES

Cuerpos de seguridad, jueces y otros agentes del sistema penal reciben formación en derechos de infancia. Se está formando a formadores para que el país tenga para siempre su propia capacidad de mantener el enfoque de derechos de infancia con los niños en conflicto con la ley.
 
En Rumonge está en construcción el primer centro de reeducación de menores, que acogerá a los niños que están en la cárcel y les ofrecerá (aparte de todo lo necesario para cubrir sus necesidades básicas) educación, talleres de formación, apoyo psicosocial y un programa de reinserción en el que se implicará a sus familias y comunidades. El personal de estos centros recibirá una formación especializada y serán funcionarios del sistema penal burundés. Ya es un proyecto sostenible.
 
El equipo de Protección de la Infancia en Burundi trabaja con comunidades creando consejos en los que los propios miembros de la comunidad (colina, como las llaman aquí) crean un sistema de ahorro y microcrédito  para invertir en proyectos individuales y colectivos.
 
UNICEF les presta apoyo en formación y seguimiento constantes. En un año suelen ser autónomos porque gracias al aprendizaje y la experiencia aplican un modelo de ahorro que produce beneficios económicos y sociales: cubre las necesidades de niños vulnerables, atiende emergencias de miembros de la comunidad y mejora servicios como tener luz en casa y un sistema autónomo de recarga energética –en un país en el que menos de un 3% de la población tiene acceso al sistema de energía eléctrica. Este modelo de ahorro y beneficio social y económico es suyo, cada comunidad lo auto-gestiona y lo hace crecer. Ya es un proyecto sostenible.
 
Solo dos ejemplos de sueños posibles. La sostenibilidad existe.
 
En los países dependientes de la ayuda internacional deja de ser un sueño imposible gracias a los socios y donantes de organizaciones como UNICEF, a gobiernos de países con recursos que ejercen su responsabilidad con los derechos humanos y el desarrollo, y a cada una de las personas y entidades que, en la manera que cada uno quiere y puede, apoya este trabajo.
 
Gracias a vosotros, la vida abre ventanas de futuro para niños que viven en cárceles de adultos y familias que no tienen dinero para una emergencia de sus hijos o para tener una luz que apague las contaminantes lamparitas de queroseno que producen infecciones respiratorias en los más pequeños.
Relaciones

Siria: cruzando la frontera a Irak

Fecha: 
Jue, 06/06/2013 (Todo el día)
Actualizado el 18/09/2013 a las 13:48 |

Post de Wendy Bruere, Especialista en Comunicación de UNICEF.

Recientemente conocí a una madre de 19 años, a su llegada a la frontera en el norte de Irak, después de huir de Siria. Nawroz llegó a pie, bajo la lluvia, con su hija de cuatro meses en brazos. Me habló de un atentado en Damasco y del miedo que había pasado.

 
Para llegar a la frontera desde Domiz, a 60 kilómetros de distancia, viajé con dos coches blindados y un escolta policial. Nawroz abandonó Damasco en coche, pero el tramo final de su viaje fue una caminata de cinco kilómetros a través del desierto, de una montañosa tierra de nadie entre Siria e Irak. Había estado lloviendo durante cuatro días, me contaron.
 
Nawroz temblaba mientras hablaba con ella, su cabello oscuro goteaba y su delgada capa roja estaba empapada. Su marido, en la cola del mostrador de registro, tenía también su camiseta empapada. Pero su hija, Ava, se encontraba cálida y seca. Ella balbuceó, agarrando mis dedos con fuerza, mientras yo jugaba con ella. Milagrosamente, Nawroz había mantenido seca a Ava, envolviendo al bebé en capas y capas de ropa. Un compañero de trabajo me comentó en voz baja lo bien que Nawroz había cuidado de su bebé. "Y ella es sólo una niña".
 
