Protección de la infancia

Ruanda: 20 años después del genocidio

Fecha: 
Lun, 07/04/2014 (Todo el día)
07/04/2014 | Actualizada a las 15:59h |
Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español

Por Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español.

Definición de genocidio según la RAE: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

Es una definición que puede parecer fría. Si no te paras a pensarla, puede incluso parecer algo sin mucho sentido. ¿Pero ocurre lo mismo si la vemos a través del ejemplo de un país concreto?

Hoy hace 20 años que empezó en Ruanda el mayor genocidio de la historia.

Se cumplen 20 años del episodio más oscuro de ese país, y también de toda la comunidad internacional.

La noche del 6 de abril  de 1994 la vida de todos los ruandeses cambió repentinamente. Esa noche las personas dejaron de ser vecinos, compañeros de clase o del trabajo, tenderos… para convertirse en amigos o enemigos según su origen étnico.

Ruanda: 800.000 tutsis asesinados

Ser un niño, en este contexto, significaba que, de repente, el amiguito con el que jugabas en el patio o en el parque se convertía en un enemigo al que batir o del que huir. O que los vecinos que te cuidaban de vez en cuando, ahora querían matar a tu padre, y ya no te daban ni protección ni seguridad.

Esa terrible noche, tras el asesinato del presidente, las palabras más importantes en la vida de cualquier persona pasaron a ser hutu y tutsi. Según el grupo al que pertenecieras, así se escribiría tu historia durante los siguientes meses y años.

En solo 4 meses, el conflicto tuvo como resultado unos 800.000 tutsis asesinados a manos de los hutus.

Además, se utilizaron todas las armas posibles para atacar al enemigo, como violaciones en masa y mutilaciones. Un ejemplo claro de exterminio de un grupo social según la definición de la RAE.

Y los que no murieron protagonizaron uno de los mayores éxodos de refugiados de la historia hacia países como República Democrática del Congo, Tanzania o Burundi.

Este conflicto dejó heridas abiertas en todos los ruandeses, fueran hutu o tutsi. El sufrimiento y el dolor de lo vivido es algo que les acompaña desde entonces.

Hoy, 20 años después, nos unimos al recuerdo de las víctimas de este genocidio. Porque merecen ser honradas, y porque queremos que no se repita.

RUANDA, EN LA SENDA DE LOS ODM

Hoy, 20 años después, necesitamos pensar en Ruanda como un país libre de violencia. Ha habido avances, Ruanda está en camino de cumplir casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Hoy, 20 años después, los niños y jóvenes están en el corazón del desarrollo, en palabras de Laurence Umohoza, de 16 años y vicepresidente del Foro Nacional de la Infancia: “cuando recordamos las vidas de los niños que se perdieron, los que somos niños hoy debemos aprovechar la oportunidad de ir a la escuela, ser conscientes de nuestros valores y contribuir a construir una Ruanda mejor”.

Hoy miramos a otros países y otros pueblos que están viviendo agresiones por su origen, raza o religión, y también queremos tenerlos presentes. Porque dentro de 20 años podemos estar recordándolos como hoy hacemos con Ruanda.

República Centroafricana, Sudán del Sur, Siria… Queremos que estos conflictos acaben, y que la violencia y el dolor que están causando se pueda superar.

Relaciones

Educación inclusiva en Vietnam: su derecho, nuestra responsabilidad

Fecha: 
Mié, 02/04/2014 (Todo el día)
02/04/2014 | Actualizada a las 14:49h |
Sandra Bisin, UNICEF en Vietnam

Post de Sandra Bisin, UNICEF en Vietnam.

Son las 9 de la mañana y  Nguyen Van Quy, de cuatro años, está sentado en una mesa frente a su profesor favorito, Nguyen Xuan Viet. Sobre la mesa hay seis cartas donde están escritas diferentes partes del cuerpo: "NARIZ", "BOCA", "OJO".

"¿Dónde está la nariz?", le pregunta Viet. Quy echa un vistazo rápido a las tarjetas, pone una gran sonrisa y señala con el dedo una de ellas. "¡Bien hecho! ¡Choca esos cinco!”. Viet y Quy aplauden, la cara de Quy muestra una sonrisa de orgullo.

Quy fue diagnosticado de autismo cuando nació. Su apariencia es como la de cualquier otro niño.

Hace más de un año le remitieron al Centro de Recursos de Educación Inclusiva de Da Nang y fue inscrito en un jardín de infancia que proporcionaba educación especial. Allí, junto a doce niños con discapacidad intelectual, asiste a clases adaptadas a sus necesidades específicas. Pero hay esperanza de que pronto pueda unirse a una escuela inclusiva y seguir clases de educación regular con un grupo mixto de niños.

"Quy ha hecho enormes progresos en un tiempo muy corto. Hace tres meses era otra historia. Sus habilidades lingüísticas eran muy limitadas: no era capaz de hacer frases completas o reconocer nombres y números. Ahora no sólo puede leer las palabras, sino que también las puede asociar con objetos de la vida real”, dice Viet.

