Los derechos
de los niños y niñas indígenas no deben ser postergados
| El 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos
Indígenas del Mundo, UNICEF insta a los gobiernos de América
Latina a no postergar más los derechos de los pueblos indígenas,
en especial los relacionados con los niños, niñas y
adolescentes. |
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| UNICEF/HQ97-0346/Balaguer |
| Niños de una comunidad rural de Bolivia. |
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En América Latina viven actualmente alrededor de 40 millones de
indígenas. A pesar de constituir la población mayoritaria
de algunos países, estas comunidades viven a menudo en una situación
de exclusión y violación de sus derechos. Las protestas
y los levantamientos presenciados en varios países de la región
en los últimos años, constituyen una manifestación
de las desigualdades que viven día a día los pueblos indígenas.
Esta discriminación comienza en la infancia, donde millones de
niños y niñas indígenas ven vulnerados su derecho
a un nombre y a una nacionalidad, al acceso a la salud, a educación
de calidad y a la protección. Según Nils Kastberg, Director
Regional de UNICEF para América Latina y Caribe, "Podríamos
seguir ignorando a todos los indígenas y engañosamente se
cumplirían las Metas de Desarrollo del Milenio. En la actualidad
los indicadores de los gobiernos no están desagregados, por lo
que no reflejan la diversidad cultural de los países. Es por ello
que estamos ante un auténtico genocidio estadístico, una
situación absolutamente inaceptable. "
Reflejo de esta exclusión social es que en el año 2001,
75 de cada 1000 niños indígenas nacidos en América
Latina no alcanzaron el año de edad, mientras que la tasa de mortalidad
infantil entre la población no indígena fue de 52 por mil.
En Bolivia, donde la población indígena representa el 50%
de la población, los niveles de analfabetismo en estas comunidades
alcanzan el 19%, mientras que la proporción entre la población
no indígena es de sólo el 4.5%. En Honduras, el fenómeno
de la malnutrición infantil alcanza proporciones extremas entre
los niños tolupas, quienes representan el segundo grupo indígena
más numeroso de este país, mientras que en Panamá,
el 95% de la población indígena del país vive con
menos de un dólar al día.
Los conflictos armados acentúan la violación de los derechos
de los niños y niñas, lo que provoca profundas transformaciones
en el escenario familiar y comunitario. En Perú el 79% de las víctimas
de la violencia vivida en las décadas de los 80 y 90 eran indígenas.
En Colombia, en mayo de 2004 más de 300 indígenas wayúu,
en su gran mayoría mujeres y niños, buscaron refugio en
el fronterizo estado de Zulia, en Venezuela. El desplazamiento forzado
implica para la niñez la pérdida de familiares, costumbres,
y la ruptura con el entorno y la naturaleza que le rodea, aspectos, estos
últimos, muy arraigados a las culturas indígenas.
Es necesario invertir en la infancia para romper con el círculo
de la pobreza al que se ven sometidas las comunidades indígenas
desde hace siglos. Para ello se debe fomentar la participación
de las comunidades en las decisiones públicas, comenzando por los
niños y adolescentes, buscando la puesta en marcha de políticas
más incluyentes que respeten sus derechos. UNICEF insta a los gobiernos
de América Latina signatarios todos ellos de la Convención
sobre los Derechos del Niño, a que garanticen su cumplimiento.
Los pueblos indígenas de América Latina deben participar
con pleno derecho en las sociedades, contribuyendo a la construcción
y desarrollo de los países en los que viven. Sólo reconociendo
y aceptando su cultura y su diversidad se podrán alcanzar de forma
plena los niveles de desarrollo humano en Latinoamérica.
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