Explotación infantil

Ética y turismo: para que el paraíso no sea un infierno para la infancia

Fecha: 
Lun, 19/09/2011 (Todo el día)
19/09/2011 | Actualizada a las 14:54h |
Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

Por Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

En todo el mundo unos 150 millones de niños se han visto obligados a mantener relaciones sexuales forzosas o han sido víctimas de otras formas de violencia y explotación sexual. Algunos de estos abusos se producen en establecimientos hoteleros de destinos exóticos, ubicados en espacios paradisíacos que se convierten en un infierno para muchos niños que caen en las redes de grupos organizados o empresarios sin escrúpulos por la sabida relación entre pobreza y vulnerabilidad.

Conscientes de su responsabilidad para contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades, en 1998 varios empresarios y expertos turísticos decidieron unirse para crear un código de conducta que les ayudase a luchar contra este problema y así nació ECPAT (por sus siglas en inglés), una red de organizaciones y de personas individuales que trabajan conjuntamente para la eliminación de la prostitución infantil, la pornografía infantil y el tráfico de niños y niñas con fines sexuales.

El código de conducta ECPAT está promovido por UNICEF y la Organización Mundial del Turismo (OMT), entre otras organizaciones y hasta el momento más de 1.000 empresas de 42 países lo han firmado.  

Todas estas empresas, incluidas las catorce españolas que este viernes se han sumado a la iniciativa en un acto organizado por la OMT en Madrid, se han comprometido a establecer una política ética corporativa contra la explotación sexual comercial de niños y adolescentes, a introducir una cláusula en los contratos con proveedores estableciendo su rechazo y a proporcionar información a los turistas por medio de catálogos, folletos, vídeos durante los vuelos, etiquetas en los billetes o páginas web.

Se trata de un enorme avance que contempla la visión del turismo como dinamizador del desarrollo y de los derechos humanos fundamentales, en línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de Naciones Unidas.

Como aseguró el pasado viernes Consuelo Crespo, Presidente de UNICEF España, durante su intervención en el acto de clausura del I Congreso sobre Ética y Turismo organizado por la OMT, en el que 12 nuevas empresas españolas se adhirieron al código, “esta explotación se manifiesta de muchas formas y tiene muchos aspectos. Las víctimas están esclavizadas por una cadena de agentes, en la que todos obtienen beneficios de alguna manera. Puede comprarse un niño a una familia, por 100 o 120 dólares, y llegarse a vender a  alguna organización por unos 15.000 dólares.”


La realidad de la explotación sexual infantil es difícil de asimilar para los viajeros, ya que  dista mucho de la placentera sensación que vivimos cuando llegamos a la recepción de un hotel o cuando nos tumbamos en la playa. Estas prácticas -que nos devuelven a lo peor de la condición humana-, se producen en el más absoluto secretismo. Con el beneplácito de quienes lo practican y lo permiten, y el silencio de los que no tienen voz para denunciarlo.

Teniendo en cuenta que cada vez viajamos más, y por lo tanto la industria turística se fortalece en el mundo, es una buena noticia saber que los empresarios del sector pondrán los recursos que estén a su alcance para evitar cualquier tipo de abuso.

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No hay excusas

Fecha: 
Mié, 08/08/2007 (Todo el día)
29/04/2011 | Actualizada a las 13:39h |
Cristina Ribes

En ocasiones, cuando salimos de la oficina, vamos directamente al centro, a cenar algo antes de irnos a casa, para salir un poco de la oficina en la que pasamos tantas horas. Ya de noche, de regreso a casa, con el taxi atravesamos algunos barrios sin luz, en el mismo centro de Antananarivo, donde las muchachas se arriman a pequeñas hogueras para calentarse. Me viene a la cabeza imágenes de las películas del Bronx neoyorquino. Pero no, no estamos en el Bronx. Estamos en Madagascar. Y es absolutamente inquietante la prostitución que hay en las calles de Antananarivo.

 Y sobre todo, la edad de algunas de las muchachas. Se estima que entre el 30% - 50% tienen entre 10 y 17 años. Serio problema. Aunque en la capital la mayoría de los clientes son malgaches, en las zonas más turísticas, en las lindas playas de Madagascar, son los extranjeros los que buscan a las chicas jóvenes para mantener relaciones sexuales. Hace poco UNICEF puso en marcha una campaña para alertar sobre este tema, sobre todo dirigido a los turistas y extranjeros que muchas veces hacen en países como este lo que jamás se les ocurriría hacer en su propio país. Cientos de pósters y folletos etc., se han distribuido por los lugares donde los  extranjeros van mas asiduamente, como hoteles, restaurantes, agencias de viajes, agencias de alquileres de coches, parques nacionales, discotecas, bares, tiendas de souvenirs, embajadas, consulados, aeropuertos y centros culturales. Y efectivamente es muy común encontrar este póster a casi todos los sitios a los que voy, y que nos recuerda, a los que somos de fuera, que los niños no son un recuerdo de viaje.

 

 Al verlo recordé la campaña NO HAY EXCUSAS que UNICEF-Comité Español puso en marcha hace un par de años dirigida a todos aquellos viajeros que hacen las maletas pensando que en el lugar de destino pueden mantener relaciones sexuales con menores con total inmunidad.

Las dos caras de una misma moneda.

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