Viet se graduó hace siete años por  la Facultad de Educación Especial en Ho Chi Minh. Se reúne con Quy cuatro veces por semana en sesiones individuales de 45 minutos. Ha desarrollado un plan de aprendizaje individual para Quy con el fin de seguir el progreso del niño. También se reúne con los padres de Quy una vez al mes para hablar sobre su desarrollo.

"Quy solo tiene cuatro años y, viendo el ritmo de su desarrollo, estoy seguro de que dentro de dos años será capaz de unirse a la educación regular", añade Viet.

Conceptos erróneos sobre los niños con discapacidad

Según datos del gobierno de Vietnam, hay alrededor de 1,3 millones de niños con discapacidad en el país. Estos niños se enfrentan a retos importantes en su vida diaria, como la discriminación, el acceso limitado a la atención sanitaria básica y otros servicios públicos.

A menudo hay una falta de comprensión hacia estos niños con necesidades especiales.

"Existe un estigma y conceptos erróneos hacia  los niños con discapacidad y esto dar lugar a su marginación dentro de la propia familia, en la comunidad, en la escuela y en la sociedad en general. Como resultado, es probable que muchos no asistan al colegio y que, entre los más vulnerables, se den casos de negligencia, abusos y explotación ", dice Mitsue Uemura, Jefe del departamento de educación de UNICEF en Vietnam.  

Un estudio llevado a cabo por el gobierno vietnamita  y UNICEF hace unos años, puso de manifiesto que más de la mitad de los niños con discapacidad no tienen acceso a la educación. También reveló que la gran mayoría de los niños con discapacidad en Vietnam no terminan la educación primaria. Otros informes muestran que sólo el seis por ciento de los niños con discapacidad completan la educación secundaria superior.

Educación inclusiva: su derecho, nuestra responsabilidad

"En Vietnam, los niños con discapacidad deben tener acceso a una educación primaria y secundaria inclusiva y de calidad en condiciones de igualdad con el resto de niños en las comunidades en las que viven. Es obligación del gobierno garantizar que dispongan de este derecho y es nuestra responsabilidad dar apoyo a esto", añade Mitsue Uemura. 

En los últimos años, UNICEF ha promovido la educación inclusiva para niños con discapacidad mediante la prestación de apoyo técnico al Plan de Acción Nacional de Vietnam para la Educación de Niños con Discapacidades, y al desarrollo y la aplicación de la ley para las personas con discapacidad. Como resultado, los niños que fueron inicialmente orientados hacia la educación especial tendrán ahora más oportunidades de unirse a la educación regular y, por ende, de integrarse en su comunidad.  

En 2010 UNICEF ayudó a elaborar manuales con equipos de expertos para apoyar a profesionales a identificar la discapacidad infantil, promover la intervención temprana, la atención y los servicios de protección, y la prestación de la educación inclusiva para niños con discapacidad.

Además, más de 850 maestros y administradores escolares de todo el país fueron capacitados en educación inclusiva y ahora han mejorado sus conocimientos y habilidades en la materia. A través de esta formación pudieron conocer los diferentes tipos de discapacidades y cómo trabajar con estos niños para hacer frente a sus necesidades individuales en las escuelas y en las aulas.

Las investigaciones demuestran que la educación inclusiva conduce a mejores resultados de aprendizaje para todos los niños, no solo para los que tienen discapacidad. Además promueve la tolerancia y permite la cohesión social, ya que genera igualdad de participación en la sociedad.

Relaciones

Burundi: sueños posibles

Fecha: 
Mié, 02/04/2014 (Todo el día)
02/04/2014 | Actualizada a las 13:07h |
Raquel Fernández, directora de comunicación de UNICEF Comité Español

Por Raquel Fernández, directora de comunicación de UNICEF Comité Español.

 
Hablar de sostenibilidad, de desarrollo sostenible, puede sonar a veces a utopía, a sueños imposibles que ni nos atrevemos a intentar convertir en realidad. Pero se hacen realidad.
 
Unos días en Burundi y he visto tantos ejemplos de sostenibilidad alcanzada...
 
Es la forma en la que trabajamos: detectamos las necesidades de los niños, las documentamos, trabajamos un plan con su presupuesto para corregir la situación y nos ponemos a hablar con el gobierno para ver los problemas, sus soluciones y cómo UNICEF puede ayudar a aplicarlas costeando infraestructuras, equipamiento, suministros y formación de personal especializado, y ofreciendo un seguimiento constante para mejorar y que nada se pare.
 
El objetivo final es que los propios sistemas del país se adueñen de las soluciones para siempre. Es la única forma de que esas soluciones se apliquen a todos los niños de un país.
 
