Emergencias

El campamento de los niños sirios

Fecha: 
Vie, 03/05/2013 (Todo el día)
03/05/2013 | Actualizada a las 14:42h |

Post de Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

Post de Dailo Allí, Jefe de Prensa de UNICEF España

El campo de refugiados de Za’atari está a medio camino de la nada, en un lugar cubierto de piedra y arena, en pleno desierto de Jordania. Lo que empezó siendo un refugio temporal de personas que huían de la guerra de Siria, ha ido creciendo hasta convertirse en la quinta ciudad más grande de Jordania

Un mar de tiendas de campaña, letrinas, escuelas y hospitales construidos en barracones gracias al trabajo de organizaciones como UNICEF y miles de aportaciones de personas anónimas, gobiernos e instituciones. 

Una extensión de territorio que crece cada semana, sin descanso, debido al incesante goteo de personas que llegan hasta aquí, en autobuses o a pie, buscando un refugio en el que dormir, cuidar a sus hijos y vivir con la normalidad que puede dar un lugar de tránsito como este. 
 
En un campo de refugiados todo adquiere el calificativo de temporal, de pasajero. Pero en Za’atari la ilusión por el retorno se diluye a medida que se intensifican los ataques que cronifican el conflicto en Siria, de donde llegaron las más de 100.000 personas que habitan este refugio huyendo del horror de la guerra.
 
A Za’atari lo llaman el ‘campamento de los niños’ porque la mitad de las personas que viven aquí tienen menos de 18 años. 
 
Es habitual ver a los niños jugando entre las tiendas, serpenteando los puestos de venta ambulante cargados de bolsas con comida o portando cubos de agua de un lado a otro. Emociona verles con sus mochilas en las espaldas, camino a alguna de las dos escuelas levantadas por UNICEF. El sonido de las risas y las canciones que se puede escuchar en los patios a la hora del recreo, envuelve el campo de una aureola, de un brillo, que no deja indiferente a nadie.
 
“Me gusta venir a clase porque mi compañero de pupitre aquí también lo era en mi escuela de Homs” dice Mohammed, de 11 años.
 
Algunos llegan a clase con miedo porque sus aulas fueron bombardeadas en Siria. Otros lo hacen cansados porque deben cruzar andando todo el campamento
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UNICEF España
Dailo Allí, de UNICEF España te cuenta la situación de Za'atari
Una de las prioridades de UNICEF es lograr que los niños puedan continuar con sus estudios aunque estén a tantos kilómetros de sus casas, ya que además de garantizar su formación se les da apoyo psicosocial para eliminar las heridas dejadas por la guerra. 
 
Algunos niños han visto morir a sus padres, a familiares, a compañeros de pupitre o a sus vecinos. Da igual que conozcan o no a las víctimas, siempre recordarán las escenas de un conflicto que no provocaron, que no entienden y del que solo quieren saber cuándo acabará.
 
De momento no hay fecha de retorno así que la vida sigue en Za’atari
 
UNICEF distribuye a diario 3,5 millones de litros de agua, ha construido más de 2.400 letrinas, ha levantado y equipado dos escuelas y ha vacunado hasta el momento a más de 60.000 personas contra la polio. Evitar la propagación de enfermedades es prioritario en un entorno como este, en el que, a pesar de los esfuerzos, las condiciones de saneamiento no son las ideales. 
 
Pero el mensaje que más se escucha entre los equipos de UNICEF que llevan trabajando aquí sin descanso desde el inicio de la crisis es el mismo: si no llegan fondos, no podremos continuar nuestro trabajo y tendremos que cerrar las escuelas, dejar de dar apoyo psicológico a los niños y en el peor de los casos, dejar de suministrar agua.
 
Es la terrible amenaza que se cierne sobre una de las mayores crisis de este siglo, y que no nos podemos permitir como sociedad.
 
