Uganda

Mary, una infancia secuestrada por los rebeldes en Uganda

Fecha: 
Lun, 16/08/2010 (Todo el día)
11/04/2011 | Actualizada a las 14:10h |
Diana Valcárcel Silvela

Por Diana Valcárcel Silvela, Coordinadora de Proyectos de Comunicación, UNICEF España

 

En julio tuve el privilegio de estar dos semanas en Uganda, apoyando a la oficina de terreno en los preparativos previos al primer Foro Africano de la Juventud. Nada más llegar, viajé a Gulu, al norte del país, una de las zonas más afectadas por el conflicto que durante 20 años enfrentó a los rebeldes del Ejército de Liberación del Señor con el gobierno. Ahí escuché uno de los testimonios más impresionantes que hoy me gustaría compartir con vosotros:

Mary (nombre ficticio) sólo tenía 12 años cuando los rebeldes del Ejército de Liberación del Señor la raptaron por la noche. “A los 15 años, me forzaron a ser la mujer de un comandante. A los 16, tuve mi primer hijo con él. El parto fue muy duro, yo era muy pequeña”. Mary está sentada en el suelo de su cabaña y mira tímidamente al suelo mientras me cuenta su pasado. Ahora tiene 23 años. Alrededor de 25.000 niños han sido secuestrados desde 1986, durante las dos décadas que duró el conflicto entre el Gobierno y el Ejército de Liberación del Señor (LRA en sus siglas en inglés) en Uganda. Se les utilizó como niños soldado o como esclavas sexuales en el caso de las niñas. Las experiencias por las que pasaron son indescriptibles: a muchos los forzaron a matar a sus propios familiares, les sometieron a una extrema brutalidad, lucharon en numerosas contiendas y fueron expuestos a otras situaciones que les han dejado gravemente afectados emocional y psicológicamente. “Nos forzaron a luchar con armas mientras llevábamos a nuestros bebés en la espalda. Como yo no quería hacerlo, me dieron 100 azotes con un cuchillo largo. Después de eso, me ataron porque los rebeldes sabían que quería escaparme. En ese momento sólo rezaba a mi Dios. Pedí a una niña que me soltara y esa noche, conseguí escapar con mis dos hijos”. Entonces, Mary estaba en Congo y llegó a Uganda en enero de este año, después de 12 años de cautiverio. A su llegada al país, conoció la Organización de Apoyo a los niños de Gulu (GUSCO, en sus siglas en inglés), una ONG local que, apoyada por UNICEF, trabaja en la promoción del bienestar de los niños afectados por la guerra en el Norte de Uganda.

Mary se quedó en un centro de GUSCO donde participó en un programa de rehabilitación de 3 semanas y finalmente volvió a su casa con su familia el pasado mes de abril. Desde 1997, esta organización ha reintegrado a alrededor de 8.000 secuestrados en su día por el LRA. Una de las trabajadoras sociales de GUSCO ha sido el gran apoyo de Mary en su transición a la vida normal. Hoy está con nosotros y puedo ver la admiración con la que Mary le mira. “En el futuro, me gustaría ser secretaria o trabajadora social y atender las necesidad de las niñas que vuelven del cautiverio, como ella hizo conmigo”. Antes de irme de la cabaña, me acerco a su madre que está sentada en el patio, de nuevo rodeada de todos sus hijos y nietos, orgullosa y sonriente. Mientras, Mary ha vuelto a trabajo, está moliendo mijo.

Relaciones