El sistema de justicia no diferencia a niños y adultos. La primera consecuencia es que los niños sentenciados van a la misma cárcel que los mayores de edad, donde viven con carencias básicas y sin educación o un apoyo de reinserción.
 
UNICEF ha trabajado con el gobierno para cambiar esto y lo está consiguiendo.
 

BURUNDI: DOS EJEMPLOS DE PROYECTOS SOSTENIBLES

Cuerpos de seguridad, jueces y otros agentes del sistema penal reciben formación en derechos de infancia. Se está formando a formadores para que el país tenga para siempre su propia capacidad de mantener el enfoque de derechos de infancia con los niños en conflicto con la ley.
 
En Rumonge está en construcción el primer centro de reeducación de menores, que acogerá a los niños que están en la cárcel y les ofrecerá (aparte de todo lo necesario para cubrir sus necesidades básicas) educación, talleres de formación, apoyo psicosocial y un programa de reinserción en el que se implicará a sus familias y comunidades. El personal de estos centros recibirá una formación especializada y serán funcionarios del sistema penal burundés. Ya es un proyecto sostenible.
 
El equipo de Protección de la Infancia en Burundi trabaja con comunidades creando consejos en los que los propios miembros de la comunidad (colina, como las llaman aquí) crean un sistema de ahorro y microcrédito  para invertir en proyectos individuales y colectivos.
 
UNICEF les presta apoyo en formación y seguimiento constantes. En un año suelen ser autónomos porque gracias al aprendizaje y la experiencia aplican un modelo de ahorro que produce beneficios económicos y sociales: cubre las necesidades de niños vulnerables, atiende emergencias de miembros de la comunidad y mejora servicios como tener luz en casa y un sistema autónomo de recarga energética –en un país en el que menos de un 3% de la población tiene acceso al sistema de energía eléctrica. Este modelo de ahorro y beneficio social y económico es suyo, cada comunidad lo auto-gestiona y lo hace crecer. Ya es un proyecto sostenible.
 
Solo dos ejemplos de sueños posibles. La sostenibilidad existe.
 
En los países dependientes de la ayuda internacional deja de ser un sueño imposible gracias a los socios y donantes de organizaciones como UNICEF, a gobiernos de países con recursos que ejercen su responsabilidad con los derechos humanos y el desarrollo, y a cada una de las personas y entidades que, en la manera que cada uno quiere y puede, apoya este trabajo.
 
Gracias a vosotros, la vida abre ventanas de futuro para niños que viven en cárceles de adultos y familias que no tienen dinero para una emergencia de sus hijos o para tener una luz que apague las contaminantes lamparitas de queroseno que producen infecciones respiratorias en los más pequeños.
Relaciones

Post-2015: el mundo comienza a tomarse en serio las desigualdades

Fecha: 
Lun, 24/03/2014 (Todo el día)
24/03/2014 | Actualizada a las 17:17h |
Post de Sara Collantes, responsable de Políticas de infancia y desarrollo

Post de Sara Collantes, responsable de Políticas de infancia y desarrollo.

La distancia que separa al rico y al pobre es cada vez más grande en todo el mundo. Y eso también afecta a nuestro país. La crisis económica que estamos sufriendo está haciendo que cualquiera entienda qué significa esto de la brecha de la desigualdad.

Creo que por eso el título del encuentro internacional al que asistí la semana pasada en Salamanca, La desigualdad en el debate post-2015, no precisa grandes definiciones.

Quizá solo habría que recordar que “post-2015” es el nombre dado al proceso del que se espera saldrá el nuevo marco internacional para luchar contra la pobreza y las desigualdades y avanzar hacia un desarrollo sostenible.

Decía que el mundo empieza a tomarse en serio las desigualdades porque, como recordaron algunos participantes en Salamanca, hace tan solo un año este tema no estaba en el corazón de los debates. Ahora sí. 

Yo comprendo que cuesta valorar los pequeños-grandes avances políticos, los que se producen en las grandes mesas, en los despachos de los primeros ministros o en encuentros internacionales como este. Pero hay que hacer un esfuerzo.

En este punto del proceso, existe un consenso mundial sobre la necesidad de hincarle el diente a la desigualdad.

194 países que están tomando conciencia de que, además de ser insultante, hablar de desarrollo sostenible con estos niveles de desigualdad es una auténtica quimera. Entre estos países están Ghana y El Salvador, pero también Reino Unido y España. Es una agenda de todos.

El cómo reducir las desigualdades viene después. A eso se consagraron expertos de Naciones Unidas, académicos, políticos y organizaciones de la sociedad civil durante estos dos días en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

La importancia de tener datos para abordar la desigualdad

Se habló intensamente cómo medir la desigualdad y de la importancia de contar con datos que nos digan en qué situación vive la gente. Porque si no, ¿cómo asegurarnos de que las medidas que se toman benefician a todo el mundo y contribuyen a reducir las distancias?