La ayuda llega a cuentagotas, las promesas de la comunidad internacional se desvanecen entre recortes del gasto público y, mientras tanto, a miles de kilómetros de las bolsas de valores y las sedes gubernamentales, la población siria se enfrenta a una terrible crisis humanitaria sin fin a la vista
  
Sin embargo, lo que no cesa es la solidaridad de la gente que, más allá de las primas de riesgo y medidas de ajuste, contribuye con su esfuerzo y colaboración a luchar por las cosas que tienen solución. Y esta crisis de refugiados sirios la tiene. 
Relaciones

Un niño detrás de cada cifra

Fecha: 
Lun, 25/03/2013 (Todo el día)
Por Raquel Fernández, Directora de Comunicación de UNICEF España

Por Raquel Fernández, Directora de Comunicación de UNICEF España

Hace unas semanas resumíamos en este vídeo los logros conseguidos en la región del Sahel gracias a la ayuda de tantas personas, empresas, fundaciones, medios de comunicación, gobiernos y otras entidades. La semana pasada, Martin Dawes, nuestro director de Comunicación para África occidental y central, nos daba nuevas cifras: 913.843 niños recibieron tratamiento contra la desnutrición aguda severa en 4.838 centros de todo el Sahel entre enero y diciembre de 2012. Es la respuesta más grande de la historia en nutrición en la región.

Detrás de esas cifras hay, uno a uno, una a una, niños y niñas que pudieron salir del riesgo de muerte que corrían sus vidas. Y detrás de esa respuesta humanitaria hay personas en todo el mundo que, cada cual desde su entorno y sus posibilidades, ayudaron a que la alarma por la crisis alimentaria del Sahel se hiciera oír. Gracias a esa alarma, se consiguieron fondos para conseguir que esos 913.843 niños recibieran el tratamiento terapéutico que necesitaban para salvar sus vidas.

Miles de personas en España dieron esa alarma: cualquiera de nosotros, ciudadanos de a pie, que difundimos la situación a través de redes sociales, o periodistas y medios de comunicación que decidieron dar espacio a una crisis silenciosa. Sin esa voz de alarma, no se habría conseguido que gobiernos, y la UE, y distintas entidades públicas y privadas, y cientos de miles de personas decidieran actuar en la medida de sus posibilidades contribuyendo al trabajo que ha logrado salvar cada una de esas vidas en el Sahel.

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UNICEF
Gracias a vuestro apoyo se ha conseguido evitar una catástrofe en Sahel.

Por eso, gracias, desde UNICEF, a todas y cada una de esas personas y entidades. Entre ellas, la periodista Ana Pastor, comprometida con causas sociales y humanitarias, consciente de que 'sí se puede' o nuestro Embajador Pau Gasol, conocedor de la realidad de la infancia y del trabajo de UNICEF, y que el verano pasado viajó a Chad para sumarse a la alarma por el Sahel.

Gracias a todos y cada uno de los que, con un tweet, con un SMS, con lo que consideréis en cada momento, apostáis por los derechos de la infancia como unos principios que deben ser una realidad para todos los niños y niñas, en todas partes y en todo momento.


 

Relaciones

Siria: la lucha de las madres para proteger a sus hijos

Fecha: 
Vie, 01/03/2013 (Todo el día)
01/03/2013 | Actualizada a las 11:54h |

Post de Iman Morooka, Especialista en Comunicación de UNICEF

Iman se reunió recientemente en la ciudad de Homs con madres y niños afectados por el conflicto. 

No hay que conducir demasiado para ver los signos de destrucción y devastación. El sonido atronador de los bombardeos forma parte de la vida cotidiana en estas tierras. Cientos de miles de civiles han tenido que huir de sus hogares desde muchas partes de Homs en busca de seguridad.

En los albergues colectivos para las familias desplazadas, en las zonas más tranquilas de la ciudad, fui testigo del dolor por las vidas que se fueron. Conocí a familias que han perdido sus pertenencias y una vida más digna. Muchas familias desplazadas tienen que compartir habitación en antiguos edificios públicos y escuelas con otras familias, en un espacio dividido sólo por mantas y ropa, donde a menudo carecen de servicios básicos como agua caliente y duchas.
 
