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Llegan con cara de sueño a la redacción del Sport. Son las 8.30 de la mañana y los dieciséis chicos del equipo Ugandés de UNICEF se despiertan cuando Ramón Palomar, redactor del diario les da la bienvenida en inglés. Van vestidos con el chándal del equipo blanquiazul y tiene su nombre bordado en la espalda: Mokas, Otim, Papira. Les muestran el proceso de producción del diario y se quedan boquiabiertos ante la primera portada del Sport de 1979: un jovencísimo Carrasco atrae la atención. Uno de los chicos pregunta si el jugador aún está vivo. “Sí, claro” - responde Palomar- “Fue muy buen jugador y ahora es periodista deportivo.” Pasan por todo el proceso productivo, y ven la sala en la que la edición final del diario está colgada en la pared con todas las páginas del diario. Pero lo que más les gusta es la página 17 del Sport del miércoles 31 de enero. Están sus fotografías.
Tras la visita al Sport van a entrenar al Miniestadi. Comentan que nunca habían estado en unas instalaciones en tan buenas condiciones y disfrutan entrenando en el césped. Emmanuel Magembe, Emma, es el defensa del equipo. Tiene 14 años y su líder es Ronaldinho. Admira cómo regatea. Visitar el Camp Nou ha sido hacer realidad un su sueño. “Lo veía en la televisión y ahora estoy aquí. Le encantaría llegar a ser jugador profesional. Le dicen que es un buen jugador pero él no sabe valorarse.
Oloya tiene trece años y una sonrisa confiada y cálida. Pero su infancia no es fácil. Su madre falleció y tiene siete hermanos. No es el mayor, pero tiene que ayudar a su padre a trabajar la tierra y a veces no puede ir a entrenar a fútbol. Le gustaría ser profesional, pero por el momento “quiere aprender y ser mejor persona”. Le gusta el Barça “Porque son los campeones”.
El día supuso muchos encuentros y mucha gente nueva. Para unos chicos que han vivido situaciones muy duras en un país asolado por el conflicto entre el Ejercito de Liberación del Señor y el gobierno, esto no es nada estresante. Al contrario, en el encuentro que mantuvieron con los cadetes del Barça de La Masía, no pararon de hablar y de compartir experiencias. Por supuesto, hablaron de cómo viven el deporte y el fútbol en sus vidas, tan diferentes a las de los chicos del F.C.Barcelona. Tras muchas preguntas, unos y otros pudieron ver que, en lo que se refiere a su amor por el fútbol, sus vidas no son tan diferentes.
El único problema, en este caso fue que perdieron el partido que jugaron contra los cadetes (4-0): no se puede ganar siempre, y menos contra un equipo como este. Pero tras el intercambio de camisetas, la derrota dolía un poco menos.
Después pudieron ir al Camp Nou y ver a sus ídolos en acción, que como ellos, también perdieron. Más presentaciones, más gente nueva, más periodistas. Quizás a última hora de la noche la emoción del día hizo que fuera difícil dormir. Quizás, incluso para unos chicos que viven vidas de adultos y que están acostumbrados a la dureza del norte de Uganda, un día con el F.C. Barcelona puede ser más que un día.
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