No se trata de hacer diagnósticos grosso modo, a través de cifras absolutas y redondas. Se trata de usar multitud de datos que nos permitan saber quiénes y dónde se encuentran las personas que todavía no beben agua potable, que no tienen acceso al tratamiento del VIH o que no cuentan con un trabajo digno ni subsidio por desempleo.

¿Cuántas mujeres y hombres? ¿Cuántos viven en ciudades y cuántos en aldeas rurales?¿Están relacionadas sus carencias con el nivel de ingresos? ¿Afectan más a las personas indígenas? ¿Y a las que tienen alguna discapacidad?

Y el aspecto que subrayamos incansablemente desde UNICEF en el encuentro… ¿cuántas de estas personas son niños y niñas?

Estudios que hemos realizado recientemente en España ponen de manifiesto que las brechas de desigualdad son mucho más grandes en la población infantil. Esta realidad es fácilmente trasladable a muchos lugares del mundo.

Es impensable que nos planteemos atajar seriamente el problema de la desigualdad sin medidas específicas dirigidas a lograr que todos los niños y niñas disfruten de sus derechos. Sin exclusión ni excluidos.

Estamos en el buen camino, como comunicaba en Salamanca la Agencia de Naciones Unidas para el Desarrollo, pero no podemos bajar la guardia.

Todavía queda más de año y medio de negociaciones (hasta septiembre de 2015) para que los gobiernos fijen los “deberes” concretos que ellos mismos se van a poner para reducir las desigualdades.

Hay muchos ámbitos que hacen el mundo desigual (género, empleo, salud, educación, acceso a la energía, nutrición, vivienda, etc.) y demasiadas personas afectadas, especialmente niños. Por eso el esfuerzo será grande y nos implicará a todos. Ojalá nadie se baje de este tren en marcha

Relaciones

Por fin la infancia estuvo presente en el Debate del estado de la nación

Fecha: 
Vie, 28/02/2014 (Todo el día)
28/02/2014 | Actualizada a las 12:25h |
Cristina Junquera

Post de Cristina Junquera, responsable de Advocacy y Gestión del Conocimiento de UNICEF Comité Español. 

En UNICEF Comité Español tenemos marcado como un objetivo permanente de trabajo conseguir que la infancia esté presente en la agenda política.

Porque sabemos que sólo así será posible avanzar en la adopción de las medidas necesarias para que todos los niños y niñas vean respetados sus derechos.

Por eso, esta semana hemos estado muy atentos al Debate sobre el estado de la nación, la gran cita anual en la que gobierno y  partidos políticos aprovechan para repasar los asuntos más candentes de la actualidad y marcar su posición al respecto.

Tradicionalmente ha resultado difícil encontrar alusiones a la infancia en un debate cada vez más centrado en la situación económica del país. Y, sin embargo, ¡este año los niños y las niñas han estado más presentes que nunca!

Estamos convencidos de que, en este avance, algo han tenido que ver las muchas horas de esfuerzo, compartido con otras ONG aliadas, dedicadas a trasladar a todos los grupos parlamentarios la situación en la que viven en nuestro país millones de niños y niñas, avalada por los datos estadísticos que tenemos a nuestro alcance.

En UNICEF Comité español empezamos esta tarea en 2010 con nuestros informes sobre la situación de la infancia en España. Ese año alertamos de que el índice de niños que estaban viviendo en familias con ingresos por debajo del umbral de la pobreza era del 24,1%: ¡casi dos millones de niños!  Dos años después, en 2012,  la cifra había llegado a 2.200.000.

Y los números siguen creciendo. Save the Children habla en su reciente informe de 2,5 millones, lo que supone que casi 3 de cada 10 niños viven por debajo del umbral de la pobreza.

DEN 2014: hacer visibles a los niños

Hasta ahora los niños eran prácticamente invisibles en este tipo de debates políticos. Por eso es una gran noticia que en estos foros se empiece a hablar de infancia y que se escuche en boca de los distintos partidos una preocupación compartida .

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, aludió a medidas de apoyo a las familias, esenciales para mejorar la situación de la infancia en España; Alfredo Pérez Rubalcaba, del PSOE, propuso un rescate fiscal para las familias con menos recursos; Rosa Díez, portavoz de UPyD, denunció la pobreza infantil, la supresión de las becas comedor o la desigualdad de rentas en las distintas Comunidades Autónomas; Durán i Lleida, líder de CiU, recordó que sólo Bulgaria y Rumanía superan a España en pobreza infantil; y Cayo Lara, de IU, solicitó un plan urgente de lucha contra la pobreza..

Hoy, estamos satisfechos porque hemos dado un paso más. Todos los grupos parlamentarios han considerado esta situación de vulneración de derechos como un tema de debate, como un tema de interés nacional. Contamos con varias propuestas de resolución encima de la mesa, a las que tenemos que seguir la pista para que se traduzca en compromisos políticos firmes y en medidas concretas.