Pero también he visto la resiliencia y un fuerte sentido de comunidad. Los niños juegan y ríen en los pasillos y patios de los centros de acogida, aparentemente felices y contentos. Al hablar con algunos de ellos, mencionan lo mucho que extrañan sus hogares y a sus viejos amigos, cuyo paradero se desconoce.
 
Una joven me dijo que lo que más echa de menos es a su tortuguita. Un niño de 12 años me contó que extraña su hogar, donde no tenía que soportar la humillación.
 

LA HISTORIA DE UM AHMED

En una ONG que recibe apoyo de UNICEF, conocí a Um Ahmed (nombre ficticio para proteger su identidad) haciendo su visita mensual, con dos de sus hijos a cuestas.
 
La organización dedica dos días a la semana a ayudar a las familias que han perdido sus medios de subsistencia, principalmente por el conflicto,proporcionándoles apoyo financiero y en especie, como suministros médicos, artículos no alimentarios y ropa. UNICEF ha entregado kits familiares de higiene y mantas a esta organización para distribuir a las familias afectadas.
 
Um Ahmed vive en un barrio donde los intensos combates han causado destrucción a gran escala y desplazamiento. Tanto su marido como su hijo mayor han muerto. Um Ahmed regresó recientemente a su casa con sus cuatro hijos, después de resultar desplazada.
 
Su única fuente de ingresos es una ONG local: sobrevive con 7.800 (unos 60 euros) al mes, aparte de la caridad. La familia vive en una habitación de su casa que quedó gravemente dañada. Se forman goteras en el techo cuando llueve.
 
"La vida es muy difícil porque los precios son muy altos. El pan, por ejemplo, es muy caro y para conseguir pan subvencionado, tienes que esperar una larga cola. Verduras, leche, huevos, azúcar y combustible son un lujo que no nos podemos permitir", señala.
 

“MIS HIJOS TIENEN MIEDO TODO EL TIEMPO”

"Estamos casi confinados en nuestra casa. Mis hijos no salen de casa, excepto para ir a la escuela. Cada vez que se inician los enfrentamientos, voy a buscarles temprano para llevarles a casa. Mis hijos tienen miedo todo el tiempo", explica Um Ahmed.
 
Otra mujer con la que hablé me dijo que teme por la seguridad de su hijo, que tiene 16 años, cada vez que sale de casa para ir a la escuela. "Estoy temerosa de que le secuestren o le detengan en un puesto de control, pero destaca en la escuela y le tengo que dejar ir. Quiero que reciba también una educación superior".
 
Sobre los desafíos a los que se enfrenta la familia, Um Ahmed también agregó: "Si mis hijos se enferman por la noche, o un viernes, no hay ningún lugar donde los pueda llevar. No nos sentimos seguros donde vivimos. Ha habido casos de aumento de saqueos y otros delitos. Por la noche atasco la puerta con una madera porque tenemos miedo de que entren los hombres".
 
Hay demasiadas familias que se han visto privadas de su pasado y soportan un presente cruel. Sin embargo, en medio de toda esta devastación, lo que me llama la atención --y lo que me da esperanza-- es la determinación de los padres y las comunidades por garantizar que sus hijos reciban una educación, a pesar de los riesgos.
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Mozambique: refugio, alimento y seguridad para los desplazados por las inundaciones

Fecha: 
Lun, 25/02/2013 (Todo el día)
25/02/2013 | Actualizada a las 13:06h |

Post de Suzanne Beukes, Corresponsal de UNICEF.

Mientras cientos de familias huyen a terrenos más altos, el Gobierno y la comunidad internacional se movilizan en Mozambique para garantizar que los desplazados por las inundaciones tengan refugio, alimento y seguridad.

Una pequeña muchedumbre se ha reunido al borde del puente Xai Xai, en la provincia mozambiqueña de Gaza. El grupo observa con angustia cómo un equipo de salvamento de la Marina amarra un bote con personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares inundados.

