| La participación infantil
|
 |
| © UNICEF España/2004 |
Los niños y niñas representan aproximadamente
el 35% de la población mundial, sin embargo, sabemos
poco acerca de lo que les gusta o lo que les gustaría
que cambiase. Tal vez les ofrecemos pocos espacios y oportunidades
para que expresen sus propias ideas y opiniones.
La necesidad de considerar a los niños y niñas
como sujetos activos de nuestra sociedad cada vez es más
grande y, también, la necesidad de formar personas capaces
de decidir sobre su propio desarrollo y de aportar juicios y
soluciones en sus familias, escuelas y comunidades.
La participación infantil supone “colaborar, aportar
y cooperar para el progreso común”, así
como generar en los niños, niñas y jóvenes
confianza en sí mismos y un principio de iniciativa.
Además, la participación infantil ubica a los
niños y niñas como sujetos sociales con la capacidad
de expresar sus opiniones y decisiones en los asuntos que les
competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad
en general.
La participación infantil nunca debe concebirse como
una simple participación de niños, niñas
y jóvenes, sino como una participación en permanente
relación con los adultos, y debe ser considerada como
un proceso de aprendizaje mutuo tanto para los niños
como para los adultos.
Los niños, niñas y jóvenes son ciudadanos
valiosos que pueden ayudar a crear un futuro mejor para todos.
Debemos respetar su derecho a expresarse y a participar en todos
los asuntos que les afecten, según su edad y madurez.
La participación infantil es importante porque:
 |
| © UNICEF - Comité Madrid/2004 |
- Prepara a los niños para las cuestiones que tienen
que confrontar en el futuro.
- Los jóvenes aprenden mediante la participación,
la cooperación, la negociación de conflictos,
el respeto a la diversidad y la tolerancia. Se trata de
elementos fundamentales en la construcción de la
paz
- Los niños y niñas han demostrado que cuando
participan pueden conseguir cambios positivos en el mundo
que les rodea.
- Cuando no se permite a los niños participar, se
corre el peligro de generar un mundo de jóvenes adultos
que no saben cómo negociar sus diferencias, establecer
un diálogo constructivo o asumir responsabilidades
que les atañen a ellos mismos, a sus familias, sus
comunidades y la sociedad en general.
|
|