Lo que las ciudades ocultan

07/03/2012 | Actualizada a las 13:29h |

Varios niños juegan al fútbol en la calle mientras otros están sentados en unos escalones en Moravia, una barriada en Medellín, Colombia.

Por Gabriel González-Bueno Uribe, Responsable de Políticas de Infancia de UNICEF España

En los años 40, en Madrid, se contempló la ejecución y desarrollo del Paseo de la Castellana como un gran eje representativo de la capitalidad, que fuese reflejo de la importancia de la ciudad. A medida que se fueron produciendo las sucesivas ampliaciones durante las décadas siguientes, el desarrollo de esta vía se encontró con barrios de chabolas e infraviviendas que habían crecido en torno a Madrid, como el poblado de la Ventilla.

Como solución a este problema que “afeaba” la entrada a Madrid desde el Norte, se construyeron a ambos lados del paseo altos edificios que ocultaban los poblados que estaban detrás.

La publicación de UNICEF Estado Mundial de la Infancia 2012 Niñas y niños en un mundo urbano incide especialmente sobre eso, sobre cómo la pobreza, la exclusión social y la vulneración de derechos pueden estar escondidas tras edificios suntuosos, a sólo unos metros de distancia de la gran ciudad.

La ciudad es un entorno activo, dinámico, que facilita el encuentro entre las personas y las ideas, y que genera oportunidades de todo tipo. “El aire de la ciudad te hace libre” decían en la Alemania medieval. Pero también es un entorno muy capaz de ocultar la pobreza y la miseria, detrás de una fachada de desarrollo o de indicadores positivos que no responden a la realidad de muchos de sus habitantes, especialmente a la de los niños.

Los pobres de las ciudades pagan 50 veces más por un litro de agua

Aunque resulte relativamente anecdótico, dentro del contenido del informe hay dos datos que llaman poderosamente la atención. Uno de ellos es que “no es inusual que los pobres de las ciudades paguen hasta 50 veces más por un litro de agua que sus vecinos más prósperos, que sí tienen acceso a la tubería central”; es decir, no es sólo que los más pobres no tengan un acceso al agua potable, si no que, con muchos menos ingresos, este bien esencial les cuesta muchísimo más que a sus vecinos más ricos.

El segundo es que las barreras y obstáculos legales, burocráticos o económicos que limitan el acceso a los servicios de salud puedan provocar que niños y niñas a sólo unas pocas calles de distancia de un hospital no puedan acudir a él  para recibir tratamiento médico. Como ejemplo, en Bangladesh, la tasa de mortalidad infantil es un 44% más alta en los poblados de chabolas que en el medio rural.

Desvelar los que las ciudades ocultan, y hacer visible la desigualdad y la inequidad de la población infantil en el entorno urbano es lo que el EMI 2012 pretende. La ciudad es un espacio geográfico y urbanístico, pero sobre todo es un espacio social.

Conseguir que este espacio sea un entorno propicio para los derechos de los niños debe ser un compromiso político y ciudadano. Un compromiso de la ciudad con los niños, que UNICEF España promueve con su programa Ciudades Amigas de la Infancia.

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