Los oficiales ayudan a los pasajeros a desembarcar. Transportan sus posesiones más preciadas: ropa, cacerolas, gallinas, un cerdito… Todo lo que pudieron reunir en un momento de pánico cuando creció el nivel de las aguas.
 
Miranda Nachava salta fuera de la embarcación, visiblemente angustiada. "No me gusta marcharme, porque algunas personas murieron allí", sostiene.
 
Las inundaciones en Mozambique han afectado a unas 250.000 personas y se estima que hay 150.000 desplazados.
 
Chokwe es uno de los distritos más afectados. El centro de la ciudad --generalmente bullicioso con sus mercados, automóviles y peatones-- se encuentra ahora sumergido bajo las aguas. Un puñado de ciudadanos atravesaron hábilmente las aguas mientras transportaban sus bienes sobre sus cabezas, en un intento por salvar sus pertenencias. Otros acamparon en la azotea de los edificios más elevados, a la espera de que bajara el nivel de las aguas.
 
Sin embargo, la mayoría abandonó el municipio después de que el Gobierno decretara la alerta roja.
 

CUBRIR LAS NECESIDADES BÁSICAS

Chiaquelane es el lugar del campamento de ayuda más próximo, a unos 30 kilómetros de Chokwe. A finales de enero, unas 70.000 personas habían huido hacia Chiaquelane y miles buscaban refugio en el campamento. La zona fue elegida, en palabras del administrador del distrito, Alberto Libombo, "porque se sitúa en un terreno más elevado y dispone de ocho puntos de abastecimiento de agua".
 
Durante el día, estos puntos de abastecimiento son testigos de una constante fila de desplazados que recogen agua potable. “En una situación de emergencia como ésta, las personas necesitan suministros básicos como alimento, agua, refugio e higiene", explica el Representante Adjunto de UNICEF Mozambique, Roberto De Bernardi.
 
El Gobierno de Mozambique, los organismos de Naciones Unidas y las ONG trabajan las 24 horas para garantizar que estas necesidades básicas estén cubiertas.
 
El creciente número de desplazados implica problemas de salud y protección. "Cuando tienes un gran grupo de personas que vive en condiciones difíciles", señala Lola Castro, responsable del grupo de trabajo del equipo humanitario de país, "tenemos que garantizar que disponemos de la suficiente agua, saneamiento y atención médica, y que [las personas] están bien alimentadas y no desarrollan problemas como el cólera o la desnutrición".
 
La salud y el bienestar de los niños son cuestiones especialmente importantes en campamentos como el de Chiaquelane. En el marco de la respuesta humanitaria, UNICEF distribuye galletas de alto contenido nutritivo, mosquiteras y tiendas de campaña para ofrecer servicios médicos. UNICEF colabora también con las autoridades para encontrar a los niños extraviados y proteger a mujeres y niños ante cualquier clase de abuso.
 
Por otra parte, UNICEF brinda apoyo a una unidad móvil que viaja por el campamento y las zonas aledañas para proporcionar a los residentes educación sobre buenas prácticas de higiene y saneamiento, lactancia materna y prevención contra el VIH. Por las tardes, las personas pueden congregarse en torno a una pantalla para ver vídeos educativos sobre estos temas.
 

Atender a los más vulnerables

Salatiel Moozinhositoe, de 16 años, espera pacientemente que digan su nombre, de una lista en la que figuran las familias más vulnerables del campamento. Lanza un suspiro de alivio cuando gritan su nombre y recoge una enorme bolsa de plástico con artículos domésticos.
 
Salatiel llegó al campamento sin nada más que la ropa que llevaba puesta. Según cuenta, le informaron de las inundaciones e inmediatamente llegó al campamento en compañía de un amigo. "No tengo dinero para ir a comprobar cómo está mi familia y ver dónde están. He tratado de llamar a mi tía pero el teléfono no daba respuesta. No sé dónde están", comenta.
 
