El día que llovió en Dadaab

18/10/2011 | Actualizada a las 12:23h |
Niñas somalíes en el campamento de refugiados de Dadaab

Por Lorena Cobas, Responsable de Cooperación y Emergencias de UNICEF España

El pasado fin de semana, cuando me desperté en Dadaab y salí de mi tienda, viví la sensación más esperanzadora de todo mi viaje: estaba lloviendo. Era una lluvia muy débil y duró apenas unos minutos, pero mi compañera de tienda y yo nos quedamos mirando el agua caer. Nunca antes había sido tan consciente de lo importante que pueden ser unas gotas de agua, pero con el paisaje desolador que tengo alrededor, es lo más esperanzador que podía ocurrir.

Ulrika, mi compañera de tienda, es la Responsable de Agua, Saneamiento e Higiene en Dadaab, solo lleva una semana aquí, pero sabe la responsabilidad que supone su cargo en esta emergencia. Mientras veía llover me decía: “ Esto es lo que hace falta”, y sonreía…

Mientras esperamos a que lleguen las lluvias, UNICEF está distribuyendo agua potable a los refugiados en los campos y a los que están en el camino. Cada día, de media, se distribuye agua para 1.300 personas que se desplazan a Dadaab desde la frontera de Somalia con Kenia. Se han establecido sietes puntos de distribución en los pocos kilómetros que separan Dadaab de la frontera.

También se están realizando campañas de promoción de la higiene, por ejemplo para el lavado de manos,  que previene enfermedades y epidemias, y que están beneficiando a 90.000 familias. Éste es uno de esos logros invisibles, pero no por ello menos importante. El  trabajo de UNICEF y de las organizaciones humanitarias aquí presentes está evitando brotes de enfermedades que podrían ser mortales para la infancia.

El gran reto en este momento es el apoyo continuo al flujo de refugiados que llegan a Dadaab. Me alegro de saber que el personal humanitario está trabajando para que las familias tengan los servicios de agua, higiene y saneamiento básicos, y previniendo enfermedades hasta que lleguen las lluvias y se queden más de unos minutos. Mientras veía llover, me invadió un sentimiento de esperanza pensando en los cientos de miles de refugiados.
 

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