Niños y niñas soldado

Actualizado el 13/02/2015 a las 10:17 | Artículo
Un grupo de niños soldado es desmovilizado en Sudán.

En un mundo donde millones de niños "juegan a la guerra" con pistolas de juguete o a través de videojuegos, otros muchos niños y niñas se ven abocados a vivir la guerra de verdad, convirtiéndose en combatientes desde edades muy tempranas. Para ellos la guerra no es divertida ni les hace sentirse más fuertes. Los niños soldado son menores privados de su derechos más básicos que demasiadas veces son vistos como culpables.

Cada día hay niños y niñas que ven su futuro truncado porque pierden su infancia para convertirse en soldados. Al igual que otros menores afectados por conflictos en todo el mundo, son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Sin embargo, para ellos el regreso a su vida y la recuperación de su infancia es tan difícil que puede parecer casi imposible. Algunos de ellos pueden haber sido secuestrados o reclutados a la fuerza; a otros los ha impulsado a unirse a estos grupos la pobreza, los malos tratos y la discriminación, la presión de la sociedad o de los compañeros, o el deseo de vengarse de la violencia ejercida contra ellos o sus familias.

El reclutamiento de niños para la lucha armada es ilegal y supone una grave violación de los derechos de la infancia. Cientos de miles de niños y niñas en el mundo son víctimas de esta grave situación. UNICEF calcula que hasta 300.000 niños y niñas en todo el mundo participan en grupos y fuerzas armadas con distintas funciones, como combatientes, cocineros, porteadores, mensajeros, espías o por motivos sexuales.

¿Qué es un niño soldado?

Según los Principios de Ciudad del Cabo (1997), un “niño soldado” es toda persona menor de 18 años de edad que forma parte de cualquier fuerza armada regular o irregular en la capacidad que sea, lo que comprende, entre otros, cocineros, porteadores, mensajeros o cualquiera que acompañe a dichos grupos, salvo los familiares. La definición incluye a las niñas reclutadas con fines sexuales y para matrimonios forzados. Por consiguiente, no se refiere sólo a un niño o niña que lleva o ha llevado armas, sino también a los que prestan servicios de otro tipo para los grupos armados, aunque no participen directamente en el combate.

El reclutamiento de niños en conflictos armados es una práctica antigua. De hecho, la palabra “infantería” viene del latín “infans” (niño). El uso de menores de edad para la guerra parece ser más la regla que la excepción y cada nuevo conflicto supone un riesgo directo para la infancia. La mayoría de los conflictos que han finalizado recientemente han involucrado de manera masiva a la infancia: Liberia, Sierra Leona, Angola, Uganda, Afganistán y El Salvador, por ejemplo.

¿Qué supone ser una niña soldado?

A menudo se olvida hablar de las niñas cuando se trata este problema, pero que en realidad son las que sufren situaciones más duras.

"Es mucho más difícil para una niña. Para empezar, pierdes tu identidad como mujer: tienes que llevar un uniforme militar, botas, debes llevar pelo corto... no se te permite usar pintalabios ni nada que recuerde que eres una chica. No se te permite ser una mujer: cambia tu forma de hablar, tu forma de moverte, incluso tu forma de estar simplemente de pie... todo. Además eres menospreciada y humillada: imagina tener 16 años y no poder recordar cuántos hombres han tocado tu cuerpo y han abusado de tí. Muchas niñas de apenas 13 años se convierten en madres sin tener el cariño de una familia ni nadie que les cuide, sin padre ni madre, sin nadie que les diga "estoy aquí para apoyarte, yo te protejo". En el frente las chicas se ven obligadas a cometer atrocidades sólo para demostrar que no son unas cobardes, y eso nunca se olvida. Te sientes sucia y sin valor, pierdes completamente tu autoestima y crees que no mereces que nadie te quiera. Para los chicos también es terrible, pero no puedo hablar por ellos, porque yo lo viví como mujer."

China Keitetsi, ex-combatiente

Las niñas son invisibles entre los invisibles, no sólo en el frente, sino también fuera de él, ya que no es frecuente que los programas de desmovilización y rehabilitación contemplen acciones específicas para ellas.

Crear un entorno protector para la infancia

Poner fin al reclutamiento de niños y niñas soldado es un proceso complejo que requiere que se trabaje en varias áreas y desde distintas perspectivas. Tanto si el niño decide enrolarse como si es forzado a hacerlo, es necesario un compromiso de toda la sociedad.

  • Actitudes, costumbres y prácticas

Con demasiada frecuencia los niños secuestrados por grupos guerrilleros son condenados, una vez rescatados, al abandono, la exclusión social y la marginación. En el peor de los casos pueden llegar a sufrir penas de prisión o muerte por su participación forzosa en conflictos de los que son víctimas, no verdugos.

