Progresos y retos de la nutrición en Mauritania

21/06/2012 | Actualizada a las 15:52h |
Chieck, de 19 meses, sonríe en los brazos de su madre, Vattimetou. Cuando Chieck llegó al centro sufría desnutrición severa. Tras 12 semanas de tratamiento se curó. Hoy ha venido al centro a revisión. Está perfectamente. Centro de Salud El Mina, Nouakchott (Mauritania).

Por Diana Valcárcel, Coordinadora de Proyectos de Comunicación de UNICEF España

Un camino de baches hacia el éxito

En el camino hacia el centro de salud El Mina, recorremos las calles de la capital de Mauritania, Nouakchott. Veo casas y edificios bajos todos de un color parecido, arena en las aceras, cabras, personas que van y vienen, burros tirando de pequeñas carretas con mercancía y niños jugando al fútbol.

El centro de salud, creado y gestionado por la ONG Tierra de Hombres, está situado en un barrio humilde de las afueras de la ciudad. Está compuesto por tres edificios dentro de un espacio desértico en el que nacen unos arbustos tímidamente.  

Mamadou Djibi Dia, jefe del centro, nos explica que aquí se tratan casos de niños con desnutrición moderada y grave.  Además hay una maternidad, tratamiento prenatal, consulta y formación en lactancia materna. “Los lunes atendemos a los niños con desnutrición grave, los martes a los que padecen desnutrición moderada, los miércoles hacemos prevención dando a los niños una papilla consistente y los jueves pasamos consulta”, nos explica Mamadou, médico formado en Túnez. UNICEF apoya el centro con la provisión de alimento terapéutico listo para usar, que es el tratamiento utilizado para la desnutrición grave.

Hoy es lunes y Vattimetou ha venido con su hijo Chieck, de 19 meses, a pasar la revisión. Cuando Chieck llegó por primera vez al centro con 9 meses, le diagnosticaron desnutrición grave. Pesaba 5,8 kilos y medía 70 centímetros. Después de un tratamiento de 12 semanas Chieck se recuperó. “La salud es lo más importante para mis hijos. Aquí he traído a todos a vacunarse”, nos dice esta madre orgullosa. Vive en el vecindario con tres de sus seis hijos y sobrevive gracias a la costura y al dinero que su marido le envía desde un pueblo del interior.

En las dos últimas décadas en Mauritania se ha reducido en un 50% los casos de desnutrición crónica gracias al trabajo conjunto y coordinado de las organizaciones, el Gobierno, agencias de Naciones Unidas y la sociedad civil.

Ha habido esfuerzos importantes que han dado grandes resultados como la formación de personal de salud en asuntos de nutrición, las campañas de formación de nutrición en las comunidades o el fomento de la lactancia materna. Pero en el camino de estos progresos se han cruzado en el país dos crisis: la nutricional que afecta a más de 700.000 personas y la llegada de 70.000 refugiados de Malí. El reto ahora es conseguir mantener los resultados positivos a pesar de las crisis. 

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