Tenía un jersey conmigo. Se lo ofrecí a Nawroz, pero ella se negó, tomó mi mano y me sonrió. Su mano estaba helada y seguía temblando. Miré a mi compañero (un árabe parlante) en busca de ayuda. No quería avergonzar a Nawroz insistiendo -tampoco quería asumir que alguien tendría necesariamente que desear mi desaliñado jersey de segunda mano- pero odiaba tener que verla pasar tanto frío, pudiendo hacer algo al respecto.
 

UNA SITUACIÓN QUE NO DEJA DE REPETIRSE

Trabajando en respuestas de emergencia, especialmente en comunicación, veo una gran cantidad de dolor y sólo puedo ayudar de una manera indirecta ("Está bien, voy a escribir la historia, para dar a conocer lo necesaria que es la financiación que debe llegar, y así UNICEF pueda suministrar mejor X, Y o Z "), por lo que es fácil emocionarse cuando creo que hay algo inmediato que pueda hacer, por pequeño que sea. 
Ver video
 
Otras personas que conocí en la frontera hacían trayectos similares. Una niña de 10 años, también empapada, me dijo que había estado caminando durante dos horas y sufría cansancio y frío. Lina, de 22 años, llevaba a su bebé de 11 meses, y me contó que ella y su marido sólo tuvieron tiempo para coger unas bolsas de ropa de Siria. Selwa, embarazada de ocho meses, me narró, mientras esperaba bajo la lluvia para registrarse en el campamento de Domiz, que su viaje había sido "difícil".
 
Desde que me marché al puesto fronterizo, UNICEF ha terminado de construir allí un área cubierta, junto con las letrinas y las fuentes, para que los recién llegados tengan un techo y acceso a servicios básicos mientras esperan -a menudo durante muchas horas- para registrarse en Irak.
 
Con la enorme cantidad de ciudadanos sirios que llega a Irak y un incremento aún mayor del número de refugiados -en tan sólo los últimos seis meses, el número de refugiados en Irak se ha triplicado, pasando de 50.000 el pasado noviembre a más de 150.000, estos servicios básicos deben contribuir a que los recién llegados tengan un recibimiento algo más digno en Irak.
 
Entre ellos, podrían encontrarse los padres de Nawroz, quienes, según me contó, planeaban seguir sus pasos hasta Irak.
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Bolivia: consolidando avances en salud infantil y materna

Fecha: 
Jue, 21/03/2013 (Todo el día)
Actualizado el 19/09/2013 a las 11:32 |

Post de Ildefonso González, Responsable de Publicaciones y Fotografía de UNICEF España

Si Rosa Parks no se hubiera negado a ceder su asiento en el autobús a un joven blanco allá por 1955, es muy probable que el fin de la segregación racial en Estados Unidos se hubiese dilatado en el tiempo. "Mientras más obedecíamos, peor nos trataban”, aseguró después. Gente como Rosa Parks tenía claro que las cosas podían cambiar.

En Bolivia, las comunidades son cada vez más conscientes de sus derechos, de que pueden y deben reclamar, de que un mundo mejor es posible gracias a su implicación y participación en la toma y ejecución de decisiones.

El  trabajo de la cooperación internacional, de la mano de organizaciones como UNICEF, y el proceso de reconocimiento histórico de los derechos indígenas impulsado por el Gobierno de Evo Morales, está empoderando no solo a la sociedad civil de Bolivia, sino también a las instituciones y los colectivos profesionales.
 
Lo pudimos comprobar en un reciente viaje a Loma Alta, una comunidad remota de la Amazonía boliviana cuya población ha votado para que las cuentas públicas prioricen la salud por encima de cualquier otro gasto del municipio. Una de sus victorias ha sido no tener ningún caso de mortalidad materna en cuatro años, a pesar de que la desnutrición y enfermedades como la malaria, el dengue, la leishmaniosis o la diarrea presentan unos índices más altos en esta región que en el resto del país.
 