Para Salatiel y otras personas como él, el kit suministrado por UNICEF --que incluye alfombras, cacerolas, sartenes, tazas, cubertería y mantas-- es una gran ayuda. Según la Especialista en Protección Infantil de UNICEF, Mariane Muzzi, los kits están pensados para personas como Salatiel, que proceden de hogares pobres y ahora no tienen absolutamente nada. "Son básicamente conjuntos de emergencia para ayudar a estas familias a sobrellevar las próximas semanas aquí en el campamento", añade.
 
Cuando cae la noche en el campamento, un continuo torrente humano confluye con un alborotado laberinto de personas que han perdido sus hogares y de trabajadores humanitarios, para encontrar un lugar donde descansar. Sin embargo, cuando todavía no ha pasado lo peor y continúan las labores de auxilio y rescate, se necesita con urgencia más ayuda para salvar vidas.
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Huyendo de Siria hacia Turquía: la historia de Hala

Fecha: 
Mié, 20/02/2013 (Todo el día)
Post de Charbel Raji,UNICEF

Post de Charbel Raji, UNICEF

Eran las 3 de la mañana cuando Hala (16 años) y su familia huyeron de su casa en Siria hacia el campamento de refugiados de Ackapale en Turquía. El campo, situado en Sanliurfa, al sureste de Turquía, es uno de los 15 establecidos por el Gobierno de Turquía para las familias sirias que huyen del conflicto en busca de refugio.

Los intensos bombardeos instaron a la familia a cruzar la frontera buscando refugio. “No solo oíamos las bombas por todos lados, también veíamos a gente morir,” dice Hala. “Hemos venido aquí pero hemos dejado nuestros corazones en Siria, con todos nuestros familiares y seres queridos.”

Hala ha perdido las clases este año como consecuencia del conflicto. No obstante, ahora está contenta porque puede asistor a la escuela del campo de refugiados. Aunque faltan materiales: “Nos da esperanza de que en algún momento vamos a volver a casa y a retomar nuestra vida normal”, explica Hala. Una de sus mayores preocupaciones, es si el sistema educativo sirio va a reconocer el bachillerato que está cursando en Turquía, una vez pueda retornar a Siria.

Su único deseo ahora mismo es volver a casa. Está agradecida por todos los servicios y la ayuda que los refugiados han recibido en el campamento, pero continúa preocupada por lo que puede estar pasándoles a sus amigos y familiares en Siria: “Aquellos que no mueren por los bombardeos, están muriendo debido al frío y al hambre. Pido al mundo que les preste atención. Necesitan la ayuda de todos.”

UNICEF y sus aliados han distribuido unos 13.000 kits de ropa de invierno, incluyendo chaquetas y botas, para los niños del campo de refugiados de Akcakale. Además, UNICEF Turquía ha  ayudado a crear un ambiente educativo y recreacional seguro, para los más de 25.500 niños sirios que viven en campos de refugiados en Turquía.

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Crisis en Siria: "Echo de menos a mis amigos, mi casa, mi escuela"

Fecha: 
Mar, 11/09/2012 (Todo el día)
11/09/2012 | Actualizada a las 14:30h |

Melanie Sharpe, del equipo de UNICEF Canadá, está dando apoyo a la crisis de Siria desde la oficina de UNICEF en Jordania. Desde ahí nos escribe esta entrada especial para nuestra web en la que cuenta lo que han visto sus ojos y la historia de una niña que conoció en el campo de refugiados de Za’atari. El campo se abrió a finales de julio y actualmente acoge a 25.000 refugiados sirios. Cada día continúan llegando cientos de familias.

Campo de refugiados de Za’atari, Jordania, 10 de septiembre de 2012

Conocí a Malak, una niña de diez años, en la puerta de la tienda de campaña de su tía en el campo de refugiados de Za’atari, norte de Jordania.

Malak es como la mayoría de las niñas de diez años; le encantan los dibujos animados, jugar en el parque y sueña con ser profesora algún día. También recuerda los enfrentamientos violentos, misiles y aviones de cuando estaba en Siria.