Poco a poco, avanzamos en asumir algo que la Convención sobre los Derechos del Niño establece de forma muy clara: que los niños y las niñas son ciudadanos que, aunque no votan, piensan, actúan, reivindican y ejercen su derecho a participar activamente en la sociedad.

Ahí seguiremos también nosotros, colaborando con los representantes políticos para mostrarles todas las evidencias posibles y avanzar juntos hacia una realidad política cada vez más comprometida con la infancia.

Relaciones

La historia de Sunita: violencia sexual infantil en Nepal

Fecha: 
Mar, 21/01/2014 (Todo el día)
21/01/2014 | Actualizada a las 13:42h |
Post de Blanca Carazo, responsable de Proyectos de Cooperación de UNICEF Comité Español
 
Virginia Pérez es la Jefa del Programa de Protección de UNICEF en Nepal. Esta semana ha venido a visitarnos y nos ha traído a Sunita para contarnos su historia: una historia dura con dos finales. Sunita es una muñeca, pero su historia podría ser la de cualquier niña de Nepal.
 
Sunita tiene 12 años y vive en una remota aldea de Nepal. En la casa que comparte con sus padres y sus dos hermanas no hay baño, por lo que Sunita sale por la noche y se aleja hacia el campo para hacer sus necesidades. En el camino de regreso, un hombre se acerca a Sunita y la viola. Ese hombre es su tío tercero, o su vecino o, en el peor de los casos, un maestro de su escuela. 
 
Sunita, con 12 años, herida, asustada y violada, no sabe qué hacer, a quién acudir, cómo reponerse, ni cómo contar lo que acaba de vivir. Llega a su casa, donde está su madre. Al verla llegar, con signos de violencia, y la ropa sucia y ensangrentada, comprende lo que acaba de pasar, pero tampoco ella sabe qué hacer.
 
Le hubiera gustado llevar a Sunita a un hospital, pero el hospital está demasiado lejos, no tienen dinero para el transporte y la asistencia médica y, sobre todo, tiene miedo. Miedo a la reacción de su marido y a la del agresor, que es alguien cercano; miedo a que todo el mundo sepa lo que ha pasado y a ver a su hija señalada y discriminada, e incluso expulsada de la familia y de la aldea. Sunita y su madre deciden callar, no contar a nadie lo que ha ocurrido y seguir con su vida. 
 
El miedo, el silencio, la discriminación, unas costumbres que toleran la violencia sexual, y la falta de servicios adecuados y accesibles tejen una oscura red que oprime a las niñas y mujeres víctimas de violencia sexual, y deja impunes a los agresores.
 

EL TRABAJO DE UNICEF EN PROTECCIÓN INFANTIL

Afortunadamente, e incluso con el mismo principio y la misma agresión, la acción de UNICEF en Nepal hace posible que la historia de Sunita, cada vez en más casos, tenga un final diferente.
 
En el segundo final, Sunita llega a su casa, habla con su madre y ambas se dirigen a otras mujeres que forman parte de un Grupo de Mujeres. Gracias a un mecanismo de solidaridad comunitario, estas les proporcionan el dinero suficiente para ir al hospital. Allí, el personal de salud trata a Sunita con respeto, le explica que ella no tiene la culpa de lo que ha pasado y le ofrece los cuidados médicos que necesita. También pone a su disposición una psicóloga con la que Sunita puede hablar de cómo se siente y recuperar en cierto modo la confianza.
 
Además, Sunita y su madre tienen la opción, si lo desean, de denunciar al agresor, para lo cual un policía de la Unidad de Delitos de Género la visita y cuenta con el apoyo legal gratuito de un abogado. Mientras tiene lugar este proceso, Sunita puede quedarse en un centro de acogida, donde recibe atención psicológica y todo lo que necesita. Entre tanto, un juez especializado en menores lleva el caso y detiene al agresor. 
 
Para que todo esto sea posible, UNICEF ha ofrecido formaciones a los distintos profesionales implicados: policías, jueces, abogados, personal sanitario, en las que todos ellos han aprendido cómo tratar adecuadamente a Sunita respetando sus derechos. Además, UNICEF ha apoyado el funcionamiento del centro de acogida y, sobre todo, ha logrado, junto con las autoridades locales, que exista coordinación entre todos estos servicios. También, UNICEF trabaja con las comunidades para cambiar la percepción de la violencia contra las niñas y que deje de considerarse “normal” e inevitable.
 
Con este segundo final, no habremos evitado la violación de Sunita, pero si habremos hecho que pueda recuperar la esperanza y la confianza en sí misma y en el mundo, y habremos tirado de algunos hilos para ir deshaciendo esa red de silencio e impunidad que perpetua la violencia contra las niñas. Poco a poco, habremos evitado que Sunita se sienta totalmente indefensa y desprotegida, y que ella, y muchas otras niñas como ella, vuelvan a sufrir ataques y violencia sin que nadie haga nada. 
 