En Loma Alta hay dos asociaciones de mujeres muy activas. Han creado un Club de Madres con 40 afiliadas y el día que llegamos nos cuentan la capacitación en derechos que han recibido de UNICEF y nos entregan una lista de peticiones que incluye desde medicamentos como el glucantime (para el tratamiento de la leishmaniosis) hasta material muy diverso como una camioneta, una ambulancia, una bomba de agua, equipamiento para el centro de salud y formación para su personal.
 

“LA SALUD ES LO PRIMORDIAL”

A todas estas mujeres les preocupa la salud de sus hijos y reclaman una buena atención sanitaria para ellos, aunque reconocen que la situación ha mejorado en los últimos años. Julia Lurici, de 48 años y madre de 8 hijos, nos explica que el otro día acudió al centro con su hija enferma y se lo encontró vacío; además, la farmacia estaba cerrada. “Me he quejado al doctor y me ha dicho que la cosa va a mejorar. La salud es lo primordial y no pueden hacer abandono”. “Queremos que vayan a la Universidad”, se aventura a decir Edna mientras sonríe y mira a su pequeño Virgilio, de 5 meses.
 
El conformismo y los complejos desaparecen para dar paso a legítimas reivindicaciones que superan el mero anhelo de que sus pequeños sobrevivan. “Queremos que vayan a la universidad”, se aventura a decir Edna mientras sonríe y mira a su pequeño Virgilio, de 5 meses.
 
A cientos de kilómetros de Loma Alta, en el altiplano, el doctor José Coca, Director del centro de salud de Ucumasi, nos explica con sus palabras el cambio de mentalidad que se está operando entre el personal sanitario y la comunidad, y del que responsabiliza a la cooperación internacional.
 
“Nos han dado una infraestructura y un equipamiento excelente, y nos han ayudado con cursos de actualización. Ucumasi está aprendiendo a valorar la vida, a que nuestras señoras cuiden a su bebé desde el vientre, y que no sea un ‘producto' más para que les ayude, que no sea como algo material que si nace vivo, bien, y si nace muerto, bien también. Queremos que nos sigan ayudando a construir nuestro futuro”.
 

EL PEZ Y LA CAÑA DE PESCAR

En el mundo de la cooperación internacional para el desarrollo, la metáfora del pez y la caña de pescar –no dar el pescado, sino enseñar a pescar—es recurrente.
 
En Bolivia, UNICEF y otras organizaciones aliadas están contribuyendo, mediante el acompañamiento y asesoramiento a las autoridades; la formación y capacitación del personal sanitario, y el empoderamiento de las comunidades, a que el país construya un futuro. Un futuro sin barreras en el acceso a la salud como el que hoy quiere y por el que lucha Julia Lurici para sus hijos y vecinos.
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Guinea Bissau: Abdulai se va a recuperar

Actualizado el 10/12/2012 a las 16:28 |
Post de Elena Filella, Cooperación y Emergencias de UNICEF España

Post de Elena Filella, Cooperación y Emergencias de UNICEF España

Mae Turé tiene 20 años y vive en una pequeña comunidad de la región de Oio, en Guinea Bissau. Esta mujer, tímida y valiente, llegó al Centro Nutricional de Mansoã el pasado 15 de noviembre con el menor de sus tres hijos: Abdulai, de 20 meses, que sufre desnutrición aguda.

Mae y Abdulai, y otras familias como la suya, han recorrido un largo camino hasta llegar a este centro nutricional. Un camino acompañado por los trabajadores de salud que UNICEF ha formado a lo largo de todo el país.

La historia de Abdulai empieza en una de las sesiones mensuales de seguimiento del estado nutricional que se desarrollan en las comunidades. Estas sesiones permiten detectar casos de desnutrición aguda moderada o grave, así como formar a las familias en materia de prácticas adecuadas de nutrición.

