Supervivencia infantil
UNICEF trabaja para garantizar a toda la infancia su principal derecho: la supervivencia. Para ello desarrolla proyectos en países en desarrollo para garantizar que todos los niños y niñas tienen acceso a servicios de salud, una nutrición adecuada y agua y saneamiento.
En el último año, unos 8,8 millones de niños y niñas, menores de 5 años, murieron en todo el mundo. Aunque esta cifra supone una impresionante reducción respecto a la mortalidad de décadas pasadas, no se puede bajar la guardia, porque son muertes por causas evitables:
- Algunas son provocadas por enfermedades prevenibles, como la neumonía, la diarrea y el paludismo. Otras se producen por causas indirectas, también evitables, incluidos los efectos de los conflictos armados y el VIH/SIDA.
- La malnutrición, una higiene deficiente y la falta de acceso al agua potable y saneamiento adecuado contribuyen a más de la mitad de estos fallecimientos.
- Se estima que dos terceras partes de las muertes neonatales y de niños y niñas de corta edad se podrían evitar.
- Medio millón de mujeres fallecen al año durante o a causa del embarazo, la mayoría en el parto o en los primeros días del puerperio.
Salvar aún más vidas
Reducir la mortalidad infantil no requiere de grandes inversiones y tecnología avanzada. La mayoría de las muertes innecesarias de madres y bebés que se producen en el mundo pueden prevenirse con la combinación de técnicas básicas que, a pesar de su bajo coste, han demostrado ser muy eficaces:
- Las campañas de vacunación frente a enfermedades como el sarampión, la polio, el tétanos o la rubeola.
- El tratamiento de ciertas enfermedades con antibióticos adecuados.
- La introducción de suplementos de micronutrientes cuando la dieta habitual es pobre.
- El uso de mosquiteras tratadas con insecticida.
- La mejora en las prácticas de lactancia materna.
- La adopción de costumbres higiénicas seguras.
- El acceso a servicios adecuados de agua y saneamiento: el hecho de disponer de agua potable y letrinas puede transformar la vida de los niños
Sin embargo, para realmente “salvar una vida” no basta con asegurar la supervivencia básica de la infancia, sino que hay que sentar las bases para un desarrollo más profundo. Si aseguramos que todas las niñas y niños tengan acceso a la educación básica y si prestamos especial atención a los marginados por la pobreza, por el VIH/SIDA, los conflictos armados y la discriminación, podremos romper el círculo de pobreza que mantiene a millones de niños y niñas al borde de la supervivencia.
El trabajo de UNICEF en supervivencia infantil y materna
UNICEF define la supervivencia y el desarrollo infantil como el primer derecho de los niños y niñas. Los más de sesenta años de experiencia de UNICEF demuestran que podemos hacer retroceder la mortalidad infantil y alcanzar los Objetivos del Desarrollo del Milenio antes de 2015.Gran parte de nuestras actividades se centran en África subsahariana y Asia Meridional, las regiones del mundo con mayor número de de muertes infantiles.
Aunque se trata de un objetivo posible de alcanzar, no es tarea fácil: La reducción de la mortalidad en la infancia exige el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, especialmente:
- Reducir la pobreza y el hambre (ODM 1).
- Mejorar la salud materna (ODM 5)
- Combatir el VIH y el SIDA, el paludismo y otras enfermedades importantes (ODM 6).
- Mejorar el agua y el saneamiento (ODM 7).
- Suministrar medicamentos asequibles de manera sostenible (ODM8)
El logro del ODM 4 (que requiere una reducción en dos terceras partes de la tasa de mortalidad de menores de cinco años entre 1990 y 2015) está al alcance de la humanidad, pero supone un gran desafío: alcanzar el objetivo implica reducir el número de muertes de menores de cinco años a menos de 4 millones en 2015.
Está claro que alcanzar estos objetivos exigirá voluntad política, recursos y estrategias adecuadas, a una escala sin precedentes. UNICEF trabaja con los gobiernos, organismos nacionales e internacionales, con el sector privado y con la sociedad civil para apoyar acciones fundamentales y eficaces en cada fase del ciclo vital, incluidas la prenatal, la infancia, la adolescencia y la maternidad.