Muchísimas gracias a Virginia por traernos a Sunita, y por recordarnos que podemos hacer mucho para que su historia no se repita. Y muchísimas gracias a todos los que colaboran con UNICEF por ayudar a todos los profesionales de protección de la infancia a tirar de los hilos, deshacer las redes de silencio y miedo, y tejer nuevas redes de apoyo, cuidado y confianza para todas las niñas y niños víctimas de abusos y violencia.
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"¿Por qué me hice socia de UNICEF?: Siempre he pensado que era mi obligación colaborar"

Fecha: 
Vie, 20/12/2013 (Todo el día)
20/12/2013 | Actualizada a las 11:26h |
Post de Soledad Pelegrín, socia de UNICEF Comité Español
 
Soy socia de UNICEF Comité Español desde hace más de veinte años. Siempre he pensado que era mi obligación colaborar. He tenido la suerte de caer en “esta parte” del mundo.
 
Tomé la decisión cuando nacieron mis hijas. Buscaba una organización con proyección mundial y que no estuviera ligada a ninguna religión. Esto para mí era esencial. Busqué y me decidí por UNICEF. Trabajan con los niños y con sus madres, ayudan a todo tipo de comunidades y son los que siempre están en la brecha
 
No faltan guerras, catástrofes, hambrunas… Por lo menos puedo pensar que colaboro en algo. Me encantan las fotos de la Revista de Socios llenas de alegría y de ganas de vivir.
 
Me han llamado varias veces de UNICEF para darme las gracias por mi colaboración, pero soy yo la que tiene que estar agradecida  por tener la oportunidad de sentirme orgullosa.
 
Soledad Pelegrín es una de los más de 272.000 socios con que cuenta UNICEF Comité Español, de los que unos 41.000 se han unido en este año que toca a su fin. Los socios son el corazón de UNICEF. Vosotros contribuís a cambiar la vida de millones de niños en todo el mundo. ¡Gracias a tod@s!
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El Registro Civil: mucho más que un derecho

Fecha: 
Jue, 12/12/2013 (Todo el día)
12/12/2013 | Actualizada a las 16:15h |
Sara Collantes. Responsable de Políticas de Infancia y Desarrollo de UNICEF Comité Español

Post de Sara Collantes, responsable de Políticas de Infancia y Desarrollo de UNICEF Comité Español

La inscripción en el Registro Civil es fundamental para garantizar los derechos de los niños en todo el mundo.

Cuando era una niña y me encontraba con las vecinas de mi abuela en el almacén de comidas del barrio donde creció mi padre, me solían preguntar: “¿tú eres la nieta de María, no?” No era la única pregunta que me hacían. Solían acompañarla de otra, más pintoresca y curiosa: “Pero… tú, ¿de quién eres?, ¿de Miguel?, ¿de Ángeles?, ¿de Eduardo? o ¿de José María?”. Una vez que le revelaba la incógnita, se dejaban de elucubraciones y afirmaban con sorprendente seguridad…. “¡pues claro, de José María! ¡¿de quién ibas a ser?, si eres igualita que tu padre!”.

En mi vida, tanto a mis padres como a mí, nos han preguntado muchas veces “quién soy yo” y “de quién soy”, y no sólo un puñado de vecinos amables, sino un sinfín de funcionarios encargados del Registro Civil, de la renovación del DNI o del alta en la Seguridad Social, además de personas que querían comprobar, en el médico o en un tren, si mis padres eran quiénes decían ser.

Recuerdo que siempre me ha resultado curioso que sólo enseñando papeles (la partida de nacimiento, el Libro de Familia, el DNI…), era considerada “alguien”, existía, se me abrían las puertas. Suerte la mía, porque, de algún modo, así era y así es.

LA INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO CIVIL ES UN DERECHO FUNDAMENTAL

La inscripción del nacimiento, donde aparecen los datos básicos que nos identifican como personas únicas y singulares (nombre, sexo, dónde y cuándo nacimos, nombre de nuestros padres, etc.), es un derecho fundamental que tienen todos los niños del mundo. Y va mucho más allá.

Estar inscritos en el Registro Civil y tener certificados que den fe de ello, es la puerta de entrada al disfrute del resto de derechos de la infancia: el derecho a recibir asistencia sanitaria, a acudir a una escuela, a ser protegidos de todo abuso o explotación, a no casarse antes de la edad legal etc.

Según el nuevo informe de UNICEF sobre inscripción de nacimientos, en el mundo 1 de cada 3 niños menores de 5 años (o lo que es lo mismo, 230 millones) no existe oficialmente, la mayoría en Asia meridional y África Subsahariana.

Su nacimiento nunca ha sido inscrito civilmente. No hay constancia, por tanto, de su existencia, están a merced de que se les rapte, se les encierre, se les someta a todo tipo de violencia o explotación. Tampoco se les tiene en cuenta a la hora de planificar servicios de salud, educación o protección, ni durante la infancia, ni en la edad adulta.