Me contó que huyó de su casa de Dara’a con más de 50 familiares y vecinos. Dara’a es la ciudad en la que comenzó el conflicto de Siria y donde continúa una fuerte violencia más de un año después. El viaje de Malak a la frontera de Jordania fue largo y difícil. Dice que tenían miedo de no poder llegar o de que les sorprendieran más enfrentamientos en el camino.

Cuando conocí a Malak era su quinto día en el campo de refugiados, situado en medio del desierto. El calor y las tormentas de arena constantes son, en algunos momentos, insoportables. El día que la conocí hacían más de 40 grados y las tormentas de arena eran tan fuertes que no se podía ver a más de dos metros. Todas las personas y todas las cosas estaban cubiertas con una capa gruesa de polvo.

Malak dijo que por fin se sentía segura. Le pregunté qué echaba más de menos y me dijo “mis amigos, mi casa y mi escuela”. Melanie Sharpe en el campamento de refugiados de Za’atari, Jordania.

Cientos de niños como Malak han sufrido la interrupción en sus estudios por el conflicto de Siria. Ella terminó su cuarto curso el año pasado y, como la mayoría de los niños que están en Za’atari, está preocupada porque no sabe si podrá volver a estudiar. Gracias a UNICEF, el Ministerio de Educación y otros colaboradores en Jordania, lo hará.

UNICEF y sus aliados van ahora carpa por carpa en Za’atari para registrar a miles de niños en edad de ir a la escuela. Se construirá una escuela en el campo de refugiados y UNICEF va a formar a profesores y proveerá libros y otros suministros.

No obstante, a medida que aumenta el número de familias que llega a Za’atari, atender al número creciente de estudiantes no es fácil. Pero facilitar la vuelta a la escuela a niñas como Malak es un asunto crítico, no solo para su futuro, sino también para devolver una especie de sentido de normalidad a la vida de estos niños que han sufrido demasiado.



 

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Progresos y retos de la nutrición en Mauritania

Fecha: 
Jue, 21/06/2012 (Todo el día)
21/06/2012 | Actualizada a las 15:52h |

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Un camino de baches hacia el éxito

En el camino hacia el centro de salud El Mina, recorremos las calles de la capital de Mauritania, Nouakchott. Veo casas y edificios bajos todos de un color parecido, arena en las aceras, cabras, personas que van y vienen, burros tirando de pequeñas carretas con mercancía y niños jugando al fútbol.

El centro de salud, creado y gestionado por la ONG Tierra de Hombres, está situado en un barrio humilde de las afueras de la ciudad. Está compuesto por tres edificios dentro de un espacio desértico en el que nacen unos arbustos tímidamente.  

Mamadou Djibi Dia, jefe del centro, nos explica que aquí se tratan casos de niños con desnutrición moderada y grave.  Además hay una maternidad, tratamiento prenatal, consulta y formación en lactancia materna. “Los lunes atendemos a los niños con desnutrición grave, los martes a los que padecen desnutrición moderada, los miércoles hacemos prevención dando a los niños una papilla consistente y los jueves pasamos consulta”, nos explica Mamadou, médico formado en Túnez. UNICEF apoya el centro con la provisión de alimento terapéutico listo para usar, que es el tratamiento utilizado para la desnutrición grave.

Hoy es lunes y Vattimetou ha venido con su hijo Chieck, de 19 meses, a pasar la revisión. Cuando Chieck llegó por primera vez al centro con 9 meses, le diagnosticaron desnutrición grave. Pesaba 5,8 kilos y medía 70 centímetros. Después de un tratamiento de 12 semanas Chieck se recuperó. “La salud es lo más importante para mis hijos. Aquí he traído a todos a vacunarse”, nos dice esta madre orgullosa. Vive en el vecindario con tres de sus seis hijos y sobrevive gracias a la costura y al dinero que su marido le envía desde un pueblo del interior.

En las dos últimas décadas en Mauritania se ha reducido en un 50% los casos de desnutrición crónica gracias al trabajo conjunto y coordinado de las organizaciones, el Gobierno, agencias de Naciones Unidas y la sociedad civil.