Los trabajadores de salud enseñan a los padres y madres cómo deben alimentar a sus hijos en función de su edad: promueven la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y dan pautas adecuadas de alimentación complementaria. Una enorme mesa exhibe los alimentos propios de la zona (arroz, batata, tomate, pescado seco, plátano, maíz, etc…) mientras una de las trabajadoras de salud enseña sus propiedades y cómo deben ser mezclados y cocinados. ¡Una clase de cocina regional con un resultado delicioso!

Balanzas que parecen columpios para dar seguimiento

Tras la lección sobre prácticas adecuadas de nutrición, los trabajadores de salud pesan y miden a los pequeños. Las madres, como Mae, esperan pacientemente su turno mientras algunos niños lloran suspendidos en las balanzas que les pesan, parecen columpio. Al finalizar, los trabajadores de salud entregan a las madres las cartillas de seguimiento nutricional de sus hijos, que detallan la evolución de su peso y estatura, y permiten detectar cualquier indicio de desnutrición.

Los casos más graves, como el de Abdulai, son referidos a los centros nutricionales apoyados por UNICEF, como el de Mansoã. Mae, valiente, lucha y apuesta por la recuperación de su hijo pequeño: para ello tiene que dejar a sus otros dos hijos al cuidado de familiares y desplazarse hasta Mansõa para acompañar a Abdulai durante todo el tratamiento a base de leche terapéutica y alimento terapéutico. Tan sólo una semana después Mae, con la mirada baja por su timidez, confiesa sonriendo que Abdulai ha mejorado mucho, come más y se encuentra mejor y más fuerte. Abdulai se va a recuperar y él y su madre pronto volverán con sus hermanos.

Tuve el placer de conocer a Mae y Abdulai con ocasión de nuestro viaje a Guinea Bissau acompañados por miembros de la Fundación Alimerka: visitamos los proyectos que UNICEF desarrolla en el país en materia de nutrición infantil y que Alimerka apoya a nivel global.

Recibí clases de cocina, vi a los niños reír y llorar en las balanzas y, escuché la historia de Mae y Abdulai. Ellos, y tantas otras personas, son el trabajo de UNICEF: son lo que hacemos, nuestro objetivo y nuestra misión. Y queremos contar contigo para seguir escuchando a madres decirnos que sus hijos se recuperan de la desnutrición. ¿Nos ayudas?

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Los retos de la infancia en Honduras

Fecha: 
Lun, 27/06/2011 (Todo el día)
Actualizado el 12/07/2011 a las 13:12 |
Laia Ruich, Responsable de Comunicación de UNICEF Comité Cataluña

Por Laia Ruich, Responsable de Comunicación de UNICEF Comité Cataluña

La capital de Honduras, Tegucigalpa, nos recibe con un calor y una humedad que se pega a la piel y de la que es difícil desprenderse. 

Tegucigalpa es una  capital caótica . En cada esquina, niños y adultos venden productos, arreglan carros, o regentan pulperías (pequeños colmados). Un urbanismo desordenado lleno de calles y callecitas le llevan a uno a tardar medio año hasta saber moverse por la ciudad sin perderse. Eso me dice Héctor Espinal, Especialista de Comunicación de UNICEF Honduras, que nos acompaña en la visita.

En la Casa de las Naciones Unidas, donde UNICEF tiene su oficina junto a nueve agencias más como el PNUD, la FAO, la OIM o ONUSIDA,  nos recibe con mucho afecto el Representante Interino de la Oficina, Tad Palac, y la Representante Adjunta, Mariko Kagoshima. Nos cuentan brevemente en qué situación se encuentra la infancia en este pequeño país centroamericano.

Varios factores políticos, económicos y sociales hacen de Honduras un país débil. Un país donde la criminalidad es muy alta, y donde los derechos de los niños son vulnerados continuamente. Un país, a la vez, que tiene muchas ganas de demostrar su valía, y UNICEF trabaja buscando fórmulas para dar una oportunidad a sus niños.