Los datos ponen de manifiesto que el problema se agrava en las zonas más pobres, rurales y marginadas, en las familias cuyas madres no han tenido acceso a la educación y no pueden caer en la cuenta de la importancia del registro. También entre minorías, refugiados y desplazados, huérfanos y discapacitados. El problema adquiere dimensiones extraordinarias para los niños que nacen durante o después de guerras y desastres naturales.

ES URGENTE MEJORAR Y MODERNIZAR LA CALIDAD DEL REGISTRO

Aunque ha habido algún avance en determinados países, cifras tan escandalosamente altas ponen de manifiesto que es un problema de enorme calado y que existen numerosas barreras que hay que derribar: muchas personas no tienen ni idea de lo importante que es inscribir a sus hijos; los trámites son muy complejos y pueden llevar meses; hacerse  con un certificado de nacimiento llega a tener un coste inasumible; a veces tienen miedo a revelar datos sensibles por temor a ser discriminados cuando se conozca su raza o creencias.

UNICEF recuerda que esta realidad requiere de una actuación muy urgente, ya que es vital para garantizar los derechos de la infancia en el mundo. El foco hay que ponerlo en modernizar y mejorar la calidad y fiabilidad del Registro Civil y de los datos estadísticos y demográficos; tener siempre en mente, a la hora de planificar acciones concretas, las razones por las que las familias no inscriben a sus hijos; y garantizar que la inscripción del nacimiento funcione correctamente.

Que sea gratis, permanente, accesible en cualquier zona de un país, abierta a todos los niños sin distinción y también confidencial, de manera que nadie sienta que la información que desvela puede comprometer su seguridad y dignidad.

Aunque mi post haya empezado con una anécdota simpática, estos datos no tienen gracia ninguna. Hay 230 millones de niños invisibles, a merced de todo tipo de abuso, violencia o explotación. Hay 230 millones de niños a los que sólo echará de menos su gente cercana, la que sabe a quién se parece, porque las autoridades y todos los que tienen que protegerles, no sabrán nunca de su existencia.

Relaciones

UNICEF protege a los niños de Siria que llegan solos a los campos de refugiados

Fecha: 
Lun, 23/09/2013 (Todo el día)
23/09/2013 | Actualizada a las 12:39h |
Melanie Sharpe

Por Melanie Sharpe, UNICEF.

UNICEF y sus aliados trabajan para identificar y proteger a los niños de Siria que han llegado solos, sin sus padres o familiares adultos, al campamento de refugiados de Za’atari, en Jordania, el segundo campo de refugiados más grande del mundo que acoge hoy a más de 120.000 personas

 

En un centro de protección de la infancia para niños de Siria que han llegado solos al campo de Za’atari encontramos a, Ahmad*, de 12 años, que se frota sus ojos hinchados. Nos cuenta que sus ojos le han molestado desde que era pequeño, cuando empezó a trabajar.  “Pero aquí me han dado medicinas, así que se pondrán mejor”, dice.
 

AHMAD, DE 12 AÑOS, LLEGA SOLO AL CAMPO

Hace unas semanas, Ahmad caminaba solo alrededor del campo. Los trabajadores sociales le llevaron al centro especializado de UNICEF para menores no acompañados o separados de sus familias.  Desde que el campo de Za’atari abrió en julio de 2012, se han identificado más de 1.000 niños no acompañados o separados
 
Originario de Dara´a, Ahmad explica: “Vine aquí porque, cuando estaba en mi ciudad, nuestra casa se sacudía cuatro o cinco veces al día debido a los bombardeos".
 
Ahmad no cuenta por qué dejó a su abuela, pero, por alguna razón, viajó él solo 70 kilómetros en autobús desde Irbid hasta el campo de Za’atari. 
 
Sus dos actividades favoritas son nadar y jugar al fútbol, me cuenta. Por ahora, Ahmad está al cuidado constante de los trabajadores sociales. Asiste a los espacios amigos de la infancia y está apuntado para volver a la escuela este mes
 
Estoy deseando volver a la escuela. Quiero tener un futuro. Me gustaría ser médico, o maestro, o ingeniero”, dice.
 

HERMANOS REUNIDOS

Hassan ha estado en el campo de Za’atari menos de 24 horas. Tiene 16 años y llegó solo al campo. 
 
Originario de Homs, abandonó la escuela en el octavo grado y se trasladó a Líbano, donde trabajaba en un restaurante para poder mantenerse y enviar dinero a su familia. La vida cambió cuando empezó la guerra. “Empezaron a bombardear mi ciudad, así que mi familia abandonó Siria y fueron a Jordania”, cuenta. “Después de que se fueran, perdimos el contacto. Estaba tan preocupado que caí enfermo. Todo lo que quería era venir aquí y reunirme con ellos”.
 
