Haití: la educación como una herramienta de transformación

14/04/2011 | Actualizada a las 09:27h |

Escribe Pilar Orduña, Consultora de Gestión de Riesgos en el sector de Educación de UNICEF República Dominicana Más de un mes después del terremoto que devastó Puerto Príncipe, UNICEF concentra sus esfuerzos en dar respuesta y apoyo a la niñez haitiana, que -de repente- se convirtió en víctima y testigo de una de las mayores catástrofes registradas en su país en los últimos dos siglos.

 

Los retos en Haití son muchos y complejos. Mientras se desarrollan evaluaciones de daños y necesidades, se trabaja en el presente: ahora lo más importante es ofrecer a la población afectada -en especial a los más pequeños, que son además los más vulnerables- unas condiciones mínimas de salud, agua y saneamiento, nutrición, protección y educación. Todo ello para que los niños haitianos tengan acceso a los mismos derechos que el resto de niños del mundo. En medio de esta crisis, UNICEF y sus socios promueven el retorno a las actividades educativas para brindarles a los niños y niñas una sensación de  normalidad, devolviéndoles la  seguridad. Al mismo tiempo, esto permite que los padres pueden retomar sus labores y actividades de reconstrucción, con la tranquilidad de que sus hijos e hijas están protegidos. El acceso a la educación, como el resto de los sectores, se ha visto sido duramente afectado por la emergencia. El edificio que albergaba las oficinas administrativas del Ministerio de Educación se derrumbó por completo, así como lo hicieron unas 5.000 escuelas, llevándose consigo la vida de muchos maestros y estudiantes. Se calcula que el 80% de las escuelas en la zona oeste del país resultaron destruidas o sufrieron daños graves en su infraestructura.  Restablecer las clases es un reto complicado si se considera que ya antes del terremoto 2,9 millones de niños y niñas haitianos no tenían acceso a la educación.

Haití, que fue pionero declarando la primera Ley de Educación Obligatoria, se encuentra hoy ante un panorama complejo: su sistema educativo es uno de los más privatizados de la región con más de 90% de escuelas bajo la dirección de las iglesias, ONGs o pequeños empresarios y donde estudia el 80% de la población escolar. La tasa de alfabetización adulta no llega al 60% y la de niños y niñas que asisten a un centro educativo no supera el 50%. Nuevas oportunidades para la infancia Sin embargo, para no dejarse vencer por el pesimismo de las estadísticas, merece la pena abrir los ojos a esta nueva oportunidad para reforzar, como se merece, el sector educativo y convertirlo en un derecho y no en un privilegio. Por lo pronto, el Gobierno ha propuesto -tras un mes de luto nacional- retomar el calendario escolar el próximo mes de marzo  con el objetivo de aprovechar al máximo el tiempo que resta. UNICEF, junto con el Ministerio de Educación de Haití y un nutrido grupo de ONGs, Agencias del Sistema de Naciones Unidas y el sector privado (cluster de Educación) están sumando todos los esfuerzos para ello. De momento, los siguientes pasos van encaminados a la reapertura de las escuelas en las zonas no afectadas, la reconstrucción de las escuelas que sufrieron daños menores y la escolarización temporal de estos alumnos. Sin olvidar el apoyo psico-social para los maestros, niños y niñas, para acompañarlos en este delicado proceso de duelo y desahogo, que ha dejado al país y al mundo entero atónito. Esta es la oportunidad de demostrar que la educación es la herramienta más valiosa para la reconstrucción de Haití, además del remedio necesario para alcanzar el desarrollo de cualquier país.

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