Los representantes de la oficina nos presentan el nuevo programa de país para los próximos 5 años, firmado por UNICEF y el Gobierno de la República de Honduras. Se concentra en dos áreas: la educación y la protección de la niñez; y el seguimiento y la evaluación de los derechos de la infancia.

“Entre el 60 y 70 por ciento de la población hondureña es pobre, la mayoría de la población es vulnerable. Y a esto se le debe añadir la debilidad institucional”, nos cuenta Mariko Kagoshima. “La mortalidad infantil, la mortalidad materna, la desnutrición crónica en menores de cinco años, la mala calidad de la educación, el abandono escolar en la adolescencia, y sobre todo los altos niveles de delincuencia del país… ésta es la situación de partida con la que trabajamos”, añade la Representante Adjunta.

UNICEF lucha para cambiar la vida de estos niños aliándose con los socios locales: el gobierno y las municipalidades. UNICEF y sus aliados dan apoyo a proyectos como Fútbol para la vida, donde el deporte se utiliza como un medio para la prevención de violencia comunitaria, el VIH/SIDA y embarazos no deseados. Y precisamente éste es el proyecto que visitaremos durante las próximas horas de nuestra visita en Honduras. 

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Senegal: cómo la fuerza de las madres está cambiando el país

Fecha: 
Vie, 23/09/2016 (Todo el día)
Actualizado el 24/09/2016 a las 21:39 |
Aida Sánchez Ramos, Community Manager de UNICEF Comité Español

Al llegar nos saludamos con una ronda de apretones de manos, separadas en dos filas.

Ellas, las mujeres del Comité de Madres de la pequeña comunidad de Pnokhane, en Senegal, a un lado, y nosotras, las voluntarias y trabajadoras de UNICEF Comité Español de visita, al otro. Como en un partido de fútbol. Como si fuéramos de dos equipos diferentes.

El primer apretón vino acompañado de la primera sonrisa franca de una madre que nos señalaba, con orgullo, a su hijo que también sonreía.

Los siguientes dos saludos fueron más tímidos, a juego con las miradas de dos mamás que, seguramente, no superaban por mucho los 20 años. Unas llevaban a sus bebés en el regazo o en la espalda, otras nos enseñaban pequeños botes de granos de maíz, de cacahuetes, de mijo... Estaban todas juntas, en una complicidad que nos movía a la sonrisa.

Hasta que nos empezaron a hablar de su trabajo, de su lucha, de los problemas que enfrentan, de lo que les ha costado encontrar su espacio y de cómo están cambiando sus comunidades para que sus hijos tengan una vida mejor. Y nuestras sonrisas quedaron congeladas.

En sus historias se sumaban desastres, dolores, pérdidas, de las que aparecen en los medios y de las que no; en las que la desinformación, la pobreza y la falta de oportunidades matan. Pero también se hilvanaban gestos, audacias, ingenio y mucha mucha fuerza de voluntad. Ante sus testimonios, nos brotaban decenas de preguntas que el traductor de wolof nos ayudaba a compartir.

180 Comités de madres han reducido drásticamente la mortalidad infantil

Así conocimos que los llamados Comités de Madres empezaron a surgir en la región de Kaolak, en Senegal, hace 4 años, cuando las mujeres de la zona dijeron basta a tanto horror y decidieron plantar a cara a la desnutrición infantil y a otras enfermedades que amenazaban a sus hijos. Hoy, son más de 180 comités en todo el país, que se coordinan con centros de salud apoyados por UNICEF, y que ya han conseguido reducir drásticamente los índices de mortalidad entre los niños.

Todas las mujeres en edad fértil pueden participar en estos Comités de Madres que se encargan de sensibilizar a sus vecinos para prevenir, detectar y tratar la desnutrición de los niños de la zona. Hacen rondas puerta a puerta asesorando sobre buenas prácticas alimenticias, lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida y mejora de la higiene en la comunidad y, además, llevan un control exhaustivo de la salud de los niños cada 3 meses.