Hassan viajó solo por la frontera con Jordania durante tres días. Antes de marcharse, Hassan le dijo a su hermano Bilal, de 21 años, que estaba en camino.
 
“Los trabajadores del Comité Internacional de Rescate me llamaron anoche y me dijeron que mi hermano estaba aquí”, cuanta Bilal. “La última vez que lo vi fue hace tres meses. Estoy muy contento de que esté aquí, ahora podré cuidar de él”. 
 
Hassan se quedará en el centro de protección de UNICEF las próximas 24 horas, hasta que los trabajadores sociales terminen con el proceso de reagrupación familiar, para cerciorarse de que Hassan está seguro al cuidado de su hermano. 
 

PROTECCIÓN 24 HORAS AL DÍA

Hay muchas razones por las que los niños de Siria están escapando solos de su país.
 
Algunos lo hacen por el miedo que tienen a los grupos armados, o a ser arrestados por tener a algún miembro de la familia luchando. Otros quieren alejarse de la violencia constante que viven, y han sido forzosamente separados de sus familias. Otros han visto morir a sus familiares. 
 
“Hemos encontrado a niños de tan solo 9 años llegando al campo solos”, cuenta la representante de UNICEF en Jordania, Dominique Hyde. “Todos ellos han visto enormes atrocidades y se han enfrentado a un peligro inmenso al huir del conflicto sin su familia. Estos niños son extremadamente vulnerables al abuso y la explotación”. 
 
UNICEF y el Comité Internacional de Rescate ofrecen apoyo especializado 24 horas al día para identificar y proteger a estos niños. 
 
Un proceso muy riguroso verifica los lazos familiares antes de que los niños se reúnan con sus familias.  En los casos en los que no se pueden encontrar los lazos familiares, los niños se quedarán con familias de acogida en el campo de Za’atari que han sido cuidadosamente seleccionadas, informadas y aprobadas. Los trabajadores sociales llevarán a cabo un seguimiento diario de estos niños.
 
Como la crisis de refugiados continúa en toda la región, es probable que más niños como Hasaan y Ahmad empiecen un peligroso viaje ellos solos. 
 
UNICEF y sus aliados trabajan para asegurarse de que estos niños, los más vulnerables, están protegidos, de forma que su peligroso viaje  de huida acabe bien. 
 
Cualquier persona puede colaborar enviando un mensaje de texto con la palabra UNICEF al 28028, o realizando un donativo a través de la web: www.unicef.es/siria
 
*Los nombres se han cambiado.
 
 
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Persiguiendo el sueño de Malala

Fecha: 
Jue, 18/07/2013 (Todo el día)
UNICEF

Post de Rodrigo Riaza, Representante de UNICEF Comité Español en el Malala Day

Tras mi participación en Malala Day me ha quedado clara una cosa: Si Malala no es capaz de impulsar este movimiento, no sé quién podrá.

Fue emocionante presenciar cómo alguien tan joven podía desprender tanta pasión por una causa. Su historia de superación, tras haber sido disparada por los talibanes, llegó a los corazones de todos los jóvenes presentes en la Asamblea. Sus 20 minutos de discurso brillaron, motivando el constante aplauso de los allí presentes. Su discurso prometía ser el cenit del evento. Y definitivamente lo fue. 

 
Llegué a Nueva York sin saber con certeza qué me iba a encontrar. El primer día conocí a mis 10 compañeros de UNICEF de todo el mundo, y con ellos, sus respectivas experiencias. Escuché en persona la motivación de algunos de los delegados, que incluían historias de violencia y sufrimiento, provocadas sencillamente por luchar en nombre del derecho a la educación para sí mismos y para sus comunidades.
 
Esta supuso la primera muestra, que fue seguida por otros 500 jóvenes de todo el mundo, cada uno con su propia motivación personal. Motivaciones como la lucha por la educación de los inmigrantes, los derechos de las mujeres o los de los indígenas australianos, y cada uno de ellos con sus propias visiones y estrategias para luchar por una causa que consideraban justa. Fue una fusión de inspiración e ideas realmente única. 
 
El objetivo del Malala Day era demostrar que los jóvenes tenemos mucho que decir acerca de la educación infantil y de los 57 millones de niñas y niños que siguen sin poder disfrutar del colegio. Además, teníamos la obligación  de hacernos escuchar y de transmitir la importancia de llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio al resto del mundo.
 
Me voy con la sensación de que durante estos dos días ese objetivo se ha cumplido. El mundo ha escuchado a Malala y al resto de los jóvenes. No obstante, ahora viene la parte verdaderamente difícil. Es ahora cuando debemos encontrar los caminos para progresar en la causa de conseguir una educación digna para todos
 
Debemos, pues, hallar la forma de estar junto a Malala y aportar cada uno nuestro granito de arena en pos de este objetivo. 
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