Ha habido esfuerzos importantes que han dado grandes resultados como la formación de personal de salud en asuntos de nutrición, las campañas de formación de nutrición en las comunidades o el fomento de la lactancia materna. Pero en el camino de estos progresos se han cruzado en el país dos crisis: la nutricional que afecta a más de 700.000 personas y la llegada de 70.000 refugiados de Malí. El reto ahora es conseguir mantener los resultados positivos a pesar de las crisis. 

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Sahel: la subasta solidaria del rizo de David Bisbal consigue 2.690 euros

Fecha: 
Vie, 15/06/2012 (Todo el día)
20/06/2012 | Actualizada a las 13:54h |

Por Iván Esteller, Responsable de Ventas de UNICEF Comité Cataluña

Por Iván Esteller, Responsable de Ventas de UNICEF Comité Cataluña

El pasado 7 de junio tuvo lugar el acto de entrega de los fondos obtenidos tras la subasta solidaria de un rizo del Amigo de UNICEF España David Bisbal, una acción que fue organizada por Giorgi, uno de sus sponsors. Los 2.690 euros conseguidos se destinarán íntegramente a la lucha contra la desnutrición infantil en el Sahel.

La ganadora de la subasta fue Patricia, una joven mexicana que consiguió recaudar 1.080 euros, tras un total de 57 pujas a través de la página web de eBay. Eva Magriñá, Directora General de Laboratorios Genesse, también tuvo palabras de agradecimiento y explicó la aportación de la empresa: “Nos ha encantado colaborar y hemos querido aportar nuestro granito de arena doblando la cantidad que se consiguió en la subasta”. 

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El acto de entrega del cheque se llevó a cabo en l’Espai UNICEF Barcelona del centro comercial Pedralbes Centre, donde asistió la Vicepresidenta de UNICEF Comité Cataluña, Anna Folch, directivos de los Laboratorios Genesse y las representantes del Club de Fans. Bisbal no pudo estar presente, pero a través de un vídeo comunicado mostró su agradecimiento:

“A Patricia, y a todos los participantes su implicación en la subasta y su ilusión por querer ayudar a UNICEF y a su proyecto. Agradezco también a Giorgi y a mi club de fans que hayan donado más dinero desinteresadamente para hacer crecer la cifra con la que colaboraremos con UNICEF”.

Relaciones
Embajadores: 

UNICEF actúa en las emergencias silenciosas

Fecha: 
Vie, 18/05/2012 (Todo el día)
04/06/2012 | Actualizada a las 17:17h |

Por José Cabo, Técnico de Programas de Cooperación y Emergencias de UNICEF España

Post de José Cabo, Técnico de Programas de Cooperación y Emergencias de UNICEF España

El año 2011 quedará marcado por la crisis alimentaria y nutricional del Cuerno de África que afectó a más de 13 millones de personas en la región. Además, se produjeron otras situaciones de emergencia extremadamente delicadas en las que UNICEF llevó a cabo intervenciones clave para la vida de millones de niños.

En e primer semestre de 2011, tras las elecciones en Costa de Marfil se produjeron una serie de revueltas en las que 3.000 personas perdieron la vida, más de un millón tuvo que huir de sus hogares y más de un millón de niños se quedaron sin escuela. .

En Libia, las revueltas sociales contra el gobierno desembocaron en un conflicto armado en el que  930.000 personas emigraron hacía las fronteras de Egipto y Túnez en busca de ayuda.  

Los meses de verano fueron de nuevo una pesadilla para la población paquistan: las inundaciones afectaron a más de 5 millones de personas, 2,7 de ellos niños, en las regiones de Sindh y Baluchistán.

La rápida respuesta de UNICEF en todas estras emergencias fue clave y se centró en acciones centradas en salud, nutrición, agua, higiene y saneamiento, protección de Infancia y educación.

