El milagro de los alimentos terapéuticos

14/04/2011 | Actualizada a las 08:26h |

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC Félix Winlove tiene 13 meses. Es el tercer hijo de Félix Fedinau. Su padre lo mira con ternura mientras espera a que le atienda el médico en un centro de nutrición en Delmas, uno de los barrios de Puerto Príncipe más afectados por el terremoto.

Dice que tiene 54 años, aunque duda. Después de que el bebé pasa el reconocimiento médico, el padre recibe una bolsita de aluminio con mantequilla de cacahuete en su interior. Se trata de un alimento terapéutico listo para el consumo.

Félix empieza a succionar de la bolsita, moviendo suavemente los labios como si quisiera amamantar. Su padre lo alterna con un poco de agua de una bolsita de plástico que el bebé bebe con avidez. Su cara se ilumina y su cuerpo se relaja. El bebé forma parte del grupo de niños que UNICEF y sus aliados tratan en el programa de malnutrición severa aguda. Hay casos en los que el tratamiento con alimentos terapéuticos funciona. Cuando no es así, es necesario derivar a los bebés al hospital. El protocolo incluye una revisión médica del bebé. Se le mide el perímetro de la parte alta del brazo con una cinta de colores. Eso en lenguaje médico se conoce con el nombre de perímetro braquial o MUAC (circunferencia del brazo en su punto medio). El color verde de la cinta es un signo de salud; el color rojo, de enfermedad. En este caso, el brazo del bebé mide menos de 11,5 centímetros de circunferencia, lo que es un síntoma inequívoco de malnutrición severa aguda. UNICEF lidera el Clúster de Nutrición en Haití, coordinando todas las acciones entre los aliados. Una de sus prioridades es el abastecimiento de alimentos terapéuticos. Las bolsas de mantequilla de cacahuete son un medicamento y, como tales, necesitan la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para su distribución médica. Hay una empresa que las produce bajo patente en Santo Domingo, pero son muy caras. En Haití hay una empresa que ha empezado a producirla a nivel local. Sin embargo, no ha conseguido la validación internacional para su distribución como medicamento. UNICEF trabaja para obtener el producto a bajo coste pero con la misma certificación de calidad. Se trata de una batalla que se libra en la sombra. Ajena a todo, Bethleen Lacombe ha traído a su bebé al centro de nutrición de UNICEF. Luis Estivil, de 14 meses, ha perdido mucho peso desde el terremoto debido a una gastroenteritis. Antes, Luis era un bebé saludable, pero su madre dejó de darle de mamar por el seísmo. En el Hospital de Pap le dieron galletas ricas en proteína que se convierte en papilla diluídas en agua. Pero el pequeño Luis no quería comer. Hoy, en el centro de nutrición recibe un sobre de alimento terapéutico listo para tomar. Luis alarga los brazos en un acto instintivo y se lo lleva a la boca. Pero finalmente no chupa de él. El tratamiento no funciona. Luis rechaza la mantequilla de cacahuete una y otra vez. Tendrá que ir a un hospital. Para Bethleen esto significa que no podrá asumir todas las tareas del hogar. También le preocupa su embarazo. Está de ocho meses y todavía no ha podido “atender” al pequeño que viene en camino. Una boca más que alimentar.

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