Ruanda: 20 años después del genocidio

07/04/2014 | Actualizada a las 15:59h |
Una mujer de Ruanda sostiene a su hijo en un centro de salud de la ciudad de Kicukiro, Ruanda.

Por Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité Español.

Definición de genocidio según la RAE: exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

Es una definición que puede parecer fría. Si no te paras a pensarla, puede incluso parecer algo sin mucho sentido. ¿Pero ocurre lo mismo si la vemos a través del ejemplo de un país concreto?

Hoy hace 20 años que empezó en Ruanda el mayor genocidio de la historia.

Se cumplen 20 años del episodio más oscuro de ese país, y también de toda la comunidad internacional.

La noche del 6 de abril  de 1994 la vida de todos los ruandeses cambió repentinamente. Esa noche las personas dejaron de ser vecinos, compañeros de clase o del trabajo, tenderos… para convertirse en amigos o enemigos según su origen étnico.

Ruanda: 800.000 tutsis asesinados

Ser un niño, en este contexto, significaba que, de repente, el amiguito con el que jugabas en el patio o en el parque se convertía en un enemigo al que batir o del que huir. O que los vecinos que te cuidaban de vez en cuando, ahora querían matar a tu padre, y ya no te daban ni protección ni seguridad.

Esa terrible noche, tras el asesinato del presidente, las palabras más importantes en la vida de cualquier persona pasaron a ser hutu y tutsi. Según el grupo al que pertenecieras, así se escribiría tu historia durante los siguientes meses y años.

En solo 4 meses, el conflicto tuvo como resultado unos 800.000 tutsis asesinados a manos de los hutus.

Además, se utilizaron todas las armas posibles para atacar al enemigo, como violaciones en masa y mutilaciones. Un ejemplo claro de exterminio de un grupo social según la definición de la RAE.

Y los que no murieron protagonizaron uno de los mayores éxodos de refugiados de la historia hacia países como República Democrática del Congo, Tanzania o Burundi.

Este conflicto dejó heridas abiertas en todos los ruandeses, fueran hutu o tutsi. El sufrimiento y el dolor de lo vivido es algo que les acompaña desde entonces.

Hoy, 20 años después, nos unimos al recuerdo de las víctimas de este genocidio. Porque merecen ser honradas, y porque queremos que no se repita.

RUANDA, EN LA SENDA DE LOS ODM

Hoy, 20 años después, necesitamos pensar en Ruanda como un país libre de violencia. Ha habido avances, Ruanda está en camino de cumplir casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Hoy, 20 años después, los niños y jóvenes están en el corazón del desarrollo, en palabras de Laurence Umohoza, de 16 años y vicepresidente del Foro Nacional de la Infancia: “cuando recordamos las vidas de los niños que se perdieron, los que somos niños hoy debemos aprovechar la oportunidad de ir a la escuela, ser conscientes de nuestros valores y contribuir a construir una Ruanda mejor”.

Hoy miramos a otros países y otros pueblos que están viviendo agresiones por su origen, raza o religión, y también queremos tenerlos presentes. Porque dentro de 20 años podemos estar recordándolos como hoy hacemos con Ruanda.

República Centroafricana, Sudán del Sur, Siria… Queremos que estos conflictos acaben, y que la violencia y el dolor que están causando se pueda superar.

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