Respuesta de UNICEF
  • En Costa de Marfil, UNICEF lideró la campaña Vuelta a la Escuela que alcanzó  a  1 millón de niños de todo el país. Además, se instalaron 36 espacios Amigos de la Infancia en las que se ofreció apoyo psicológico a 17.340 niños afectados por el conflicto.
  • En LIbia, UNICEF aseguró que 500.000 personas en el este del país tuvieran acceso a agua potable. En Trípoli, durante los peores días de la crisis, la organización repartió botellas de agua a 470.000 personas que no tenían acceso a agua segura.
  • En Pakistán llevó a cabo una campaña de inmunización masiva en los 7 distritos afectados por las inundaciones, llegando a 761.000 niños entre 6 y 59 meses vacunados contra el sarampión y aportando suplementos de vitamina A. También aportó alimentación terapéutica para el tratamiento de más de 100.000 niños con desnutrición aguda.
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Sahel: la información puede salvar vidas

Fecha: 
Vie, 06/04/2012 (Todo el día)
06/04/2012 | Actualizada a las 09:43h |

Dailo Allí, Jefe de prensa de UNICEF España

Por Dailo Alli, Jefe de Prensa de UNICEF España

Al llegar a cualquiera de los 400 centros de nutrición que UNICEF y sus aliados tienen diseminados por el árido horizonte del Sahel chadiano, lo primero que ven las madres que llegan a tratar a sus hijos es un enorme cartel con varios consejos escritos a mano. El primero de ellos es siempre el mismo: acudir a un centro nutricional, antes de usar la medicina tradicional.

Sin menospreciar el legado cultural conservado por sanadores durante muchos años, este consejo es especialmente crítico en casos graves, como aquellos en los que los niños sufren desnutrición. Algunas madres, desesperadas al advertir una extrema debilidad en sus hijos, los llevan a curanderos que usan prácticas nocivas, que casi siempre empeoran el estado de los niños.

Durante una de las visitas que realizamos varios periodistas hace unas semanas a un centro de desnutrición en Mao, en el noroeste de Chad, el responsable, Mustafa Ali Saboune, nos recibió con rostro compungido porque el padre de uno de los niños que estaban bajo tratamiento decidió llevarse el bebé para que lo viera un curandero.

No quería que su hijo continuara en aquel lugar gestionado por médicos, a pesar de que el niño había mejorado considerablemente. Consideraba que las prácticas tradicionales eran más eficaces, ignorando que con aquel gesto condenaba a muerte a su hijo de apenas unos meses de vida.

Los primeros mil días son fundamentales

Por esta razón no es de extrañar que, además de suministrar tratamiento terapéutico y realizar muchas otras intervenciones de emergencia, los profesionales de UNICEF que trabajan en estos centros dediquen parte de su tiempo a sensibilizar a madres y padres.

A contarles lo beneficiosa que es la lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida o cómo evitar el contagio de enfermedades diarreicas con prácticas sencillas como lavarse las manos con jabón, un gesto con el que se podrían salvar las vidas de más de 3,5 millones de niños al año en todo el mundo.

O algo tan importante como saber detectar que un niño sufre desnutrición mediante exploraciones muy sencillas en la piel que pueden hacer los propios padres y que puede ayudarles a llevar a tiempo a sus hijos a los profesionales adecuados.

Prácticas que resultan fundamentales en los mil primeros días que transcurren desde el embarazo hasta que el bebé cumple dos años. Un periodo en el que se produce el desarrollo básico del niño, como hemos contado en la campaña Dona 1 día desde hace meses.

La falta de una alimentación y atención adecuadas durante esta etapa produce daños físicos y cognitivos irreversibles que afectarán a la salud y al desarrollo intelectual del niño durante el resto de su vida.

Y eso también se enseña en estos centro, en los que los médicos van de un lugar a otro llevando materiales médicos para hacer controles, administrar vacunas o tratamientos a los niños más vulnerables.

Ejemplos muy concretos que demuestran la enorme importancia de la sensibilización en la lucha contra la desnutrición infantil y otras enfermedades prevenibles. Porque  transmitiendo conocimiento y compartiendo esa valiosa información por cada pueblo o comunidad, se está evitando que los niños enfermen o mueran.


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