La participación plena de la comunidad constituye un componente integral de la creación de un ámbito de protección para los liberados y sus familiares. Las comunidades pueden resolver de manera conjunta los problemas del estigma de las víctimas, la falta de recursos económicos, la vulnerabilidad  y otros desafíos a los que se suelen enfrentar quienes han sufrido secuestro y cautiverio. Cuando éstas fomentan o toleran la participación de niños y niñas en los conflictos, es necesario que se produzcan cambios para impedir su reclutamiento (y re-reclutamiento), y apoyar que vuelvan junto a sus familias y comunidades.

El diálogo sobre la estigmatización de los antiguos niños y niñas soldado es a menudo el paso preliminar hacia la reunifación familiar y la reintegración en la comunidad.Los medios de comunicación pueden aumentar la concienciación, pero deben tener cuidado de no perjudicar las oportunidades de una reintegración con éxito de los antiguos niños y niñas soldado (por ejemplo, cuando se informe sobre los índices de prevalencia del VIH, reales o presuntos, entre los niños desmovilizados). La mediación de la comunidad puede ser esencial para la reunificación familiar y el proceso de reintegración.

UNICEF trabaja no sólo para que los niños dejen las armas, sino para que tanto ellos como sus comunidades olviden que un día las llevaron

  • Aptitudes para la vida práctica, conocimiento y participación de los niños y niñas

Una vez que se los recluta para involucrarlos en un conflicto, es poco lo que los niños y niñas pueden hacer para protegerse. Los grupos de debate de jóvenes pueden contribuir a que sean más conscientes de sus derechos, y antiguos “niños soldado” pueden compartir sus experiencias y sensibilizar a sus compañeros. Esto contribuye a fortalecer las voces de los niños, de modo que sus opiniones se tengan en cuenta en los esfuerzos por impedir su reclutamiento y garantizar su desmovilización y reintegración.

Los niños y las mujeres deberían participar en la planificación y puesta en marcha de los procesos de desmovilización y reintegración, con el fin de evitar prejuicios contra unos menores a los que no se puede considerar verdaderos soldados.

  • Función de la familia y la comunidad

Hay que crear estas capacidades para ayudar a familias y comunidades a garantizar que sus niños y niñas no tengan que participar en las fuerzas armadas durante un conflicto. La reunificación familiar a la primera oportunidad es un factor fundamental para la reintegración social. Es esencial un seguimiento de los niños y niñas desmovilizados centrado en la reintegración social a largo plazo para todos los afectados por la guerra en una comunidad, y que abarque a la comunidad en su conjunto más que al niño o niñas de forma aislada.

  • Servicios esenciales, como la prevención, recuperación y reintegración

Se debe proteger a los antiguos niños soldado durante los programas de desmovilización y reintegración social, lo que incluye la reunificación familiar, la educación sobre el VIH/SIDA, el asesoramiento, la educación y la formación profesional. Es importante aplicar medidas de respaldo psicosocial como el asesoramiento, el apoyo entre compañeros o de la comunidad. Los programas de reintegración deben basarse en los recursos existentes, dando apoyo a las escuelas locales, los centros de formación profesional y los sistemas de atención sanitaria.

el papel de los gobiernos y las instituciones

Hay que denunciar las vulneraciones de las leyes de la guerra, para que los culpables respondan ante los tribunales o por medio de otros mecanismos de verdad y reconciliación. El seguimiento adecuado proporcionará una mejor información sobre el número de niños soldado y las condiciones en que viven. Es fundamental que se apliquen las Resoluciones 1539 (2004) y 1612 (2005) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que piden el seguimiento y la denuncia de las violaciones más graves de los derechos de la infancia en las zonas en conflicto.

  • Capacidad y compromiso de los gobiernos

Es necesario realizar tareas de promoción a todos los niveles, lo que incluye promover la ratificación del Protocolo Facultativo sobre la participación de niños y niñas en conflictos armados, reformar las leyes nacionales y realizar campañas de concienciación.

En tiempos de conflicto armado, el control efectivo lo tienen a menudo entidades no estatales o grupos armados, y es esencial que estos grupos y entidades respeten las normas del derecho internacional al igual que los protagonistas estatales, lo que incluye prohibir el reclutamiento y el uso de niños en las hostilidades. Hay varias disposiciones del derecho internacional que rigen las acciones de las entidades no estatales, entre ellas el Protocolo Facultativo, que les exige normas más rigurosas que a los gobiernos. Legislación y aplicación de la misma.

Los protagonistas gubernamentales y no gubernamentales involucrados en un conflicto armado deben respetar, ejecutar y aplicar los tratados internacionales.

Documentos de Derechos humanos relacionados con el reclutamiento de niños soldado
  • El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en conflictos armados (2000) eleva la edad mínima para participar directamente en hostilidades de 15 a 18 años (Artículo 1) y prohíbe el reclutamiento voluntario o forzoso de menores de 18 años (Artículo 2).
  • El Estatuto de la Corte Penal Internacional (1998) considera delito de guerra reclutar o alistar en las fuerzas armadas nacionales a niños menores de 15 años o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades de conflictos armados internacionales o internos.
  • La Convención número 182 de la Organización Internacional del Trabajo (1999) prohíbe el reclutamiento forzoso y obligatorio de menores y lo define como una de las peores formas de trabajo infantil.

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