Níger: proteger a los refugiados que huyen de Malí

29/03/2012 | Actualizada a las 12:56h | Emergencias

Foto de archivo. Una madre se lava las manos antes de preparar la comida en Boubon, a unos 30 kilómetros de Niamey, la capital de Níger.

Para las familias desplazadas en el asentamiento de Mangaizé, situado en un tramo seco, vacío, de la región del Sahel, el acceso a agua potable es una cuestión de supervivencia. Más de 35.000 refugiados y repatriados han llegado a Níger huyendo del conflicto en el norte de Malí.

Esto agrava aún más la crisis alimentaria existente en el Sahel, en la que se estima que 10 millones de personas de Burkina Faso, Chad, Mauritania, Camerún, Malí, Níger, Nigeria y Senegal están en riesgo.  

Solo en Níger más de 6 millones de personas se enfrentan a la escasez de alimentos y cerca de 394.000 niños menores de 5 años están en riesgo de desnutrición grave. El largo camino huyendo de Malí también ha dejado a muchos niños refugiados débiles y cada vez más vulnerables a la desnutrición y las enfermedades.


Con la distribución de agua potable, UNICEF y sus aliados protegen a las  familias desplazadas de enfermedades transmitidas por el agua, y a su vez, de la desnutrición.

El impacto del golpe de Estado la semana pasada en Malí es una fuente adicional de inestabilidad en la región. Hay mucha incertidumbre sobre cómo va a evolucionar la situación política en el país, y cuales serán las condiciones de seguridad.

Mariama: su historia

Mariama lleva viviendo en el asentamiento más de dos meses, junto a su marido y sus dos hijos. Cuando llegó por primera vez a Mangaizé, en la región Tillabery, una Una madre en el centro de alimentación terapéutica en Mazadou Abdou, Níger, ayuda a su hija a tomar alimento terapéutico listo para usar para tratar la desnutrición aguda. de las regiones más afectadas por las malas cosechas del año pasado, tenía que sacar agua de los pozos de las aldeas cercanas.

Una de las grandes preocupaciones es la calidad del agua, que en muchas ocasiones está contaminada. El hijo pequeño de Mariama, como otros niños del campamento, sufrió diarrea tras beber agua de los pozos. La diarrea es la segunda causa de muerte de los niños menores de cinco años a nivel mundial.

La afluencia de desplazados ha aumentado la demanda de alimentos y agua, además de servicios básicos como acceso a la salud, protección e instalaciones de saneamiento.

UNICEF está centrando sus esfuerzos en nutrición, fortaleciendo los medios de monitorización y los centros de tratamiento, y está aumentando la disponibilidad de instalaciones de agua y saneamiento en los centros de alimentación terapéutica.

“Sabemos que el acceso al agua potable y a una nutrición adecuada son cruciales para prevenir la desnutrición”, afirmó el Gerente de Nutrición de UNICEF, Eric Alain Ategbo.

 Aumentar el acceso a agua potable 

Al igual que otros países del África subsahariana, Níger no está en el camino de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua potable y al saneamiento adecuado para 2015. Aunque la mitad de la población ha visto mejorada las fuentes de agua, las poblaciones rurales se han quedado a la zaga.

UNICEF hace frente a la actual crisis alimentaria a la vez que trabaja con el gobierno y las comunidades locales instalando fuentes de agua mejoradas y sistemas sostenibles de mantenimiento en cinco regiones del país.

Estos programas apoyan una gestión del agua basada en la comunidad que fomenta la participación de las mujeres en los consejos de gestión del agua. Este enfoque ha demostrado su efectividad, no solo para asegurar la sostenibilidad, sino también para garantizar el empoderamiento de las mujeres.