Quieren más para sus hijos y tienen determinación suficiente para conseguirlo


1 cm puede marcar la diferencia: por eso las madres se vuelcan en la detección temprana de la desnutriciónUn centímetro puede marcar la diferencia: por eso las madres llevan un control exhaustivo de la salud de los niños de 0 a 23 meses

Pero la ambición de estas madres va mucho más allá. Quieren más para sus hijos y tienen determinación suficiente para conseguirlo: tras sus agotadoras jornadas de trabajo y cuidado de la familia y el hogar, salen a cultivar y cosechar los huertos comunitarios. Los réditos de las ventas de los cereales y las hortalizas recogidas se ponen en común en un fondo con el que ya han financiado 11 pequeños centros de salud comunitaria en el país.

Una vez abiertos estos centros, la labor de las madres no acabó. Trabajando y sacrificándose aún más, han logrado el dinero necesario para llevar agua potable a todos ellos. Los Comités de Mamás se encargan también de pagar la electricidad y también financian un programa de formación de enfermeras y matronas, que ha logrado mejorar los cuidados antes, durante y después de los partos.

Cada logro que nos contaban lo celebrábamos con aplausos. Queríamos acercarles la emoción y la admiración que sentíamos, escuchándolas y conociendo su trabajo y sus pequeñas grandes victorias. Pero para cada gesto de asombro, había una sonrisa que nos venía a decir: “Esperad. Aún hay más”

El sacrificio de las madres no se agota en sus hijos

El sacrificio y la solidaridad de estas madres no se agota en sus hijos. Uno de los Comités de Mamás de Nyoro ha comprado un molino de mijo para que las madres de la zona tengan un trabajo y unos ingresos. Otro de los Comités ha reparado varios de los pozos con los que contaba la comunidad y un tercer Comité ha equipado con medicinas todos los puestos de salud de la zona.

Asia y Hari nos mostraron los productos que forman parte de la "despensa solidaria"

Además, más de una decena de Comités de la región se han unido para crear y mantener una “despensa solidaria” para los picos de emergencia en los que los cultivos fallan y a los niños les empiezan a faltar nutrientes. Para ello, cada familia aporta, en función de sus posibilidades, cereales y hortalizas de sus propias despensas.

Y es precisamente con el excedente de este fondo común de cereales, con el que el Comité de Mamás de Pnokhane ha elaborado una harina altamente nutritiva para alimentar a los niños. Cuando la enviaron a analizar a un instituto sanitario de Dakar, recibieron la sorpresa de que era apta para comercializarse. Mientras nos lo contaban, compartíamos un emocionante momento imaginando todo lo que pueden lograr estas madres si la iniciativa sale adelante.

"Gracias al apoyo de UNICEF mi hijo se salvó"

“Gracias al apoyo de UNICEF mi hijo se salvó”, “Vuestra ayuda nos da fuerza”, “Sin vosotros no podríamos seguir”. Que mujeres tan valientes y autónomas como Asia, Hari y el resto de madres no dejaran de darnos las gracias nos emocionaba y acercaba aún más.

Nos tomaron las manos y nos llevaron a conocer lo más valioso que tenían: sus hijos. Son niños y niñas que no tienen videoconsolas, ni juguetes, ni cuentos troquelados… pero son niños y niñas cuyas madres llenan de amor y por los que están cambiando el mundo desde sus pequeñas comunidades.

En la despedida olvidamos los apretones de manos. Ya no hubo dos filas. Todas nos mezclamos y abrazamos. Nos despedimos como un único y gran equipo que seguirá trabajando con un mismo objetivo: que pronto el problema de la desnutrición en Senegal sea solo un mal recuerdo.

Post de Aida Sánchez Ramos, Community Manager de UNICEF Comité Español

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