Irak: escuelas para los niños refugiados sirios

Por Salam Abdulmunem, Oficial de Comunicación de UNICEF Irak
23/08/2012 | Actualizada a las 16:43h | Emergencias

Lo primero que te llama la atención cuando entras en el campamento de refugiados de Domiz, en Irak, es el número de niños que hay: corriendo, jugando o simplemente sentados en sus tiendas. Cuando se lo menciono al administrador del campamento, me cuenta que casi todas las familias de refugiados sirios que se han registrado aquí son jóvenes; ninguno de los miembros tiene más de 50 años.

El campamento que se ha creado en la provincia de Dohuk, en el norte de Irak, cuenta actualmente con unas 500 familias sirias, pero puede alojar a otras 500 si fuese necesario. Unas 2.000 personas viven en el sector del campamento asignado a las familias y, según el administrador, el 40% de los inscritos son menores de 14 años.

PONERSE AL DÍA EN LA ESCUELA DE VERANO

Mientras que los más pequeños juegan en los toboganes y columpios proporcionados por la administración del campamento, los adolescentes y las niñas no realizan ninguna actividad concreta.
 
Hassan, un joven de 14 años de edad, se encuentra en la entrada de la tienda de campaña de su familia con su hermana menor y su hermano, de 11 y 9 años respectivamente, viendo a los niños más jóvenes jugar al fútbol. Llevan en el campamento desde hace casi un mes. Hassan me dice que no tiene mucho que hacer la mayor parte del día. Cuando le pregunto por la escuela, la hermana de Hassan, Eveen, dice que le gustaría volver pronto.
 
Recientemente, el Departamento local de Educación, con apoyo de UNICEF y ACNUR, inició una escuela de verano para ayudar a los niños a recuperar el tiempo perdido. Cerca de 150 niños y niñas se han matriculado en esta escuela. Pero el nuevo curso académico se acerca rápidamente, y se prevé escasez de espacio para casi 500 niños que ya se han registrado para unirse a la escuela.
 
Más tarde, cuando visito el cercano Espacio Amigo de la Infancia apoyado por UNICEF, me encuentro con Perween Abdulaziz, una trabajadora social de la ONG Agencia para la Cooperación Técnica y el Desarrollo (ACTED) que se encarga del centro. Me cuenta que, mientras que algunos de los niños han visto violencia, la mayoría de los temores de los pequeños proviene de escuchar a sus padres hablar de un futuro incierto. La estructura y las actividades que se les ofrecen a través de la escuela y el Espacio Amigo de la Infancia son esenciales para que sus vidas recuperen un cierto sentido de estabilidad.
 

ESCASEZ DE AULAS

También me encuentro con Adnan, un niño de 13 años que lleva una camisa blanca impecable y una mirada seria en sus ojos. Hablamos de cómo su jornada gira en torno a la escuela de verano y cómo espera el nuevo año escolar. "Estudio un poco más cuando vuelvo a casa, también, y solo después me voy a jugar". Su conmovedora determinación de seguir haciéndolo bien en la escuela, incluso cuando se pasa por momentos difíciles, merece nuestro respeto y apoyo.
 
Aunque UNICEF y ACNUR han proporcionado siete aulas prefabricadas, se necesitan al menos siete más para garantizar que ninguno de los niños que actualmente están en edad escolar en el campamento de refugiados se vea privado de su derecho fundamental a la educación, y para ayudarles a alcanzar su pleno potencial una vez que este difícil momento en sus vidas haya pasado.
 
Las autoridades locales, con la ayuda de los organismos de la ONU, están haciendo todo lo posible para facilitar el acceso a la educación de calidad a los hijos de los refugiados sirios en el campamento. Se necesitan más fondos, sin embargo, para satisfacer las necesidades educativas del creciente número de niños refugiados sirios.
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