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© UNICEF/NYHQ2005-1699/Josh Estey |
| Khairuddin y su madre, Yusliani, se encuentran después de 7 meses. |
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A los 15 años, Khairuddin se perdió entre el tumulto tras el tsunami en Meulaboh, en Aceh (Indonesia) y tardó 7 meses en encontrar a su madre, Yusliani. El rencuentro, en las oficinas de UNICEF en Aceh, fue posible gracias a que ambos se registraron en los listados de reunificación disponibles. Khairuddin es un ejemplo de la importancia de reforzar los sistemas de identificación y reunificación.
Khairuddin y Yusliani no son un caso único. UNICEF colabora con las autoridades locales y con otras organizaciones para garantizar la reunificación familiar tras los desastres y permitir que los niños afectados por una catrástrofe no añadan otra tragedia a sus cortas vidas: la de la separación de su entorno conocido, sus seres queridos, sus costumbres y su hogar.
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© UNICEF/NYHQ2005-1699/Josh Estey |
| INDONESIA, 2005: Un niño busca a sus familiares en un panel de fotos de personas que están buscando a sus hijos y otros niños de su familia. |
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Una de las consecuencias de las catástrofes es la pérdida o suspensión temporal de los servicios públicos que garantizan el registro y los censos poblacionales. En ocasiones los propios edificios gubernamentales quedan dañados y la identificación y emisión de documentos se hace especialmente difícil.
Esto, sumado al gran problema de falta de registros de población que hay en muchas zonas del mundo y al hecho de que los niños pequeños no siempre pueden dar datos sobre si mismos, configuran un panorama que obliga a extremar la cautela. En estas situaciones los niños son especialmente vulnerables al tráfico de menores.
Un trabajo largo y complicado
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| ©UNICEF Sri Lanka/M.Burlingame/2005 |
| INDONESIA, 2005: Sarojini juega con algunos de los hermanos que ayudó a reunificar.. |
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Thambipillai Sarojini, una trabajadora social de Sri Lanka se enfrentó en 2005 a un reto que no podía rechazar: colaborar con UNICEF en el reencuentro de 6 hermanos separados por el tsunami que azotó el sur de Asia en diciembre de 2004.
Los niños y niñas, de entre 8 y 19 años, habían quedado huérfanos por el desastre, y entre el caos y la desesperación de los días siguientes al tsunami, se habían perdido y no tenían manera de encontrarse. Algunos vivían con familiares lejanos, otros habían huído a poblaciones del interior y otros se encontraban en centros de protección. "Están mucho mejor juntos", dice Sarojini. "Antes estaban sufriendo enormemente. Por supuesto que echan de menos a sus padres, pero se han recuperado muchísimo desde que han vuelto a estar juntos".
Un proceso eficaz en las condiciones más duras
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© UNICEF/NYHQ1996-0791/Roger LeMoyne |
| RUANDA, 1996: Wi-Barbara, una niña de 12 años, da sus datos al personal de UNICEF que está reunificando familias, en la frontera entre Zaire y Ruanda. |
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En 1996, 640.000 ruandeses que habían vivido refugiados en Zaire durante 2 años volvieron a sus hogares. Durante el desplazamiento masivo de población, unos 5.000 niños y niñas perdieron a sus familias. UNICEF, en colaboración con Save the Children y organizaciones locales, pusieron en marcha el proceso de identificación y reunificación. Gracias a ello muchos niños pudieron volver con sus familias.
Los reencuentros, tras días e incluso meses de búsqueda, suelen estar llenos de lágrimas. Pero por primera vez tras el desastre son lágrimas de alegría. Para UNICEF es prioritario que los niños y niñas separados de sus familias permanezcan allí donde puedan ser encontrados cuanto antes.
Para saber más
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