Escuelas en tiendas de campaña para los niños desplazados por la violencia en Kenia

28/02/2008 | Actualizada a las 10:23h | Emergencias
Desplazada por la violencia en Kenia, Yvonne (a la derecha), de 8 años, sonríe desde el interior de la tienda de campaña de UNICEF donde se llevan a cabo temporalmente las clases.

Las escuelas en tiendas de campaña de UNICEF ofrecen refugio a los niños y niñas de Kenia desplazados por la violencia. Miles de familias han perdido sus hogares en los disturbios y se refugian en edificios comunes, como iglesias, polideportivos y escuelas. El establecimiento de escuelas temporales es esencial para que los niños y niñas desplazados puedan recuperan un sentido de la normalidad en medio del caos

Cuando la familia de Yvonne huyó de la violencia que devastó su pueblo, la niña de 8 años perdió su casa, su precioso collar de plástico, su uniforme escolar y el aula de su escuela.

"No tenemos muchas cosas", dijo, "pero siempre habíamos tenido nuestra escuela".

La violencia que arrasó Kenia después de las reñidas elecciones presidenciales de diciembre se produjo mientras los niños y niñas como Yvonne se preparaban a empezar un nuevo año escolar. A medida que UNICEF trata de obtener a la vez seguridad y estabilidad para cientos de miles de niños de Kenia, la educación es fundamental.

La semana pasada, Yvonne pudo finalmente volver a la escuela, en un aula en una tienda de campaña que UNICEF levantó en uno de los campamentos del valle del Rift, una zona asolada por el conflicto. Estaba encantada.

"Tengo dos vestidos que mi madre rescató de nuestra casa incendiada", dice. "Éste es mi favorito. Es el vestido que me pongo para ir a la iglesia el domingo, pero como regresar a la escuela era algo tan especial, mi madre me dejó ponérmelo para ir a la escuela".

La escuela como refugio

Mientras la crisis en Kenia continúa, UNICEF trata urgentemente de obtener 6,6 millones de dólares para intervenciones de emergencia. La mayor parte de esta suma se destinaría a la protección, la educación y la asistencia destinadas a un mayor número de niños.

"El aula es un refugio para tantos niños y niñas como la pequeña Yvonne", afirma la Representante de UNICEF en Kenia, Olivia Yambi. "Es un lugar seguro y sin peligro donde pueden comenzar a jugar y a aprender, y dejar atrás los horrores que han sufrido".

Más de 300.000 habitantes de Kenia han huido de sus casas durante las últimas seis semanas y 1.000 han sido asesinados. El número de violaciones registradas se duplicó. UNICEF calcula que 150.000 niños se encuentran en campamentos improvisados dispersados en todo el país y más de la mitad de estos niños tienen menos de cinco años.

 

Verdaderos progresos en un período difícil

La erupción de la violencia fue tan rápida que numerosas familias llegaron solamente con lo que pudieron cargar. Ahora viven temporalmente en los campos, los estadios, las escuelas y las iglesias, y los niños juegan en lugares polvorientos en medio de ancianos que dormitan sobre sus colchones y otros que permanecen simplemente sentados, reviviendo el terror que tuvieron que sufrir. Las familias cocinan sus escasos alimentos en fuegos al aire libre, y los retretes están abarrotados y sucios. Éstas son las personas a quienes UNICEF trata de ayudar.

Durante el mes pasado en Kenia, UNICEF ha:
  • Aportado una alimentación nutritiva al 70% de los niños que se encuentran en los campamentos
  • Asegurado el acceso a la escuela a más de 15.000 niños y niñas en las tiendas de campaña de UNICEF
  • Proporcionado acceso al agua salubre a más de 50.000 personas
  • Suministrado más de 50.000 conjuntos familiares que incluyen material para construir un refugio, así como utensilios y ollas para cocinar.

"Hemos realizado verdaderos progresos en un breve plazo de tiempo y ante grandes dificultades logísticas", afirma Olivia Yambi. "Pero hay muchos más niños que necesitan nuestra ayuda, y la necesitan hoy mismo".

Actividades desinteresadas

 

Mientras Yvonne regresaba a la escuela y estaba dispuesta a hablar, la expresión temerosa de su compañera revelaba otra historia.

"Vio cómo unos jóvenes con machetes mutilaban a su tío y lo asesinaban", dice una de las maestras de escuela de la niña. "Se ocultó con su tía, pero lo vio todo". Para ayudarla, la maestra visita a la niña en el campamento la mayoría de las noches, le orienta con sus deberes y le da toda la comida que puede.

Se trata de un acto desinteresado que se repite cada día en Kenia. Aunque han visto cómo sus vidas se hundían en el caos, los habitantes de este país se esfuerzan sin descanso en ayudarse unos a otros. He aquí algunos ejemplos.

Francis, de 17 años, pasa sus días con los niños de un campamento recientemente instalado cerca de su ciudad. "Ésta es una época en que debo olvidarme de mí y ocuparme de los otros", dijo.

En el barrio de chabolas más extenso de Kenia, escenario de numerosos combates, una maestra, Leah, ha albergado y alimentado a 20 niños durante dos semanas mientras la violencia amenazaba sus vidas. "Estos niños viven en condiciones horribles todos los días de su vida", afirma. "¿Cómo nadie puede tratar de aumentar su dolor? No había duda de que debía hacer todo lo posible para mantenerlos seguros".

También está Anna, de 9 años, que va de puerta a puerta con sus camaradas para pedir a los vecinos todas las medias que pueden donar. Luego las reparte entre las jóvenes de los campamentos. "Las medias les permiten mantenerse calientes por las noches", explica. "Más tarde, quiero recolectar zapatos para ellas".

Esto le daría a Yvonne un enorme placer. "Algunos de mis amigos no tienen más que un vestido, y carecen de libros y calzado", afirma. "Algunos van a la escuela, pero otros no. Simplemente quiero que volvamos a estar juntos de nuevo, seguros en la escuela y en la iglesia".